En México, hay 2.3 millones de personas que se dedican al trabajo del hogar, el equivalente a la población total del estado de Tabasco. La mayoría de estas mujeres (96%) presta sus servicios sin tener un contrato escrito donde se especificarán sus actividades.

En 2016, de acuerdo con el Conapred, sólo 4 de cada 100 trabajadoras domésticas contaban con un contrato laboral.

“La mayor parte de la sociedad no considera al trabajo del hogar como una ocupación real, sino como parte de las actividades normales o naturales de las mujeres. Por ello, éste es un sector particularmente invisible y estigmatizado”, dice un estudio del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

El estudio también muestra que cuatro de cada cinco de las trabajadoras encuestadas se emplean en el trabajo doméstico por razones de necesidad económica y por factores asociados a la marginación y la pobreza, como escaso logro educativo y falta de oportunidades.

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“Las trabajadoras del hogar han sido históricamente objeto de una discriminación estructural. Esto se debe a que enfrentan obstáculos para ejercer sus derechos a raíz, sobre todo, de la naturaleza misma de su empleo”, dice el estudio.

A pesar de que 90% de las personas que trabajan en el hogar son mujeres, los hombres gozan de mejores condiciones laborales. Por ejemplo, 83.2% de los hombres en esta ocupación no tiene acceso a servicios de salud, la proporción entre las mujeres aumenta a 98.1%.

Las condiciones que las trabajadoras del hogar enfrentan en el empleo son difíciles. Las leyes permiten que trabajen jornadas hasta de 12 horas. La discriminación que facilita el exceso de trabajo, los bajos sueldos y la dificultad de acceso a prestaciones es uno de los principales problemas de las trabajadoras del hogar.

“Por ello, es urgente que México ratifique el Convenio 189 de la OIT. Eso lograría que las medidas del Convenio se vuelvan obligatorias para el Estado”, dice el estudio de la Conapred.

Para que las trabajadoras puedan exigir todos sus derechos, es necesario modificar las leyes mexicanas.

Reformar la Ley del Seguro Social: Que establece que las y los empleadores no tienen obligación de registrar a las trabajadoras del hogar ni de pagar las cuotas correspondientes. Así, es importante que la legislación establezca normas específicas relacionadas a la seguridad social y la salud de las mujeres trabajadoras del hogar. También es urgente

Cambiar la Ley Federal del Trabajo: Ya que sigue siendo altamente discriminatoria y no garantiza un pleno ejercicio de derechos laborales a este sector. Y en general, cualquier reforma que establezca obligaciones.