Por Nuria Marín Raventós*

La generación milenio (millennial) se aproxima a su tope productivo, lo que hace indispensable preguntarse cuáles son las características de este grupo de personas nacidas entre 1981 y 1996. Se trata del mayor grupo etario de la actualidad, 1.8 billones de consumidores, cuyos hábitos y visión de vida son muy diferentes a la generación X y desde luego a los baby boomers.

Gracias a un estudio del Financial Times, que analizó a los milenios en diferentes partes del mundo, vemos cómo, si bien comparten características en común, también tienen diferencias por su región geográfica y experiencias de vida.

Entre sus rasgos comunes están: ser una generación que consume menos alcohol, que se interesa por opciones más saludables, frescas y ambientalmente sostenibles (Euromonitor, 2017).

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Esta tendencia ha favorecido a las firmas más pequeñas, locales, preocupadas por lo saludable en detrimento de las firmas más grandes.

Como resultado empresas como Kellogg´s y las sopas Campbell’s han optado por la adquisición de nuevas startups reconocidas por sus valores en línea con los valores de los milenios.

Desde 1998 ya varios estudios habían hablado de “la experiencia reina”, lo que vino a ser validado por la consultora McKinsey en un estudio publicado en 2017, Cashing in on the US experience economy, que mostró cómo en Estados Unidos la industria de las experiencias (entretenimiento: eventos, restaurantes, parques, viajes) ha crecido  1.5 veces más rápidamente que el consumo personal y cuatro veces más que la compra de bienes, lo que es reafirmado por Euromonitor, que proyecta que para el 2028 la “economía de las experiencias” llegará a ser un mercado de 8.2  billones de dólares.

En Estados Unidos, esta es la generación de 70 millones de consumidores que vivió la crisis del 2007-8, para la cual el sueño americano de tener una mejor vida que sus padres no es una realidad les es más difícil acceder a casa propia y han tenido que regresar al hogar luego de culminar sus estudios, pues pese a ser la generación más educada es a la vez la más endeudada.

Se trata de una generación mayoritariamente pesimista (dos de cada tres) y desconfiada, entre otras, hacia las grandes empresas y lo tradicional.

Prefieren las pequeñas marcas sobre las grandes, lo local, y aquellas que pueden brindarles experiencias nuevas e inolvidables que puedan compartir en sus redes sociales, que alimenten su sentido de protagonismo y de comunidad, así como sus likes. Contrario a lo que se ha especulado, para esta generación es muy importante la seguridad, especialmente laboral, pero bajo ciertas condiciones que valoren la calidad de vida, y no es casualidad la postergación del matrimonio o pensar en tener o no hijos.

En Asia la realidad es muy diferente, especialmente en China. Hijos únicos y de una generación que vivió el Maoísmo y la Revolución Cultural, esta generación de 350 millones gusta del nuevo capitalismo y de las marcas tradicionales, especialmente las de lujo.

Con un futuro más promisorio que sus padres, con acceso a la tecnología y al disfrute de la globalización, como dije, gustan de las marcas reconocidas (su primera experiencia). Por su número y capacidad adquisitiva se calcula que éste se convertirá en un mercado más importante que el de Estados Unidos.

¿Y cómo son los milenios en Centroamérica? Sin duda información valiosa a analizar. En Costa Rica, un estudio realizado concluía que en el país no había un cambio tan radical en relación con las generaciones anteriores, con excepción del uso de la tecnología, por lo que definía a esta generación no como ‘milenios’ sino como ‘digitales’.

Empero, mi experiencia contradice dicho estudio: sí son disruptivos (ej. economía colaborativa), lo que me hace concluir la importancia de invertir en nuevas investigaciones, pues lo que sí tengo claro es la rapidez e inmediatez de cambio de esta nueva generación, que hará que sobrevivan las empresas con mayor capacidad de adaptación a los mercados.

*Empresaria y analista.

 

Contacto:

Twitter: @nuria_marinr

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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