El crédito es una parte importante en el proceso de emprender un negocio. Desafortunadamente, para las mujeres el acceso al crédito es una barrera más que limita su desarrollo económico. ¿Qué hacer?

 

En los últimos años ha habido avances en materia de igualdad entre hombres y mujeres. México cuenta con leyes y programas orientados a eliminar la discriminación hacia las mujeres y se han creado instituciones responsables de promover, proteger y garantizar los derechos humanos. A pesar de estos avances, las mujeres siguen enfrentando situaciones de discriminación, violencia y desigualdad de forma cotidiana.

El desarrollo de emprendimientos es una de las estrategias principales de las mujeres para la generación de ingresos, y en México el número de mujeres emprendedoras está aumentado. Sin embargo, existe una brecha de género entre empresarios y empresarias. Según un estudio elaborado por el BID, el Banco Mundial y la GTZ, los hombres son propietarios de la mayoría de los negocios y sus empresas son, por lo general, de mayor tamaño que las de las mujeres. Las empresarias se concentran en la pequeña y microempresa. Asimismo, los negocios encabezados por una mujer suelen enfocarse en un menor número de sectores económicos.

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El crédito es una parte importante en el proceso de emprender un negocio. Desafortunadamente, para las mujeres el acceso al crédito es una barrera más que limita su desarrollo económico. En general, las mujeres suelen solicitar créditos con menos frecuencia; cuando lo hacen piden montos más pequeños que los hombres y recurren a fuentes de financiamiento informales, porque obtener un préstamo en una institución formal les resulta muy complicado.

El problema de las mujeres para acceder al crédito es que no cumplen con los requisitos para obtenerlo. Los principales obstáculos son:

  1. Falta de recursos propios para ser utilizados como capital social.
  2. Falta de títulos de propiedad u otros bienes que podrían funcionar como garantías.
  3. Falta de conocimientos empresariales y educación financiera.
  4. Falta de un historial crediticio.
  5. Falta de experiencia en obtener algún tipo de financiamiento.

Asimismo, el costo financiero de obtener un crédito es muy alto, el sistema de garantías no es flexible y los plazos de endeudamiento son demasiado cortos. Esta situación es más precaria para las mujeres de bajos recursos.

El crédito es un factor importante en el desarrollo económico de un país, ya que aumenta la competitividad, contribuye al crecimiento, hace más dinámica la economía y crea fuentes de empleo. El acceso de las mujeres al crédito es un mecanismo que genera oportunidades para emprender un negocio, y como consecuencia pueden aumentar su ingreso, mejorar su calidad de vida y fomentar el desarrollo de su familia y su comunidad, además fomenta su empoderamiento, desarrolla su independencia económica, eleva su autoestima y las convierte en agentes de su propio desarrollo. Sin embargo, el sistema crediticio está basado en una lógica masculina que no se adapta a las necesidades de las mujeres.

Estando conscientes de los factores que limitan el acceso al crédito para las mujeres. Es necesario considerar a la mujer como sujeto de crédito y diseñar productos financieros que se adapten a sus necesidades. Para reducir las disparidades de género en el acceso al financiamiento, responder a las necesidades prácticas y estratégicas de las mujeres que quieren emprender un negocio, aumentar la participación económica de las mujeres y fomentar la creación de empresas, es importante una política de crédito con perspectiva de género, que tome en cuenta las desigualdades existentes y evite la discriminación.

Es necesario un programa integral de créditos con perspectiva de género, acompañado de educación financiera y capacitación empresarial, que dé las mismas oportunidades de financiamiento a las mujeres que a los hombres para abrir o hacer crecer un negocio. Las mujeres son más de la mitad de la población y son un poderoso motor para el desarrollo económico. Es un potencial desperdiciado si no reciben el apoyo necesario para crear empresas. Los productos crediticios con perspectiva de género son esenciales para reforzar el papel de las mujeres como empresarias.

 

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