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Enrique Espinoza es un apasionado de la comida. No es chef, pero le gusta preparar toda clase de platillos. Esta afición lo llevó, hace nueve años, a abrir su propio restaurante, Rossonero, en el que ha experimentado en la búsqueda de platos innovadores.

Sus inventos culinarios derivaron en la creación, luego de 18 meses de tanteo, de una salchicha de atún que hoy se ha vuelto el eje de su vida empresarial. Para comercializarla a gran escala, necesitaba una marca: Así nació Rossonero Foods.

La prueba de sabor

Espinoza traspasó la puerta de su propio restaurante y comenzó a ofrecer sus salchichas, sobre todo, en locales de productos orgánicos y de alimentos saludables en Mazatlán, Sinaloa, ciudad donde radica. En esos sitios confirmó la aceptación de su producto, lo que indicaba que estaba ante una oportunidad más amplia.

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Entonces, estableció acuerdos con pescadores de la zona para abastecerse de lomo de atún.

El negocio entró en una fase ambulante. “Básicamente, lo que hacíamos en un inicio con las salchichas era llevarlas en una hielera hasta distintos mercados de comida saludable, donde había mucha presencia de turistas canadienses y estadounidenses; las poníamos en una parrilla y las empezábamos a vender. Así fue nuestro comienzo”, relata el joven emprendedor.

Dado que la salchicha pasaba todas las pruebas, Espinoza decidió presentar su proyecto a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), la cual decidió invertir en este naciente negocio 2.5 millones de pesos (mdp). Con ese dinero compró una máquina embutidora para mejorar y profesionalizar la producción de las salchichas, y desarrolló un empaque para conservarlas en buen estado por más tiempo.

Tras el gigante azul

Una vez tecnificada la producción, Espinoza y sus colaboradores se dedicaron a buscar clientes más grandes para su producto. El primero en confiar en ellos fue el restaurante Fisher’s, que incluyó las salchichas de atún en su menú.

Con esta medalla colgada al cuello, Espinoza se acercó a Casa Ley, uno de los supermercados más grandes del noroeste del país. La cadena aceptó vender la salchicha Rossonero Foods en 46 de sus tiendas.

No se detuvieron ahí. Espinoza y su equipo irían por Walmart; así que asistieron a la pasada Expo ANTAD. El emprendedor cuenta que tuvieron que pasar cinco horas formados ante el stand de Walmart para poder presentarles el producto. Pero valió la pena, pues salieron de ahí con un contrato de proveeduría.

Gracias a esas conquistas, y a que sigue vendiendo sus salchichas en mercados de Mazatlán y en su propio restaurante, Espinoza espera cerrar este año con ventas superiores a los 120 mdp, y una producción mensual de más de 20 toneladas, en promedio.

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Un buen momento para el atún

El producto que comercializan Espinoza y su equipo llega en buena hora. En los últimos años, el interés de los consumidores ha crecido, no sólo por los productos saludables, sino también por aquellos cuya materia prima es nacional, afirma María Forcada, experta en gastronomía y directora de contenidos de Millesime.

“Una de las razones por las que, me parece, este tipo de comida va en auge, es porque hoy la gente está pidiendo que la materia prima de sus alimentos sea local. Se trata de una tendencia muy clara que vimos, en su momento, en países como Noruega o España y que hoy, finalmente, está llegando aquí”, asegura Forcada. (Foto: Rossonero Foods).

 

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