Desde el aspecto más pequeño de la tierra y el agua, como podrían ser sus nutrientes, hasta la temperatura y velocidad del viento que golpea los amplios e interminables valles de Moray, en Escocia, el whisky The Glenlivet aprovecha cada uno de los recursos de su enviadable ubicación para producir el single malt que desde hace años es considerado un sinónimo de clase, elegancia y deleite al paladar.

Hace cerca de 500 millones de años se formaron una serie de erupciones volcánicas que dieron forma a los valles de Escocia, considerados como algunas de las formaciones más antiguas de la historia de la Tierra; es precisamente en Moray, al noreste del país europeo, dentro del área de Ballindaloch, que se caracteriza por tener amplios valles con manantiales de agua fresca atemperados por el viento de la corriente del Golfo, el cual le da una temperatura ideal para poder ser parte de la mezcla perfecta y convertirse en ingrediente fundamental y preciso al momento de llegar a la destilería de The Glenlivet.

La cuna de Glenlivet

Uno de estos manantiales es conocido como el pozo de Josie, o Josie’s Well, en donde George Smith, fundador de la compañía, ubicó su destilería, la cual sólo ha sido clausurada durante la Segunda Guerra Mundial.

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Este pozo burbujeante de agua es alimentado de las nevadas y la lluvia que llega de manera continua al mantenerse tan cerca de las formaciones rocosas; además, esto le permite obtener características únicas en templanza gracias a otros recursos minerales como es el granito y piedra caliza, lo que permite que miles de galones de este recurso sean extraídos diariamente.

Un tema que pocas personas se dan cuenta, pero que es esencial para la fabricación de cualquier bebida espirituosa, es la altitud en la cual el valle de The Glenlivet está ubicado. Gracias a estar por arriba de los valles aledaños, el aire que recibe la zona es particularmente más puro que en otras áreas, algo que funciona de manera perfecta durante el proceso de destilación; esto, como bien lo indican los maestros blenders de The Glenlivet, no es algo nuevo: desde hace más de 200 años, los maestros del whisky escocés sabían que esa zona les perimitiría no sólo llevar a cabo su trabajo, sino añadirle cualidades que sólo suceden ahí.

Además, se debe recordar que la malta que utiliza The Glenlivet se seca en hornos de aire y el líquido atraviesa una doble destilación en alambiques de cobre con forma de linterna para después añejarse en barricas de roble americano.

Así que cuando paladeas, marides o mezcles un poco de The Glenlivet en tu mesa o en alguna ocasión especial, recuerda que el origen de las cosas define en buena manera su futuro y éxito.

 

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