Ya tienes tu presentación terminada, cuidaste cada uno de los detalles al momento de escribirla, de darle forma, continuidad y un estilo propio que te asegura que todos van a estar atentos a ella y que van a obtener nuevos conocimientos y experiencias, sin embargo, aún hay algo que debes hacer: Ensayar lo que vas a decir.

Lo que digas, y cómo lo digas, es tan importante como todo lo que hiciste previamente en las diapositivas. De ti depende mantener la atención y generar la mayor comprensión del contenido que estás exponiendo.

Hay muchas formas de lograr una buena presentación en público y todas ellas conducen a buenos resultados, por lo que no te preocupes si no logras seguir al pie de la letra cada una de ellas, al contrario, toma lo que creas que se adapta mejor a ti y establece tu propia rutina de preparación para tus presentaciones.

Algunos te van a decir que es indispensable armar un guión, en donde sepas exactamente qué vas a decir en cada una de las diapositivas o en cada uno de los momentos de la presentación. Tal vez este método te funcione, pero debes tomar en cuenta que, una cosa es establecer un guión para poder guiarte y saber qué tiempo le puedes dedicar a cada momento, y otra cosa es tomar ese guión, memorizarlo y solo repetirlo al momento de la presentación.

El guión debe ser solo una herramienta que te permita tener una base sobre la cual actuar, pero no debe ser un instrumento rígido que debas seguir al pie de la letra, ya que puedes correr el riesgo de que la presentación termine siendo acartonada y aburrida. No te preocupes si no logras aprenderte todo lo que escribiste ahí, lo importante es que logres comprender qué vas a decir y puedas adaptarlo a un habla más natural y fluída.

Si no se te facilita realizar guiones, lo que puedes hacer es anotar los asuntos que vas a tratar en cada momento, de preferencia con una duración fija de tiempo, y resaltar las palabras clave, para que no te olvides de utilizarlas mientras estás realizando tu presentación; por ejemplo: Si formas parte de una compañía de seguros y estás dando a conocer un nuevo seguro de vida, entonces, probablemente, vas a buscar que los que te están escuchando no olviden ni el nombre del producto, ni los beneficios que este otorga, pero no quieres que suene como un discurso aprendido, sino que esté adaptado a una charla más casual. Lo que puedes hacer es tomar las palabras clave y recordar usarlas en momentos oportunos de la presentación.

Ya que hiciste el guión o las anotaciones necesarias para la presentación oral, tienes que empezar a practicar lo que vas a decir y cómo lo vas a decir. Recuerda que algo muy importante para captar la atención de alguien es saber encontrar las palabras, la entonación, los ademanes y la manera apropiada de decir las cosas. Elegir adecuadamente la forma de expresión en cada momento, te dará mejores resultados que si te mantienes estático durante todo el tiempo.

Para poder elegir la mejor manera de llevar a cabo el discurso hay que ensayar mucho. Puede ser que al principio no sepas muy bien cómo iniciar, para estos casos, intenta probar leyendo en voz alta tanto las diapositivas, como las anotaciones que hayas realizado previamente, esto te dará una pauta de lo que tienes que hacer.

Hay distintas maneras de ensayar lo que vas a decir, que incluso pueden funcionar como distintos niveles de un mismo modelo de ensayo, ya que cada uno aporta valores nuevos y ayuda a mejorar la presentación:

Ensayar solo.
Yo te recomiendo que, aunque elijas alguna de las otras formas para practicar el discurso de tu presentación, primero realices un ensayo en solitario. Esto te ayudará a tener un primer acercamiento y a detectar algunos puntos a mejorar desde el inicio, además nos ayudará a familiarizarnos con el formato que elegimos para apoyar nuestro discurso y con los temas a tratar.

Ensayar frente a una cámara.
Ayuda, no solo a practicar el discurso sino a modificar algunas posturas, gestos y movimientos que puedan evidenciar nerviosismo, incomodidad, preocupación o una mala imagen corporal. Además nos ayuda a tener un registro de lo que hemos dicho y, en caso de que necesitemos rescatar algo de lo que expusimos, lo podremos hacer sin problemas.

Ensayar con personas de confianza.
Tal vez este punto sea un poco más difícil de realizar, porque tenemos que depender del tiempo y de las críticas constructivas de los otros, sin embargo, en caso de que puedas llevarlo a cabo, ya sea con amigos, familia, o personas de tu equipo de trabajo, brinda muchos más elementos que los dos anteriores, ya que se fundamenta directamente en la percepción de los otros, cada uno de ellos tiene una apreciación individual y puede brindarte consejos de acuerdo con lo que considera que debes mejorar.

Aunque no necesitas poner en práctica los tres, sería recomendable hacerlo al menos una vez, para que te des cuenta de las diferencias que hay entre uno y otro, y comprobar las aportaciones que cada uno puede brindar.

No basta con un solo ensayo, prueba el mayor número de veces posible, sin que te sientas saturado. De preferencia una o dos veces al día, de acuerdo con el tiempo que tengas para prepararte antes de realizar la presentación en público. Trata de establecer horarios para tus ensayos, para que no te olvides de realizarlos y para que puedas planear con anticipación el ensayo que realizarás enfrente de otras personas.

Es probable que cada vez que ensayes logres encontrar aspectos en los que puedes mejorar, lo ideal es que puedas registrar en qué quieres mejorar y lo pongas en práctica en el siguiente ensayo, ahí te darás cuenta de nuevas modificaciones que añadirás después, y así sucesivamente, hasta que logres estar satisfecho con el resultado obtenido.

Hay algunos elementos que debes tomar en cuenta para mejorar tu discurso y para que los que te escuchen puedan entender y apreciar mejor lo que dices:

Cuida tu dicción
Para poder establecer un buen nivel de comprensión, es importante que cuides tu dicción al hablar. Una buena dicción, además de hacer que el discurso se entienda correctamente, proyecta una mayor seguridad y fuerza del hablante, por el contrario, una mala dicción podría traducirse como nerviosismo o timidez.

Experimenta con tu nivel de voz.
Si bien es probable que puedas contar con un micrófono, no está de más practicar el nivel de sonido que debe tener la voz, esta se debe poder escuchar por todas las personas que asistan, pero no debe ser molesta para ninguno de ellos; esto quiere decir que hay que hablar en un nivel más alto de lo normal, sin recurrir a los gritos. Además, un recurso que puede servirte mucho es saber modular la voz, aprender a manejar distintos niveles de volumen que se adecúen a lo que dices, vuelve al ponente más interesante y hace la exposición más amena y beneficiosa.

Utiliza el lenguaje corporal a tu favor
Cuida el movimiento de tu cuerpo y de tus manos. Alguien que se mueve demasiado puede interpretarse como una persona ansiosa, mientras que alguien que no se mueve para nada puede perder fácilmente la atención de las personas. Haz movimientos que complementen lo que estás diciendo y la forma en la que estás dirigiendo el discurso, tus movimientos tienen que verse tan seguros como tus palabras.

Respira
Muchas veces damos por hecho la respiración y nos olvidamos de lo importante que es para realizar nuestras actividades. Toma en cuenta que la base de todo buen discurso oral es la respiración, antes de empezar a ensayar y antes de que realices la presentación en público, realiza unos minutos de ejercicios de respiración, esto ayudará a que te relajes y a que tu cuerpo y tu mente funcionen correctamente.

Recuerda practicar siempre tus presentaciones con conciencia y rigor. Aprovecha tus puntos fuertes y utilízalos a tu favor y ensaya una y otra vez, todo el tiempo que necesites, hasta que estés más que satisfecho con los resultados obtenidos.

 

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