Por Henriette Kolb*

Casi una de cada 10 personas que componen la población mundial son niños menores de cinco años (alrededor de 679 millones de infantes). Muchas familias necesitan recurrir al cuidado externo de estos niños para prosperar y desarrollarse. En diversas partes del mundo, sin embargo, las facilidades para recurrir a este cuidado siguen siendo escasas. Para quienes pueden pagarlo, las opciones disponibles tienden a ser limitadas y están mal alineadas con las horas de trabajo. El acceso a la atención es particularmente deficiente para los niños menores de tres años.

La ausencia de servicios de cuidado infantil se traduce en mayor rotación y ausentismo, lo que redunda en menor productividad y más dificultades en el reclutamiento de empleados calificados. La disponibilidad de un cuidado infantil eficiente y barato afecta las elecciones que los padres hacen con respecto al tipo de trabajo que desempeñan. Un ejemplo de esto es México: de acuerdo con los datos del Censo Nacional de Población de 2014, publicado por Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (Inegi), aproximadamente el 43% de la fuerza laboral total de México está integrada por mujeres, muchas de ellas madres trabajadoras con uno, dos y hasta tres niños pequeños. El motivo principal por el que las familias de esta nación utilizan servicios de cuidado infantil es porque en una familia nuclear ambos padres trabajan o en una familia de madre soltera, la madre es empleada fuera de casa. Cuando ambos padres laboran, pero se puede contar con el apoyo de una familia extensa, es más factible que los parientes cuiden de los niños pequeños en casa.

Las lagunas en el acceso a la atención de calidad pueden significar menos tiempo remunerado y menos ingresos de los hogares. No sorprende, entonces, que las compañías alrededor del mundo que ofrecen servicios de cuidado infantil para sus empleados descubran que este beneficio genera un impacto positivo en sus negocios, ya que mejora la contratación, la retención y la productividad de los empleados.

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De acuerdo con La Atención a la Infancia: Las ventajas comerciales cuando la empresa ofrece cuidado infantil,  informe publicado por la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, los empleadores que ofrecen asistencia infantil encontraron una reducción sustancial en la rotación de empleados; mejoraron la calidad de los postulantes a puestos de trabajo y la rapidez para cubrir las vacantes; aumentaron la productividad ya que se redujo el ausentismo; e incrementaron la diversidad de género y el avance de las mujeres en posiciones de liderazgo.

El cuidado infantil afecta a las familias en América Latina, donde las mujeres se integran en el mercado laboral con mayor rapidez que en cualquier otra región del mundo. Durante las dos últimas décadas, la participación de las mujeres en la fuerza laboral latinoamericana presentó un aumento significativo, de un 44 % a un 54 % —niveles similares a los observados en los Estados Unidos, según el Fondo Monetario Internacional. América Latina necesita encontrar nuevas fuentes de crecimiento económico, y el alentar a más mujeres a participar en el mercado laboral ayudaría a incrementar los niveles de ingresos y el empleo.

Paralelamente, América Latina es la región más urbanizada del mundo, con 8 de cada 10 personas viviendo en ciudades. A medida que las familias jóvenes se trasladan a las grandes ciudades para obtener mejores empleos dejan a un lado los sistemas de apoyo y las familias extendidas. Esto aumenta la necesidad de servicios de cuidado infantil.

Cada vez se considera más al cuidado infantil como un impulsor clave del crecimiento económico. Cuando los padres y las madres trabajadoras participan por igual en el mercado laboral, es más probable que aumenten sus ingresos familiares y produzcan un mayor impacto en el crecimiento de las empresas y de las economías. En general, los niños con acceso a la educación y la atención en la primera infancia crecen más sanos, cuentan con mejor desempeño escolar y se convierten en adultos más productivos.

En 11 de los 50 países examinados recientemente por el proyecto Mujer, Empresa y el Derecho del Grupo Banco Mundial, los empleadores se encuentran obligados por ley a apoyar o proporcionar servicios de cuidado infantil. Incluso sin la necesidad de cumplimiento normativo, muchos empleadores buscan ofrecer asistencia de cuidado infantil y lograr mejores resultados de negocios. Brasil, Chile, Ecuador, India, Iraq, Japón, Jordania, los Países Bajos, Turquía, Ucrania y Vietnam se encuentran entre los gobiernos que promulgaron leyes que requieren servicios de cuidado infantil.

El reporte se basa en 10 estudios de caso de empresas de todo el mundo que ofrecen opciones diversas en lo que respecta a la asistencia infantil desde guarderías en el lugar de trabajo hasta subsidios para empleados. Las compañías analizadas en el informe incluyen Pandurata Alimentos Ltda. (Bauducco), uno de los principales productores de tartas y productos horneados del país, que provee asistencia para el cuidado infantil desde hace más de 30 años. Esta empresa ha demostrado que la asistencia infantil ayuda a los empleados a ser más productivos y a incrementar su motivación. El 90% de sus empleadas retoman su puesto de trabajo al culminar el permiso de maternidad.

Para producir el informe, IFC se basó en la experiencia de socios estratégicos, tales como Care.com; el Instituto de Investigación sobre Políticas para la Mujer; la Organización Internacional del Trabajo; Kidogo; el Pacto Mundial de las Naciones Unidas; y ONU Mujeres; así como asociaciones Tackling Childcare de IFC.

Sin la participación plena e igualitaria de mujeres y hombres, ningún país, comunidad o economía puede alcanzar su potencial o enfrentar los desafíos del siglo XXI. El cuidado de los niños es parte de la solución, y aunque muchas empresas quieren apoyar las necesidades de sus empleados, a menudo carecen de información sobre lo qué pueden hacer y cómo podrían beneficiarse. El informe de IFC contribuye a cubrir ese vacío.

*Henriette Kolb es Jefa de la Secretaría de Género de la Corporación Financiera Internacional (IFC)

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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