Si quisiéramos una definición académica, diríamos que las finanzas personales son la aplicación de los principios de las finanzas en la gestión de los recursos de un individuo o familia. Sin embargo, a mí me gusta describir las finanzas personales como la administración de tus ingresos y tu patrimonio. 

Partiendo de la definición anterior, llegamos a la conclusión de que, todos los que generamos cualquier tipo de ingreso, tenemos finanzas personales debido a que administramos ese ingreso. Por ende, el tema no debería de ser ¿qué son las finanzas personales? sino, más bien ¿cómo mejoro mis finanzas personales? 

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Antes de pasar a cosas prácticas que puedas aplicar en tu vida, creo que es importante que nos respondamos la siguiente pregunta: 

¿Por qué son importantes las finanzas personales?

Definitivamente la respuesta es muy personal, todos tenemos distintas metas y objetivos. No obstante, considero que hay tres principales razones por las cuales son importantes y por las que la mayoría deberíamos tenerlas en nuestras vidas: 

Estabilidad: La vida está llena de altibajos, pero ¿qué tan fuerte te pegas cuando te caes? Al menos en el mundo de las finanzas personales, eso depende de ti. Contar con un fondo de emergencias, seguros y un estilo de vida por debajo de tus posibilidades, puede ablandar el impacto de cualquier crisis financiera. 

Libertad: Sí, el dinero es un medio para conseguir cosas. Es fácil creer que todo depende del capital que tengas y lo que puedes comprar. Contar con sanos hábitos financieros y un plan de crecimiento económico apoyado por inversiones te permitirá enfocarte en lo que realmente es importante en la vida y no preocuparte solo por dinero.

Independencia: La mayoría de las personas requieren de invertir su tiempo a cambio de un ingreso. Uno de los objetivos de las finanzas personales es lograr que el dinero trabaje para nosotros, hasta llegar al punto donde no necesitemos invertir mucho tiempo para obtener el sustento necesario para vivir. A eso se le llama independencia financiera.

Echa un vistazo a Los 30 hábitos financieros que debes tener a los 30

¿Qué puedo hacer para mejorar mis hábitos financieros? 

Lo primero que yo te diría, es que tienes que hacer un análisis muy profundo (y realista) de cómo están tus hábitos financieros hoy en día. Recuerda que, lo que no se puede medir, no se puede mejorar. 

Seguramente encontrarás muchos aspectos a mejorar, no trates de cambiar todo de la noche a la mañana, esto es una carrera de larga distancia. Aplica la Ley de Pareto e identifica los hábitos, que de lograr cambios importantes, generarían el mayor impacto a tus finanzas.

Una vez definidos esos hábitos en los que te vas a enfocar, primero establece un plan de acción. Define tu objetivo a largo plazo, luego establece metas a mediano plazo que estén alineadas a tu objetivo principal y, finalmente, establece pequeñas acciones del día a día que igual estén encaminadas a lograr la meta final. 

Pongamos un ejemplo: Supongamos que identificas que uno de tus peores hábitos financieros es no llevar un registro constante de tus gastos e ingresos. 

El objetivo a largo plazo sería adquirir el hábito de tener un registro claro y práctico de tus ingresos y egresos para analizar esa información y mejorar tus finanzas personales. 

Las metas a mediano plazo podrían ser:

1) Definir el programa o la herramienta que vas a utilizar para ese registro y que te permita analizar la información

2) Definir qué tantas categorías de gasto vas a establecer y cómo las vas a agrupar

Las metas a corto plazo podrían ser: 

1) Dedicar 30 minutos al día durante una semana a leer sobre apps y plataformas que te permitan llevar tus gastos

2) Empezar a anotar en tu celular cada vez que hagas un gasto 

3) Leer blogs sobre cómo categorizar nuestros gastos para realizar un mejor análisis

4) Probar una plataforma distinta por semana hasta que encuentres la que más se acople a tus necesidades

El punto es que seas capaz de hacer pequeñas acciones que te encaminen hacia tus objetivos principales. También es importante mencionar que el largo plazo no necesariamente tiene que ser a muchos años. En el ejemplo anterior, considera que en 6 meses quisieras adquirir el hábito, por lo tanto, tus metas a mediano plazo, serían a 3 meses aproximadamente y las de corto plazo, serían para empezar mañana. 

Sean cuales sean tus objetivos procura dar un pequeño paso que te acerque a ellos. Cuando menos te lo esperes, tus finanzas personales estarán mucho más sanas y podrás gozar de todos los beneficios que eso conlleva. 

 

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