Hay veces que sientes que se te mueve el piso pero no está temblando. ¿Qué pasa?

 

 

Después de los temblores que vivimos en la Ciudad de México hace unos meses, continuamente había pacientes que se quejaban de “mareo” constante, o de que “se les movía el piso” o de que sentían como si estuviera temblando. Durante esos días, probablemente sí tenía que ver el hecho de que había estado temblando, y algunos de ellos seguían con la sensación del temblor.

Sin embargo, hay veces que también sientes que se te mueve el piso pero no está temblando. ¿Qué pasa? Volteas a ver la lámpara y no se está moviendo, pero tú sentiste que te desequilibraste.

Hay de mareos a mareos. Es distinto sentir que da vueltas tu alrededor, por ejemplo, a sentir dolor de cabeza y desmayarte. El mareo se define como una alteración de la movilidad que se puede acompañar de “desvanecimiento” y una sensación de que haya movimiento de los objetos que te rodean, o de tu propio cuerpo. El “desvanecimiento” a veces se acompaña de calor, sudoración, náuseas, y puede perderse el estado de alerta. Esto se parece a cuando te “mareas” muy fuerte en el coche.

El vértigo es diferente. Este trastorno se debe, de manera frecuente, a un problema en el vestíbulo, es decir, en una parte del oído interno. Este vestíbulo es uno de los tres sistemas del cuerpo que hacen que sea más fácil que estés orientado en el espacio, o sea, que sepas en dónde estás parado, que hay un arriba, un abajo, un adelante y un atrás. Los otros dos son el sistema visual (o sea el ver en sí) y el sistema somato-sensorial, que lleva información del cuerpo por los nervios hacia el cerebro. El vértigo puede deberse a una alteración en alguno de estos sistemas.

El vértigo normal, por ejemplo el del coche o el de las escenas de persecuciones en las películas, les puede ocurrir a algunas personas porque la sensación visual de movimiento del ambiente no se acompaña de información similar que venga del vestíbulo y del sistema somato-sensorial, o sea, lo que los ojos ven no es lo mismo que siente el cuerpo.

Este tipo de vértigo se considera normal; sin embargo, hay otros que requieren atención de un médico. Por ejemplo, el vértigo que ocurre al mover la cabeza de un lado a otro o al voltear bruscamente o al levantarse rápidamente, o aquel en que la oscuridad o el cerrar los ojos provoca incluso una caída, puede tratarse de un vértigo con origen en una disfunción del laberinto del oído, por lo que hay que acudir a la brevedad con un otorrinolaringólogo.

Si ocurriera, por ejemplo, que te da un “mareo” fuerte acompañado de un dolor de cabeza importante, muy molesto, habría que acudir al neurólogo, ya que en algunos casos podría deberse a algún problema del sistema nervioso central (es decir del cerebro).

Existe también el vértigo debido a causas psicógenas, es decir, que aparece cuando hay mucho estrés o ansiedad, y tiene síntomas similares a los anteriores, o sea, sensación de sudoración, sentir que los objetos alrededor se mueven por un momento, etcétera.

Todos estos tienen tratamiento; sin embargo, hay que acudir al médico para que sea él quien determine cuál es la causa de que “se te mueva el piso” y que no lo estés sintiendo, ¡a menos que realmente esté moviéndose!

¡Hasta la próxima!

 

 

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