I

En un recorrido por los distintos canales de televisión y radio, sus programas informativos, de entretenimiento, es sorprendente ver la cantidad de contenidos que son reproducidos en medios convencionales y que tienen su origen en Internet. De hecho, las noticias explosivas de los últimos meses -específicamente la información tristemente célebre que ha regido el panorama en 2016-, han aparecido en nuestro entorno a través de Internet para ser reproducidas posteriormente en tv o radio. La importancia que ha tenido el lenguaje de la red en nuestra relación con la media se nota aún más cuando vemos la adopción que radio y tv han hecho del tono de denuncia que ha dominado a las redes. Como un espacio alternativo en el que se podía denunciar todo tipo de inconformidades de seres humanos normales en su vida cotidiana, sobrepasando la función colectiva de los medios -que, se podría decir, ciertamente la denuncia no es parte de su esencia en el estricto sentido de entretener e informar-, las redes se volvieron el desahogo de la sociedad en su conjunto al poder expresar con un cierto nivel de resonancia aquellas acciones, informaciones, acontecimientos que no se reflejaban en los medios y que empoderaban a los denunciantes, eventualmente reflejados todos nosotros en esta acción.

Este espíritu de denuncia, que muy bien pudo haber sido interpretado como un contenido paralelo y complementario, fue, en el caso de México, tomado como una referencia total, sustituyendo de tajo la creación de contenidos propios de cada medio convencional. Así, hoy en día los servicios informativos en nuestro país se han convertido en ventanillas de quejas y exhibición constante, incluso agresiva y poco elegante, de las acciones de personajes en la política y en el medio del entretenimiento. Nada más. Nada de información adicional o con una línea de pensamiento propia de cada medio. Internet ha unificado el lenguaje de los medios, eliminando la creación de contenidos propios, al ser el proveedor primordial de información.

 

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II

Un debate que se ha llevado a cabo y en el que hemos participado desde esta columna, es ese en el que la media convencional sigue argumentando su importancia y preponderancia contra la superficialidad y confusión de las redes sociales. La cuestionable voracidad de la tv y radio por tomar contenidos de cualquier parte con la única función final de no perder audiencias -que no es lo mismo que buscar ganar audiencias-, ha quedado expuesta, por la exposición permanente a contenidos inmediatos y sin filtro de la red. En este debate, creo que muchas veces la responsabilidad en el posible efecto que tienen los contenidos en la gente, es el último valor que se juzga. La media argumenta la cantidad de información falsa que circula en redes, sin pasar por la autocrítica de que esos mismos argumentos se aplican a la media convencional en cualquier momento de su historia, y sólo refuerzan lo que aquí escribimos la semana pasada, en los que el monopolio de la propiedad de la información daba las herramientas para poder alterar y manipular contenidos en función de intereses corporativos. Esos mismos rasgos siguen existiendo en las redes, con la diferencia de que la exposición del sujeto a dichos intentos controladores, están bajo la voluntad propia del individuo que en cualquier momento puede eliminar esa fuente, buscar otras fuentes, corroborar con otros individuos, ejerciendo el papel muy personal de periodista para su propio autoconsumo y satisfacción informativa. Las estrategias de uso y manipulación de la información no son más u otras a través de las redes, sino las mismas que se han usado en radio, tv, prensa escrita desde siempre. El control de las mismas y sus intenciones son ahora más identificables y por lo tanto dificultan la eficiencia de penetración y no gustan a los fanáticos de la comunicación vertical. La tv y la radio seguirán siendo importantes e insustituibles para cierto tipo de mensajes y usos, pero ciertamente la preponderancia y liderazgo al que estaban acostumbrados ha desaparecido por una comunicación más dinámica e incontrolable.

 

III

La necesidad de modificar contenidos para ‘buscar’ a las nuevas audiencias que están huyendo a la media alternativa, a través de adoptar modelos que son connaturales al nuevo fenómeno de las redes, sumado a la necesaria propaganda de denostar la importancia de las redes, sin embargo alimentando sus señales de ellas, son dos características que tienen como consecuencia lo que considero el esencial problema que se está viviendo en los medios de comunicación en esta nueva era: la credibilidad. Con la ventaja inherente de haber sido entes incuestionables que estaban ahí desde nuestro nacimiento y que, por lo tanto, no se dudaba de su certeza y solidez existencial, los medios convencionales tenían de suyo un valor de credibilidad del que no se dudaba. Tenían la información, las herramientas para distribuirla, y nuestra total confianza y certidumbre. Sin embargo, con la revolución de medios y conceptos y contenidos que estamos viviendo, la credibilidad, como cimiento indispensable, se pone en tela de juicio y, sorprendentemente para nuestra experiencia del conocimiento enriquecida por las propias redes, se comienza a desmoronar la solidez en su conjunto de todos esos medios, envolviéndonos en un circulo virtuoso en el que el cuestionamiento a la credibilidad nos lleva a la exploración de nuevas experiencias que a su vez cuestionan aún más la credibilidad. Y ello, perder la credibilidad, es el principal daño que los medios están viviendo en nuestros tiempos, lo que es un problema que se agudiza cuando la concepción nítida del negocio no se tiene y, por ejemplo, resulta tristísimo que el conglomerado de comunicación más grande de América Latina no pueda ni siquiera hacer un talk-show, uno solo, una sola noche a la semana, una sola.

 

IV

Si acaso de algo son culpables las redes y la nueva era de Internet, es de señalar con su existencia y con el otorgamiento de la propia información en manos de la comunidad en su conjunto, las deficiencias que a lo largo del tiempo la media convencional no supieron corregir en un proceso evolutivo que no existió y que ahora se encuentra frente a frente con la extinción.

 

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