La adquisición de una compañía debe atenderse en tres etapas: la primera consiste en evaluar alternativas de crecimiento inorgánico e identificar a la empresa que más hace sentido adquirir; la segunda, en ejecutar la adquisición, la cual incluye una debida diligencia (due diligence) e integración del negocio y la negociación misma; y por último, la planificación y ejecución de la integración.

El reporte M&A Integration: Choreographing great performance, realizado por PwC y publicado en el mes de marzo de este año, se enfoca en estudiar qué elementos hacen posible una integración exitosa. Con base en una encuesta realizada a una muestra de las compañías pertenecientes al ranking Fortune 1000, el documento concluye que el liderazgo es un factor crucial en la medida que más adquisiciones se realizan y la complejidad del entorno aumenta.

El principal líder encargado del proceso de integración debe ser una persona reconocida dentro de la compañía, quien tenga peso en la organización y posea la capacidad de movilizarla. Dicho líder debe estar convencido y comprometido con los objetivos de la integración, y estar incentivado a hacer de la integración un éxito. Adicional al liderazgo central, es fundamental contar con liderazgos en todos los niveles de la organización, quienes se conviertan en los agentes de movilización.

Una integración exitosa requiere también de un proceso ordenado y sistemático que permita dar seguimiento al avance en los diferentes frentes de trabajo (típicamente, alineados a las áreas dentro de la organización, llámese finanzas, recursos humanos, sistema, operaciones, etc.), así como comunicar riesgos y asuntos críticos oportunamente.  

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El líder de la integración, idealmente, deberá incorporarse al esfuerzo desde la fase de ejecución, a fin de que pueda familiarizarse con asuntos clave de la adquisición e identificar lo antes posible, los que son críticos para lograr una integración exitosa.

Tiempo y comunicación, claves en la integración

Establecer un plan de trabajo detallado, con tiempos realistas y con roles claramente definidos desde el inicio es necesario para contar con una buena dinámica de trabajo, y evitar desgastar a quienes participan en los esfuerzos para integrar mejor, ya sea de la parte adquiriente o la adquirida.

La comunicación constante y sistemática con los tomadores de decisiones propicia que éstos mantengan una buena visibilidad del proceso de integración y, sobre todo, que puedan tomar decisiones en forma oportunidad. Para lograr esto, es necesario crear foros y canales de comunicación dedicados para dichos tomadores de decisión.

Éxito estratégico, el más complejo

Cuando una empresa decide realizar una adquisición se fija una serie de objetivos financieros, operativos y estratégicos, mismos que dependen de que dicha adquisición se realice e integre exitosamente.

Los participantes de la encuesta afirmaron que a través de una integración adecuada lograron mejorar sus resultados financieros y operativos; sin embargo, el logro de los objetivos estratégicos cayó: entre 2013 y 2016, hubo una disminución de 65 a 55%. Esto ocurre porque suele haber una desconexión entre quienes participan en la primera etapa de una adquisición y los que participan en la etapa de integración.

¿Cómo lograr una integración exitosa?

Es posible identificar siete principios que ayudan a alcanzar el éxito en una integración. Éstos son:

  1. Definir la estrategia: este proceso implica un alto esfuerzo táctico, el cual debe ser ejecutado de tal forma que proteja el valor de la transacción.
  2. Enfocarse en iniciativas prioritarias: primero, es necesario elegir las fuentes potenciales de captación y creación de valor. Después, los recursos deben ser redirigidos con base en su potencial impacto financiero, su posibilidad de éxito y los tiempos de los requerimientos.
  3. Prepararse para el Día Uno: los obstáculos que podrían presentarse en el primer día deben ser identificados con oportunidad y definir estrategias que ayuden a resolver problemas.
  4. Acelerar la transición: es imprescindible enfocarse en obtener resultados finales tan pronto como sea posible, pues prolongar una transición reduce los beneficios y afecta la productividad.
  5. Comunicarse con todos los stakeholders: informar sobre las razones detrás del acuerdo, especificar tiempos clave y definir qué puede decirse y qué no es fundamental.
  6. Establecer el liderazgo en todos los niveles: asignar responsabilidad, definir la autoridad funcional y establecer los roles dará claridad en el proceso y aumentará la certidumbre.
  7. Gestionar la integración como un proceso del negocio: cuanto mayor sea la transacción, más difícil será la integración y el mayor requerimiento de un proceso bien definido para enfocar los recursos y el capital de manera oportuna. Gestionar correctamente será la clave.

Los líderes a cargo de una integración tienen frente a sí el reto de evaluar la cultura de cada organización y representar de forma balanceada a ambas. Elegir a las personas con mayores capacidades y expertise es cardinal para aumentar el valor de las sinergias y extraer el mayor provecho de la operación.

*Por Juan Valero, socio M&A Strategy e Integración, PwC México.

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