La Reserva Federal  frustrada por el  ritmo de la recuperación económica tras la recesión, ha mantenido tasas de interés cerca de cero durante cinco años y ha comprado activos para impulsar la inversión, la contratación y el empleo.

 

Reuters

 

PUBLICIDAD

 

Tres funcionarios de la Reserva Federal manifestaron el lunes su apoyo a un recorte del enorme programa de compra de bonos del banco central estadounidense, incluso a partir de la próxima semana, mucho más pronto de lo que esperan los analistas de Wall Street.

Dos de ellos -el presidente del banco de la Reserva Federal de Richmond, Jeffrey Lacker, y el del banco de Dallas, Richard Fisher- se han opuesto por largo tiempo al programa, por lo que su apoyo al recorte no es sorpresivo.

Los dos consideraron que los riesgos de la política monetaria ultra expansiva superan a los beneficios.

Pero el apoyo a un “pequeño recorte” al programa de compra de bonos a partir de la próxima semana de un tercer funcionario, el presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, fue inesperado.

Bullard  se había mostrado en los meses recientes contrario a aflojar el acelerador monetario a la luz de una inflación muy baja.

Pero el lunes pareció suavizar su posición, argumentando que reducir las compras mensuales de la Fed en la reunión de política monetaria de la próxima semana sería un reconocimiento de la mejora en el mercado laboral estadounidense.

Al recortar el programa, que comenzó en septiembre del año pasado, se mantendría la flexibilidad para que el banco central revierta el curso si la inflación sigue muy por debajo del objetivo de un 2 por ciento.

Bullard dijo que probablemente no se sorprendería desprevenidos a los inversores si comienzan a reducirse las compras en un futuro cercano.

“Si recortamos pronto, yo pienso que los mercados financieros podrán digerirlo”, dijo en un presentación en St. Louis. “Estaríamos reduciendo en respuesta a cifras económicas más sólidas y por eso pienso que los mercados podrían estar mucho más cómodos”, añadió.

La Fed, frustrada por el lento ritmo de la recuperación económica tras la recesión en 2007-2009, ha mantenido las tasas de interés cerca de cero durante cinco años y ha comprado activos para impulsar la inversión, la contratación y el empleo.

Con un desempleo en el 7%, tras un máximo de 10% en 2009, los mercados financieros están ansiosos por saber cuándo la Fed dará un primer paso para reducir su programa de compra de bonos por 85,000 millones de dólares mensuales.

“Si la inflación no retorna hacia el objetivo, entonces el comité podría poner una pausa en las reducciones de compras en las reuniones posteriores”, dijo Bullard.

El funcionario dijo además que hay pocas señales de que el relajamiento monetario haya alimentado nuevas burbujas en la economía estadounidense.

 

Poca ayuda

En una presentación en Charlotte, Lacker dijo que seguir con el programa de compra de bonos contribuye poco con una economía que está frenada por el lento crecimiento de la población y de la productividad.

El funcionario agregó que los estímulos plantean riesgos al hacer más difícil finalizar las compras de bonos, que han hecho que la hoja de balance de la Fed alcance alrededor de 4 billones de dólares.

En tanto, Fisher argumentó en un encuentro agrícola en Chicago a favor de recortar la próxima semana el programa de compra de bonos y dejar en claro el camino para ponerle fin.

El comité de política monetaria de la Fed se reunirá el 17 y 18 de diciembre, y la mayoría de los economistas espera que posponga cualquier decisión hasta el 2014.

 

Siguientes artículos

EU vende sus últimas acciones en General Motors
Por

La firma automotriz ha llevado cierto estigma desde que el gobierno estadounidense desembolsó 49,500 millones de dólares...