México se ha sumado oficialmente a la corriente global de expansión crediticia con la aprobación ayer, en el Senado, de la reforma.

 

El mundo de hoy está inmerso en una espiral de corrupción financiera y monetaria tal, que podemos estar seguros que no se podrá salir de ella sin pagar las consecuencias.

Uno de los síntomas más importantes de esta enfermedad estructural, es el crecimiento exponencial de las deudas para que el sistema pueda sostenerse en pie, cada vez, con mayor dificultad.

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Pese a ello, de manera irracional e injustificable, gobiernos de todas latitudes, tanto de países “desarrollados” como en desarrollo, están cometiendo justo los mismos errores que, en el pasado, nos condujeron a la situación presente de debilidad y crisis económicas.

Un problema global de deuda, consumo y crédito excesivos no puede resolverse con más de lo mismo.

Sin embargo, la “sofisticación” en que creen los economistas seguidores de las corrientes predominantes –la monetarista y keynesiana, los tiene autoconvencidos de que la economía, algún día, reaccionará a “estímulos” de gasto, más deuda e impresión de dinero. Si no, pues habrá que expandirlas aún más y más… Un sinsentido.

Pese a ello, México se ha sumado oficialmente a esa corriente de expansión crediticia con la aprobación ayer, en el Senado, de la reforma financiera.

Con ésta, el gobierno de la República presume sin recato que busca que la banca, preste “más y más barato”, con el argumento simplista de que “presta poco”. ¡Bravo!

Lo malo es que los ejemplos que se usan para demostrar este hecho, nos remite con frecuencia a naciones que, hoy por hoy, se encuentran en una peor situación económico-financiera que la nuestra. Malos ejemplos.

Ahora, la realidad respecto a que la banca presta poco es relativa, pues como se ve en el gráfico siguiente, esta no ha dejado de prestar de forma creciente.

Financiamiento Total México

 

Fuente: Banxico (cifras en miles de pesos)

El financiamiento total otorgado por la banca comercial al sector no bancario, que incluye al sector privado, público, estados y municipios y “otros”, se ha mantenido al alza.

El ritmo disminuyó de manera notoria con la llegada de la crisis de 2008 y la recesión de 2009, pero a partir de ahí, con fluctuaciones, su tendencia es muy clara hasta el dato preliminar más reciente de 3.45 billones de pesos (a septiembre). En el período enero 2008 –septiembre 2013, al aumento ha sido de casi 80 por ciento.

Este incremento, por desgracia, ha venido acompañado también de un crecimiento de la cartera vencida, que es la más alta desde diciembre de 2003. Un máximo de casi 10 años.

A septiembre pasado, la cartera vencida en total de monedas (nacional y extranjera) fue de 99,081.4 millones de pesos (ver gráfico).

 

Cartera Vencida

Fuente: Banxico (cifras en millones de pesos)

Dicho de otro modo, la reforma financiera llega en el momento en que los bancos podrían estarse dando cuenta de que prestaron de más, ante el mayor incumplimiento de sus deudores. ¿Qué pasará cuando desde el gobierno se les empuje a seguir prestando?

La respuesta no es ociosa.

Y es que la razón principal por la que la reforma es un peligro para el país, es justo que se le ha otorgado a la Secretaría de Hacienda la facultad de ejercer presión sobre las instituciones de banca múltiple, en caso de que no se porten como ella quiera.

El Título Octavo de la Ley de Instituciones de Crédito, sobre la “Evaluación de Desempeño de las Instituciones de Banca Múltiple”, está dedicado a ello.

Por supuesto, esto se traduce en que si no abren la llave del crédito al gusto del gobierno, tanto Hacienda, como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el Banco de México, podrían castigarlas, llegando incluso, a negarles autorizaciones. Tendrán que portarse bien desde la óptica del Ejecutivo.

En este Título, el artículo 276 es muy claro al señalar que la evaluación de desempeño se hará respecto del grado de orientación y cumplimiento de los bancos “al apoyo y promoción de las fuerzas productivas del país y al crecimiento de la economía nacional”.

Aunque establece que la Secretaría de Hacienda deberá hacerlo apegada a las sanas prácticas y usos bancarios, también lo deja abierto a “otros aspectos” discrecionales que determine la propia dependencia. La libertad de inversión de los bancos y su análisis de riesgos, serán echados a la basura.

No por nada, si la evaluación no es positiva, el artículo 53 de la misma Ley dice que se establecerán “parámetros para la celebración de operaciones con valores que realicen dichas instituciones por cuenta propia, pudiendo además quedar diferenciados por cada tipo de valor”.

Sin duda alguna, Luis Videgaray tendrá un poder no visto en México, por lo menos, desde la década de los años 70 y 80 del siglo pasado, que siempre y no por casualidad, fueron a dar al barranco de las crisis recurrentes.

El primer año del presidente Peña Nieto ha sido por completo decepcionante en materia económica, lo que suma a los riesgos de que, con un manotazo en la mesa, se decrete echar a andar la economía con cargo a la “tarjeta de crédito” en los sectores público y privado.

No olvidemos que ya se aprobó antes una lesiva y populista reforma hacendaria y un paquete económico que da manga ancha al déficit público, que le adelantamos, durará todo el sexenio.

Así que la mesa está servida para un banquete y borrachera de corta duración. De la historia, se confirma, no hemos aprendido nada.

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