Hace unos días, la Food and Drug Administration (FDA) anunció que sostendrá una audiencia pública el próximo 31 de mayo, con el fin de discutir un marco regulatorio para el uso del Cannabidiol (CBD) en productos de consumo, incluyendo alimentos y bebidas.

¿Por qué es importante?

Hasta la fecha, en Estados Unidos sólo es posible comercializar libremente, es decir, sin pasar por la fiscalización de la FDA, productos con extracto de CBD que no sean ingeribles, a pesar de que se trata de un cannabinoide sin efectos psicoactivos.

Le ley conocida como Farm Bill, vigente desde diciembre del año pasado, dejó pendiente la regulación a través del Acta federal de comida, drogas y cosméticos (FFDCA) sobre los derivados del cáñamo que, a pesar de haberse despenalizado, no puede explotarse en toda su capacidad debido a dichas limitantes.

El CBD y la industria de la salud en Estados Unidos

Como componente del cannabis, el CBD ha tenido importantes avances en cuanto a sus usos terapéuticos con grandes beneficios en materia de salud y bienestar, gracias a sus pocos o nulos efectos secundarios y a la posibilidad de usarse sin contraindicaciones con cualquier medicamento. Sin embargo, hasta el momento su presentación se limita a goteros de aceite de consumo sublingual dejando fuera de la industria a toda una serie de productos que podrían potenciar el mercado de forma exponencial.

Sin embargo, la ilegalidad no impide que varias compañías se encuentren ya incluyendo CBD en alimentos, suplementos alimenticios o bebidas, por lo que la Administración busca regular su producción, además de garantizar que se trate de cannabinoides extraídos del cáñamo, y no de la marihuana y, por lo tanto, libres de THC, según dijo el Comisionado Scott Gottlieb. El objetivo, aseguró, es establecer caminos legales para comercializar los productos que contienen cannabis o sus derivados para así poder controlar también su calidad y eficiencia.

Lo que se sabe y no se sabe del CBD

El año pasado se autorizó la producción del primer medicamento a base de CBD, llamado Epidolex, para tratar los ataques epilépticos, abriendo un camino desconocido en el tratamiento de diferentes enfermedades y sus síntomas con el compuesto cannábico.

Sin embargo, hasta el momento, y debido a la todavía reciente legalización del comercio del extracto de CBD no ingerible, la FDA no tiene suficientes datos sobre la seguridad del uso extendido del cannabinoide, así como su concentración ideal o los efectos de la exposición a largo plazo.

El Gottlieb ha dejado claro que no permitirá publicidad sin sustento, alusiva a la “cura” de ninguna enfermedad, como ya varios en internet promocionan sobre docenas de productos. Aunque sí se permite la distribución de “partes” del cáñamo que no contengan cannabinoides, como las semillas del cáñamo, cuya proteína y aceite, pueden ser comercializadas sin ninguna restricción, siempre que no se promuevan como tratamiento médico.

Lo que la industria espera

Los diferentes integrantes de la industria del cannabis, esperan que vayan abriéndose más canales de distribución y comercialización del cáñamo y sus derivados, mientras que, quienes ven en los productos de CBD una alternativa en el tratamiento de padecimientos neurológicos, neurodegenerativos y autoinmunes, esperan que la FDA permita acceder a los derivados del cannabis para su uso.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.