Échale a tu casa es un proyecto que  podría ser la solución para que familias de bajos recursos tengan una vivienda digna. Actualmente, la firma aporta su experiencia evaluando los daños ocasionados por Ingrid y Manuel  en Guerrero.

 

 

La imagen de familias hacinadas que viven en casas  de madera, entre la neblina de la sierra o en las “ciudades perdidas” de cartón o lámina, es una realidad latente y cruda que afecta a millones de mexicanos.

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Entre 2010 y 2012, 15.9 millones de personas carecieron de calidad y espacios de vivienda, según el estudio “Medición de la Pobreza 2010-2012 en México” del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Varios son los factores: pobreza, desempleo, el problema de las vivienderas o la auto construcción que, al final, es perjudicial.

Échale a tu casa es un emprendimiento social que plantea una solución a este problema. Nació en 1997 como una ONG con limitaciones. “Es difícil escalar un programa a través de una ONG. El IVA se quedaba como un costo impositivo que no beneficiaba a nadie”, relata el Dr. Francesco Piazzesi, fundador del proyecto. “Era necesario dar el salto a ser económicamente sostenible”. Así nació formalmente Échale a tu casa, hoy una empresa social que gracias a la ayuda de Ashoka, impulsa exponencialmente su capacidad de construcción.

El proyecto ganó recientemente el premio que otorga el Foro de continuidad de la fundación American Business Customs (ABC), formada por empresarios que se juntan año con año para impulsar programas de impacto social. Échale a tu casa resultó ser una de las 21 ideas seleccionadas de entre más de 2000.

El premio de la Fundación ABC consiste en un financiamiento de 100,000 dólares durante los próximos dos años, asesorías con expertos, presencia en los medios de comunicación y estrategias de mercadotecnia. Y no ha sido el único, en 2007, Échale a tu casa obtuvo el Premio Nacional de Vivienda, y en 2011, Francesco obtuvo el premio del Foro Económico Mundial como Emprendedor Social.

“El ser reconocidos y apoyados por la fundación ABC, implica poder llevar el programa a todo el continente. A un lugar que nosotros solos no hubiéramos podido”, reconoce Francesco en entrevista para Forbes México.

Curiosamente, dice, lo más complicado de iniciar Échale a tu casa, ha sido arrancar de la mente de las familias la mentalidad mediocre de compadecerse por no poder, por ser pobres, no tener ingresos, y además, exigir ayuda.

“No se trata de darle una casa a la gente, se trata de que las personas participen, que formen parte del modelo de inclusión social. De forma tal que construyen sus casas y hasta obtienen un empleo”, destaca Francesco. Para él todo mundo puede construir una casa, todo mundo puede ahorrar y todos pueden tener una vivienda digna.

Hasta ahora, Échale a tu casa ha construido 30,000 casas y  ha hecho 150,000 mejoramientos. A pesar de que 2013 cerró flojo, con 6,000 proyectos.

 

Vivir con dignidad

Desde que Francesco concibió Adobe Home Aid, la ONG que precedió a Échale a tu casa, la materia prima (el adobe) ha sido el corazón del proyecto. Es más resistente y económico a comparación de un tabique. Está hecho de tierra inerte, sin contenido vegetal. No se sacrifica la tierra de siembra. Esencialmente, es tierra que se usa en las bases de las carreteras y se encuentra en cualquier parte del país. Se mezcla con cemento y cal y se prensa a 60 toneladas en la Terra Pres, la máquina creada especialmente para producirlos. Esto permite que la constructora llegue al lugar del problema sin necesidad de transportar la materia prima.

El proyecto de Échale a tu casa se fundamenta en cuatro ejes primordiales: inclusión social, educación financiera, capacitación técnica y gracias a que es  una franquicia de impacto social, las personas capacitadas pueden seguir construyendo y mejorando las viviendas de la comunidad.

Otro aspecto importante del proyecto, es que las casas se construyen según las necesidades de cada familia y región.

La forma de financiar, explica Francesco, consiste en tres componentes:

  • Ahorrar el 10% del valor del proyecto, ya sea mejoramiento o construcción asistida.
  • Un subsidio federal, cuando lo hay, del 40%
  • Crédito de 50%

Además, durante el proceso de construcción, a cada integrante de la familia que trabaje en el proyecto se le pagan 200 pesos. Con al menos dos que trabajen, una familia puede ganar hasta 400 pesos diarios.

Y la ayuda no sólo se queda ahí. Hoy, junto con las autoridades como la Sedatu, con la Comisión Nacional de la Vivienda y la Sociedad Hipotecaria Federal, Échale a tu casa aporta su experiencia evaluando los daños dejados por los fenómenos Ingrid y Manuel, principalmente en Guerrero, para una mejor reconstrucción y ubicación de las viviendas.

 

Un futuro prometedor

A pesar de los logros que son importantes, falta un largo tramo para pensar más seriamente en erradicar la falta de viviendas dignas y Francesco lo sabe. Un paso más para lograr la meta, es la búsqueda de finanzas más equitativas.

“Si la tasa de interés estaba en 80% cuando iniciamos este proyecto, ahora se encuentra en 30%, lo que sigue es continuar presionando para que descienda aún más”, comenta Francesco. “Además, hicimos una Sociedad financiera comunitaria (Sofinco). Los ahorradores se vuelven socios de la financieras. El objetivo es llevar finanzas justas a las personas más necesitadas”.

De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las Sofinco atienden en la actualidad a 23,127 ahorradores y a 36,277 acreditados, presenta activos por 92 millones de pesos (mdp), una cartera de crédito de 74 mdp y depósitos por 72 mdp.

Échale a tu casa ya es un referente nacional; un modelo que busca replicarse. Ahora el siguiente objetivo es entrar de lleno a América Latina y llegar hasta la India, un terreno perfecto ante los graves problemas de vivienda; el viaje ya ha iniciado.

echaleatucasa1

 

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