Por Lulú Torres*

Un buen líder mueve a su gente hacia el logro de los objetivos desde el “querer”, y no desde el “tener que”, haciendo que disfruten lo que hacen y sientan que trascienden con las actividades que realizan.

El modelo de Liderazgo 3.0 es un movimiento de innovación y de gestión que engloba una responsabilidad grupal. Si bien el líder trabaja para que su equipo logre los resultados deseados, lo hace también en aras de fortalecer la relación con su gente.

En el proceso del liderazgo 3.0, existe un concepto llamado Vuca, que, por sus en inglés, significa Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad. Actualmente, todas las empresas se mueven en este entorno, donde el ambiente, el mercado y el cliente es Volátil. Todos los días se crean nuevos productos y servicios, por lo que nada está escrito en el mundo de los negocios, lo cual genera Incertidumbre. Asimismo, la Complejidad se da porque las organizaciones se enfrentan a usuarios cada vez más exigentes; Y Ambigüedad porque cada vez resulta más difícil sorprender a los clientes. Los clientes quieren recibir un buen servicio, pero ¿qué es un buen servicio? Es ahí donde las empresas tienen que “entrarle” a conocer de lleno a sus clientes, segmentándolos detalladamente. Hoy podemos producir el mismo producto, cambiando, por ejemplo, la forma de distribución y la forma de entrega.

En este sentido, el reto de los líderes radica en forjar esta nueva visión y en preparar a su gente en la adaptación a esos cambios, promoviendo la innovación y la consolidación de la organización. Se trata de un escenario retador para los líderes que tienen gente a su cargo.

Para migrar a un Liderazgo 3.0

  1. Énfasis en los Cómo. No se puede gestionar lo que no se conoce. Muchas empresas envían a sus líderes de ventas a realizar el trabajo de campo junto con sus colaboradores para sensibilizarlos y hacer que vivan en persona la experiencia; es decir, conocer el proceso en primera persona para después gestionar el trabajo desde su posición de líder.
  2. Inspeccionar, adaptar, y darle permiso a la gente a que falle. Se trata de permitir al equipo que cometa errores, en aras de fomentar una cultura de aprendizaje.
  3. Capacitación. Basado en los siguientes 3 pasos:
  • Liderarse a sí mismo. Se trata de ejercer el liderazgo en uno mismo; ¿qué necesito para mejorar mi trabajo, la relación con mi equipo?, hacer consciente lo que funciona o no en nuestro actuar diario.
  • Liderar con el ejemplo. Un líder no debe pedir lo que no está dispuesto a dar. Liderar con el ejemplo le da credibilidad al líder frente a su equipo.
  • Liderar a líderes. Desarrollar a los colaboradores, impulsando sus competencias y fomentando su promoción dentro de la organización, con el fin de crear nuevos líderes.

*Especialista en Desarrollo Organizacional y Liderazgo

 

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