Las elecciones en 2018 representarán un gran reto en materia de comunicación no sólo para los partidos políticos y los candidatos, sino para las instituciones, ya que la mayor parte de los usuarios ya no consumen medios tradicionales, sino paulatinamente se han mudado a otras plataformas que satisfacen sus necesidades de información con un sentimiento de cercanía.

Para el año siguiente, tendremos una gran cantidad de jóvenes que votarán por primera vez. Se trata de dos grupos generacionales a quienes los medios de comunicación han bautizado como millenials (nacidos en los 90) y centenials (nacidos en los 2000).

De acuerdo con el Instituto Electoral de la CDMX, la lista nominal en la ciudad consta de poco más de 7 millones, 413 mil personas, lo que la convierte en la segunda más grande del país, sólo por debajo del Estado de México que tiene más de 11 millones 470 mil.

Esta cifra equivale al 83% de la población de la entidad. Pero no sólo eso: sin cruzamos los datos del IECM con los del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, veremos que uno de cada cuatro electores son menores de 29 años (25%) y que al menos, el 15% de la lista nominal (un millón aproximadamente) votará por primera vez en un proceso electoral concurrente.

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Lo que vemos aquí es la configuración de un mercado electoral joven y con hábitos de comunicación e información muy diferentes a las de sus predecesores. Para los millenials y los centenials, los medios principales para informarse y comunicarse son las plataformas digitales, que incluyen a las redes sociales y páginas de Internet.

De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, el consumo promedio de televisión se ha mantenido en los últimos cuatro años en 4 horas con 51 minutos diarios; mientras que el consumo promedio de Internet crece aceleradamente, pues pasó de 7 a 8 horas diarias en un año. Como es de esperarse, los segmentos jóvenes son los que mayormente han dejado de ver televisión y escuchar radio. Sólo por mencionar un ejemplo, el IFT reporta que en el último semestre en el segmento que corre de los 12 a los 19 años, la TV ha bajado en 14% sus niveles de audiencia.

La zona metropolitana cuenta con el acceso a Internet más amplio del país, ya que nueve de cada diez habitantes lo tienen; y de ellos, el 80% tiene acceso a banda ancha móvil.

Esto nos lleva a que los candidatos y partidos políticos lleven sus estrategias de campaña hacia el mundo digital, una zona en la que simplemente no han podido entender la lógica de la comunicación digital y mucho menos generar empatía con las nuevas generaciones de votantes.

Ello no quiere decir que partidos y candidatos no entren a las redes sociales y a las plataformas digitales; lo hacen, pero de una manera muy empírica, con base en la prueba y el error y tratando de copiar fórmulas que a otros líderes de opinión les han funcionado.

Sin embargo, los jóvenes han manifestado un desinterés en la política de forma constante y sistemática. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Juventud, el segmento cree poco o nada en la política. Además, la afinidad que muestran con dichos temas es muy baja, ya que sólo uno de cada 10 (11%), se mantiene interesado en política.

El reto, entonces, no será únicamente lograr que esos jóvenes se interesen en algún candidato o partido, sino sacarlos de su entorno digital y hacerlos participar en la cultura democrática del país de una forma mucho más activa. El sismo lo logró, esperemos que ahora ellos sean quienes cimbren la política de este país con una visión fresca y comprometida.

 

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