Una de las primeras cosas que un emprendedor debe reconocer es que no lo sabe todo y que necesita ayuda especializada para redondear su negocio y tener mayor certeza y tino en su estrategia.

 

En esta ocasión quiero compartir con ustedes la historia de Rodolfo*. Con muchos años de estudio y experiencia en áreas administrativas, la carrera de Rodolfo tomó un giro inesperado cuando su empleador decidió una restructura y lo liquidó.

Como nos ha pasado a muchos, Rodolfo tomó esta nueva situación con ánimo y la consideró una excelente oportunidad de iniciar su propia empresa, aprovechando las habilidades y conocimientos que había desarrollado durante su carrera profesional. Así, empezó el camino del emprendimiento, seguro de que en un tiempo relativamente corto podría empezar a cosechar triunfos, después de todo, lo amparaba su título profesional y su amplia experiencia laboral.

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Sin embargo, hubo algo que no consideró: si bien sus capacidades y habilidades le daban una ventaja, su área de expertise era relativamente limitada, considerando todos los temas que debía cubrir al iniciar su nuevo proyecto. Pronto se dio cuenta de que, si bien podría administrar su negocio sin problemas, una vez que estuviera operando, el camino inicial iba a ser difícil, ya que carecía de experiencia en ciertos temas fundamentales para el inicio de la operación, como cuestiones legales, de conocimiento de mercado e incluso sobre los requisitos para desarrollar o innovar su producto, que le permitirían responder rápidamente a las necesidades de la nueva empresa.

Como para muchos emprendedores, lo que más trabajo le costó fue admitir que no era un sabelotodo, y que si quería asegurar el éxito del negocio, tendría que recurrir a expertos en diferentes áreas que lo orientaran, capacitaran o de plano lo ayudaran a gestionar las necesidades que se iban presentando.

Así fue como nos conocimos. Rodolfo se acercó al expertise de asesores especializados antes de que su negocio empezara a operar.  Con su ayuda pudo desarrollar un modelo de negocio económica y técnicamente viable, que reflejaba la necesidad real del mercado y la manera en la que él iba a proponer soluciones para la misma.

Aprendió que una buena consultoría o asesoría en emprendimiento no se limita a resolver las dificultades del emprendedor, sino que, al mismo tiempo que le ayuda a superar los obstáculos que se le presentan, subsana los huecos en sus habilidades y le enseña y desarrolla sus capacidades, proporcionándole efectivamente las herramientas que le den la seguridad de que, en el futuro, muchos de esos obstáculos podrá resolverlos por sí mismo.  En palabras de Rodolfo, la asesoría especializada lo ayudó a “redondear” su perfil.

Si bien el proceso de creación de una nueva empresa puede parecer genérico, la realidad es que cuando hablamos de emprendimiento, debemos hablar de trajes hechos a la medida: el tipo de asesoría que cada emprendedor requiere depende de la personalidad del mismo, sus habilidades, capacidades, experiencia y conocimientos, así como de las características particulares de su proyecto. Y es responsabilidad del emprendedor buscar la asesoría especializada más conveniente para él y para su proyecto, como es responsabilidad del consultor asesorar y capacitar al emprendedor de acuerdo a sus necesidades.

Hoy en día, Rodolfo se ha convertido en mentor de otros emprendedores, compartiendo su experiencia y asesorándolos sobre cómo y dónde buscar el apoyo que necesitan.  ¡Ah, y su negocio es un éxito!

*El nombre del emprendedor cambió para proteger su identidad, pero sus comentarios e historia son reales.

Contacto:
[email protected]
Twitter: @CIEFTECCCM

 

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