El 57% de los ejecutivos mexicanos planea reconstruir o mejorar sus fuentes de ingresos a través de modificaciones en sus productos o servicios, mientras que un 45% planea hacerlo a través de un aumento o disminución de sus costos, de acuerdo con la más reciente encuesta CFO Pulse: Impactos financieros del Covid-19 en las empresas de PwC.

“En cuanto a los cambios en el portafolio de bienes y servicios están buscando— dependiendo del giro –nuevas soluciones, nuevas combinaciones y mejoras. Las empresas buscan ofrecer bienes o servicios a partir de elementos que puedan ser reutilizados o con elementos que les permitan seguir siendo competitivos en materia de costos, por ejemplo, haciendo versiones más reducidas que les permitan a los adquirentes en el mercado poder seguir consumiéndolos sin que desbalancee su situación económica”, dijo Mauricio Hurtado de Mendoza, Socio Director de PwC México en una conferencia virtual.

Esta sexta edición de la encuesta fue realizada del 8 al 11 de junio del 2020. La base de encuestados en México fue de 60 líderes de finanzas de empresas grandes y medianas en distintos sectores como Consumo y Detallistas, Sector Financiero, Productos Industriales, Entretenimiento y Medios, Tecnología, Energía, entre otros.

Las crisis sanitarias y económicas provocan un cambio en los hábitos de consumo de las personas, ya sea porque perciben un menor ingreso o debido a disrupciones que alteran los patrones de compra, como es el caso de la actual pandemia. Una prioridad dentro de la estrategia de las compañías es identificar al nuevo consumidor. 

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“El 45% de los encuestados señala que hará ajustes a los precios y ofrecerá condiciones diferentes de pago. Se está buscando optimizaciones en los precios traducido en las  reducciones a los precios o ajustes a la alza pero que no resulten desproporcionados, todo esto depende mucho de la composición de costos y de ahí la importancia de seguir manteniendo una disciplina estricta en el manejo y ejecuciones de los planes de contención de costos”, agrega Hurtado.

La industria de servicios, por ejemplo la de turismo, tiene grandes retos. Esta industria va a tener que seguir siendo muy disciplinada en la manera de contención de costos y va a tener que ser muy creativa en diversificar sus ingresos.

“A pesar de que es muy próximo con el esquema de semaforización hay esquemas donde se buscan eficiencias. Las reglas se están ajustando en muchos de los casos, realmente por el tema de la distancia social, se han establecido algunos máximos para la ocupación de hoteles lo cual implica que en algunos casos es complejo para llegar al punto de equilibrio en cuanto a los costos que representa mantener las instalaciones con un cierto nivel de ocupación o de subocupación. Sin embargo, es mucho mejor que no obtener ingresos”, señala Huerta.

El 40% también estableces que cambiará la forma de vender y entregar a través de plataformas que favorezcan el intercambio de bienes y servicios. Es muy evidente que las personas y compañías están planeando nuevas inversiones, el 24% buscan en invertir en e-commerce y nuevos productos, añade el experto.

El nuevo consumidor está cambiando significativamente sus patrones de compra hacia uno enfocado al e-commerce e interacciones low-touch. Por ejemplo, 62% de los compradores mexicanos durante el primer mes del año prefirió comprar comida a domicilio de manera online, de acuerdo con el Estudio sobre Venta Online en México – 2020 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO).

La relevancia de las empresas por tener una presencia digital no solo responde a la disrupción actual, sino también a que el comprador se caracteriza por ser omnicanal, pues nueve de cada 10 compradores mexicanos realizan alguna interacción entre el canal físico y el digital, según el reporte mencionado de la AMVO.

El 17% de los encuestados considera hay plataformas digitales que están modificando los mecanismos tradicionales de operación y ahora se buscan las sinergias entre clientes y proveedores que sigan operando con eficiencia en costos se perciben para los próximos 12 meses y se mantienen constantes hacia el futuro. La tecnología juega un papel importante de recuperación en todas las empresas”, agrega el especialista.

El mayor detonante para aumentar la demanda de productos y servicios no solo dependerá de tener una empresa digital, sino de la experiencia que se le brinde a los clientes.

El precio, la disponibilidad de productos o servicios, así como el servicio postventa serán diferenciadores clave con respecto a la competencia, señala la consultora.

Es tiempo de realizar una apuesta estratégica hacia la aceleración digital, no sin perder de vista al cliente, el futuro del mercado, y las cuestiones de cumplimiento en privacidad y ciberseguridad.

La mayoría de los ejecutivos (35%) asegura que la vuelta a la normalidad tomará entre 6 y 12 meses (26% en la edición anterior de la encuesta). En mayo, la opción más apoyada fijaba esta recuperación en un plazo menor, en concreto, de 3 a 6 meses, que hoy elige el 33% de los encuestados, mismo porcentaje que en ese entonces.

Las medidas financieras para lograr la vuelta al crecimiento siguen siendo esencialmente tres: la contención del gasto (90% en junio frente al 91% en la ola anterior), la cancelación o el aplazamiento de las inversiones (63% actual frente al 67% en mayo) y los cambios en el rumbo de las empresas (30% en junio frente al 34% anterior).

 

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