Los usuarios se enfrentan a retos de comunicación no vistos antes. Y no sólo por la cantidad de información o de medios que aparecen diariamente, sino por la calidad y las diferentes intenciones con que la información circula por el mundo digital.

Pero no sólo eso, debemos estar conscientes de que todos los días recibimos un alud de noticias, que incluso se contradicen entre sí y que el volumen de contenidos de todo tipo se incrementa de manera exponencial durante periodos electorales, porque no sólo los medios de comunicación hacen un seguimiento puntual de lo que sucede en el mundo físico y digital, los propios usuarios también contribuyen al desarrollo de la información ya sea desde sus perfiles o blogs personales.

No obstante, el mundo de las plataformas digitales es un terreno virgen para la comunicación política, porque ante la ausencia de una legislación clara y profunda, se aprovechan los vacíos legales y se desarrollan prácticas al margen de la ley aprovechando los algoritmos de las propias plataformas: bots, fake news, uso de influenciadores, siembra de comentarios, creación de tendencias, campañas negras, guerra de memes, creación de sitios falsos, inversión publicitaria no reportada entre un largo etcétera.

En este impasse legal, se encuentran los usuarios de redes sociales e Internet que prácticamente todos los días navegan entre toda la información que se genera sin parar desde todas las trincheras políticas y económicas, con una infinidad de puntos de vista y con intenciones de generar opinión pública basada en rumores.

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El asunto es que no sólo hay una nueva oferta ampliada de medios, también existen una serie de productos que innovan en formatos y narrativas que vuelven mucho más atractiva la información y se colocan rápidamente en las preferencias de las audiencias. Desde las infografías y las animaciones, hasta la micronarrativa de las historias de Instagram o Facebook.

Todo este contexto nos habla no sólo de una nueva ecología de medios, implica la aparición de un nuevo consumidor, con nuevas habilidades y destrezas en el momento de informarse. Estas pueden ser algunas de ellas.

Responsabilidad al escoger la información. Antes podíamos culpar a los medios de comunicación; hoy, es nuestra decisión dar click y leer los contenidos que nos llegan. Por ello, antes de creer que hay una conspiración para desinformarnos, es importante actuar con responsabilidad y decidir si vamos o no a creer los contenidos que un medio ofrece antes de compartirlos. Es verdad que hay estrategias para ponernos en la cara contenido de dudosa procedencia, sin embargo, es nuestra responsabilidad el qué hacer.

Revisar fuentes y buscar en medios alternos. Cuando la información que llega es alarmante, escandalosa o no es clara, lo mejor es recurrir a otras fuentes para buscar información. Una noticia importante debe tener réplicas en medios importantes, que no sólo la publicarán, sino irán ampliando la información conforme se sepa más.

Dirigirse a fuentes oficiales. Una práctica que por desgracia es poco común, es dirigirse a las fuentes oficiales y corroborar que lo que se dice es cierto. El rumor está al alcance de la mano, pero también la posibilidad de escuchar a los protagonistas como primera fuente de información. Por ello, es importante que siempre, exista o no la duda, vayamos a las fuentes oficiales a comprobar las noticias. Y no está de más, voltear a ver la URL, a veces podemos llevarnos sorpresas con sitios fake.

Los medios tienen tendencias. Seamos conscientes de ello o no, los medios de comunicación tienen tendencias, lo que implica que escogerán la información de acuerdo con su propia agenda y destacarán ciertos datos por encima de otros que, incluso, puede que ni mencionen. En consecuencia, si un usuario de plataformas digitales quiere tener un panorama mucho más completo de la realidad, lo mejor es consultar varias fuentes, incluso de posturas diferentes o encontradas. Lo que a veces olvidamos es que la verdad absoluta no existe, por el contrario, existen una verdad que se construye basada en el consenso.

Usar el sentido común. Por lo general, cuando hay alguna noticia muy importante o que trastoca el panorama informativo, es común que sea la consecuencia de una serie de eventos previos. Cabe preguntarnos sobre los antecedentes del dato. Dudar es la mejor arma contra las noticias falsas.

Cuesta trabajo aceptarlo, pero es un hecho que el informarse en el contexto digital, es un acto de corresponsabilidad entre medios y usuarios, pues los primeros ofrecen un contenido que los otros deciden compartir y comentar. Al hacerlo, contribuyen a crear tendencias y flujos de información que afectan a otros usuarios y contribuyen a crear la opinión pública desde las fronteras de lo digital.

 

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