81% es el crecimiento del e-commerce en México durante 2020. Cifra presentada la semana pasada por la AMVO (Asociación Mexicana de Venta Online).

¿Poco?, dicho crecimiento no visto hasta el momento, supone acortar en cinco años las previsiones de crecimiento del comercio electrónico para nuestra geografía. Sin duda, la pandemia provocó una adopción acelerada de la tecnología para usos y compras cotidianas, bienes y servicios que a golpe de click (en su mayoría desde el celular) llegan a nuestro hogar de forma rápida y cómoda.

¿Mucho?, esta cifra debería ser aún mas importante con una mayor penetración de la banca digital: apenas 3% aprox. de la población en el país utiliza smartphones para pagar, una cifra completamente baja, considerando que el 93% se conecta a Internet por medio de su teléfono celular.

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Sobre lo anterior, destacan dos tendencias claras. Por un lado, se aceleran las alianzas entre bancos-fintech-terceros para ofrecer productos sencillos, amigables y transparentes; conocido como Embedded Finance (o finanzas integradas) y presenta una oportunidad real de leapfrogging para la bancarización porque combina en un solo ecosistema digital: conocimiento (producto e inteligencia de datos), tecnología y una amplia base de clientes.

El éxito reside en entender y estar donde los usuarios están, integrando los servicios financieros en su día a día, sin fricciones. Entendiendo los casos de uso, y pensando en el “para qué final” antes que en el “cómo”. Un ejemplo concreto de ello es el acuerdo inédito de Banco Sabadell y Telefónica para ofrecer créditos al consumo vía digital para millones de clientes, la mayoría infra bancarizados.

Por otro lado, vemos la emergencia de plataformas digitales que van mucho más allá de la propuesta ya ultra-competida de cuenta – tarjeta – crédito que ofrecen productos más sofisticados, como acceso a mercados bursátiles y que está teniendo un éxito abrumador.

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El mejor ejemplo es Flink que ofrece un producto de inversión disruptor y que acaba de cerrar su “Serie A” tras alcanzar el millón de usuarios en tiempo récord.  El éxito de Flink pone en jaque la creencia común que no se puede democratizar el acesso a todos los productos financieros. Y solo vemos la punta del iceberg: una mirada hacia el ecosistema fintech brasileño (un poco más avanzado que el nuestro) demuestra que aún hay mucho por hacer en México.

Finalmente, más allá de estas u otras tendencias (por ejemplo, no hablamos aquí de la excelente salud del ecosistema fintech mexicano), para lograr una mayor inclusión financiera, los retos principales siguen siendo: el temor y desconocimiento de los clientes hacia el mundo digital (que gracias a la pandemia es cada vez menor), la generación de confianza a partir de un sistema robusto de ciberseguridad, y la estrecha colaboración entre las instituciones financieras y la regulación (que impulsa y habilita la digitalización financiera).

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Emmanuel Got es Director Ejecutivo de Desarrollo de Negocio de Sabadell*

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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