La fecha ya quedó marcada: el 5 de julio de 2015 pasará a la historia de la música popular como el día en que Grateful Dead se despidió de los escenarios, dejando tras de sí 50 años de excitante y fascinante y bella y monumental música. Ojo: no fue un asunto menor: los Dead —como se les llamó siempre de cariño— era uno de los grupos más influyentes, importantes, prestigiosos y reputados en el mundo del rock.

De hecho, un año prácticamente ha transcurrido desde entonces y, sin embargo, las noticias referentes a su obra han seguido llegando poco a poco: de 2015 a la fecha, a la par de remasterizaciones de sus primeros trabajos, han visto la luz varios recopilatorios sumamente atractivos.

Veamos.

En abril de 2015 apareció The Best of the Grateful Dead, un álbum con las 32 mejores canciones del grupo californiano. Ordenados de manera cronológica, los temas muestran la evolución de la banda. Lo mejor: se incluyen varias rarezas —como una versión de dos minutos y medio de “Dark star”, una canción que en directo llega a los 30 minutos, la suite completa de Terrapin Station, considerada como la obra magna de los Dead, y el sencillo “Touch of grey”—, además de un cuadernillo con la información de cada canción.

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Foto: web oficial – Herbie Greene

Foto: web oficial – Herbie Greene

En septiembre de 2015, los Dead fueron aún más lejos: publicaron una caja con 80 discos. Sí, 80 discos. Bajo el título de 30 Trips Around The Sun, este box set contiene 30 conciertos —uno por cada año desde que iniciaron en 1965, hasta 1995 que concluyeron su carrera—, todos ellos nunca antes publicados. Han incluido también un cuadernillo (de más de 250 páginas) que recopila la extensa vida musical del grupo.

Eso sí —y un poco más modesto—, los Dead lanzaron al mismo tiempo 30 Trips Around The Sun: The Definitive Live Story 1965-1995: cuatro discos que contienen una pista de cada concierto de la colección (y una pequeña reseña de cada tema).

Abro un paréntesis. En sus conciertos, en sus “live”, los Dead ejercían de seres sobrenaturales: sus sesiones podían extenderse hasta por 3, 4, 5 horas, en las que la banda mostraba todos sus poderes. Justamente, estos dos compilados son prueba de ello. Cierro paréntesis.

Por supuesto, 2016 también llegó con noticias de los Dead, aunque no desde su comuna, sino desde el cuartel general del grupo The National. Los hermanos Aaron y Bryce Dessner, integrantes de esta sensacional banda, confirmaron a principios del año que ya estaba terminada una obra monumental dedicada a los Dead…

Portada-discoY sí, ya está aquí. Publicado el pasado 20 de mayo, Day of The Dead es uno de los más grandes proyectos musicales de los últimos años; es, ya, uno de los más importantes homenajes dedicados a un grupo de rock.

Hablamos de 59 temas, y más de 5 horas de música, grabados por más de 50 músicos (entre solitas y bandas), muchos de ellos pertenecientes a la plana mayor del rock alternativo, indie o actual (como lo prefiera), divididos en tres apartados «Thunder», «Lightning», «Sunshine».

Como dijo Bill Callahan (acá Smog) al hablar del proyecto: “Siento que los Dead lograron mostrar un puente entre el pasado y el futuro de una manera respetuosa.”

Y sí, tiene razón: ellos supieron unir la frondosa tradición musical de Estados Unidos con los sonidos contemporáneos de entonces. No era de extrañar: los comandaba el Capitán Viajes, Captain Trips, un mote tan cariñoso como certero para Jerry García: un tótem hippy, músico iconoclasta e inclasificable, un personaje esencial de la contracultura.

Nacido en San Francisco en 1942, Jerry García formó a Grateful Dead —literalmente “Los Muertos Agradecidos”— en 1965, en plena eclosión del flower power y sustancias recreativas poderosas. García, de hecho, fue uno de los principales exploradores de la realidad interior, también un genuino descendiente de la cultura psicodélica de San Francisco (en donde prendería la mecha del movimiento hippy).

Una digresión: él y los Dead se ocuparon de la estimulación sonora en los legendarios Acid Tests, las pruebas colectivas con LSD que el autor Ken Kesey organizaba en la época. Verdaderas orgías sensoriales.

Regreso. Con la llegada del Verano del Amor, la música se había vuelto el medio, y también el mensaje: paz, amor y la expansión de la mente y la conciencia hasta donde las sustancias lo permitieran. Y ahí estaba la banda.

Así que, desde sus inicios, Grateful Dead fue uno de los grupos de rock más inusuales de todos los tiempos. Describirlos como un montón de hippies estancados en la onda flower power (cuyas contribuciones son más sociales que musicales) sería un gran error.

Jerry García (Foto: web oficial – Herbie Greene)

Jerry García. (Foto: web oficial – Herbie Greene)

Para empezar, los Dead fueron un grupo muy diverso, ecléctico, cuya base partía del gran cancionero estadounidense, apoyándose asimismo en las formas libres del jazz, el rockabilly, el blues delta, el country. En lo que respecta a las letras, Jerry, junto con Robert Hunter —un músico que se mantendría fuera de la base principal de la banda—, llegaron a formar una de las duplas más increíbles en la historia del rock; en sus composiciones vaciaron sus influencias literarias: de James Joyce al filósofo-poeta persa Omar Khayyám.

No sólo eso: se podría decir que los Dead se convirtieron en un modelo para los tiempos actuales: sin ser buenos vendedores de discos, vieron en los directos una inagotable fuente de ingresos. Y lo lograron. Eso sí: se apoyaron en unos seguidores fieles, que vieron en ellos, en los Dead, su eje fundamental sobre el que giraba su vida. Unos seguidores que, autonombrados como ‘deadheads’, los seguían hasta el fin del mundo; permitiéndoles, además, registrar los conciertos para intercambiar los resultados. (Algo muy común, hoy en día, con los teléfonos celulares.)

Ahora, a 51 años de haber iniciado esta aventura, a 26 de la muerte del querido Jerry García, a un año de haber dejado un legado de increíbles discos —entre ellos Anthem of the Sun, Aoxomoxoa, Workingman’s Dead, American Beauty—, a un año de su despedida oficial de los escenarios, los Dead regresan en boca de otros.

¡Y vaya qué regreso!

El disco es un muestrario completo del legado cultural y musical de la banda.

Curado por Aaron y Bryce Dessner, Day Of The Dead permite también ver un mejor panorama del escenario actual musical, ante la avalancha de artistas que participan.

Los nombre incluidos marean: Angel Olsen nos entrega la bella y crepuscular “Attics of my life”; también está “St. Stephen (live)”, en que Wilco, junto con Bob Weir, suenan a los mismísimos Dead.

Anohni (antes Antony) le imprime su sello a “Black Peter”, con esa voz que eriza la piel, y en la cual se acompaña con yMusic. El volcánico Charles Bradley, por su parte, nos acerca a un blues grasiento en “Cumberland blues”.

Ahí está la hermosa versión de la verdaderamente talentosa y bella Lucinda Williams, quien participa con “Goin’ down the road feeling bad”, o This Is The Kit, quien le da el toque sesentero a la canción “Jack-A-Roe” (recuerda a Joan Baez). De igual modo, Sam Amidon y The Lone Bellow & Friends le dan un toque country a sus temas “Dire Wolf” y “And we bid you goodnight”, respectivamente.

Foto: web oficial – Bob Seidemann

Foto: web oficial – Bob Seidemann

También se cuela Orchestra Baobab, y le da un toque jazzístico a “Clementine Jam”. Obviamente, está aquí The Flaming Lips, los psicodélicos por antonomasia, cantando “Dark Star”. O la bella “Touch of Grey”, que magistralmente interpreta The War On Drugs. Bruce Hornsby and DeYarmond Edison coquetean con un hermoso pop rock en “Black Muddy River”. Y Kurt Vile and the Violators (feat. J Mascis) interpreta: “Box of Rain”.

Al final, no hay duda: Day of the Dead es un tributo, una celebración de la música de Grateful Dead. A disfrutar.


Nota bene: Varias de las más recientes remasterizaciones de sus discos primeros, y casi todas las nuevas compilaciones de Grateful Dead, las encuentra también en vinyl y en descarga digital (formato FLAC y MP3) en su página oficial.

Por cierto, el sello 4AD, desde su canal oficial en YouTube, ha compartido 11 temas de Day of the Dead; puede escucharlos aquí.

Las ventas de este material discográfico, además, estarán destinadas a Red Hot, una organización que ayuda a crear conciencia y fondos para luchar contra los problemas de salud relacionados con el VIH/sida.


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