Es importante encontrar elementos que te permitan ahorrar cantidades que puedas dirigir al pago de tus adeudos. Para lograrlo, sigue la pista de tus gastos.

 

 

Si estás teniendo complicaciones que te han llevado a presentar retrasos en el pago de tus créditos es importante que actúes pronto para corregir la situación y evitar un rápido aumento en el tamaño de tu deuda.

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Supongamos que el mes pasado una persona no pudo hacer ni el pago mínimo en su tarjeta de crédito. Imaginemos que su adeudo en la tarjeta de crédito es de 15,000 pesos. Si no hizo ni el pago mínimo se generarán intereses normales sobre el total de este adeudo y además se asignarán intereses adicionales debido al retraso. Si al siguiente mes esta persona tampoco realizara ningún pago, nuevamente se generarían intereses normales y adicionales sobre el total del adeudo. Por ello es necesario tomar acciones inmediatas.

Si has comenzado a tener retrasos o incumplimientos de pago es importante reorganizar tu presupuesto para enfocar los recursos a cubrir el adeudo, pues entre más tiempo dejes pasar sin hacer pagos, mayor será el adeudo que tendrás que cubrir al final.

El primer paso es no hacer más grande tu adeudo. Por el momento, la prioridad es pagar el adeudo pendiente.

Para ponerte al corriente con tus pagos necesitas un verdadero presupuesto que te permita eliminar gastos innecesarios, concentrarte en lo verdaderamente importante y obtener recursos para pagar tu deuda.

El punto importante aquí es encontrar elementos que te permitan ahorrar cantidades que puedas dirigir al pago del adeudo. Para lograrlo, sigue la pista de tus gastos.

Identifica gastos que pueden ser reemplazados por opciones menos costosas. Por ejemplo, si a diario pagas 35 pesos por café y galletas, a la semana gastarás 175 pesos, al mes 700 pesos y al año 8,400 pesos. Tal vez puedes encontrar una opción en la que gastes sólo 25 pesos diarios, lo cual es un ahorro de 50 pesos a la semana, 200 pesos al mes y 2,400 pesos al año.

Quizás esta cantidad no te parezca muy grande, pero si localizas cinco o seis casos como éste, puedes generar ahorros muy importantes. Ahora enfoca estos recursos hacia el pago del adeudo.

Si los ahorros que la reorganización de tu presupuesto te permitió obtener no son suficientes para que puedas ponerte al corriente, acércate a la institución otorgante para decirles que necesitas negociar un nuevo esquema para pagar el adeudo.

Reestructura: quiere decir que el total que debes lo partirán en pagos más pequeños y tal vez con una tasa de interés diferente. Esto tendrá un mejor impacto sobre tus finanzas personales y tu historial crediticio que seguir sin pagar.

Quita: es un pago en una sola exhibición que no cubre el total del monto que debes. Por ejemplo, digamos que debes 10,000 pesos y te ofrecen una quita para que sólo pagues 8,000 pesos. En este caso es importante considerar que tu historial reflejara estos elementos con precisión, es decir, en él quedará registrado que no fue liquidado el total del adeudo.

Obviamente, esto generará que quienes prestan puedan ver este antecedente en tu historial crediticio a la hora de que solicites un nuevo financiamiento. Por eso, en caso de no poder ponerte al corriente, la reestructura es mejor opción que la quita.

Recuerda que no pagar es la peor decisión que puedes tomar, pues tu historial crediticio y tu Score de Buró de Crédito lo resentirán; además, como decíamos anteriormente, tu adeudo crecerá.

Finalmente, ten presente que existen sitios en Internet y anuncios en diarios que buscan engañar a quienes se han retraso en el pago de sus créditos. La trampa consiste en hacerles creer que pueden borrar o modificar su historial en Buró de Crédito; se trata de un fraude.

 

 

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