Al abrir su negocio, un solo emprendedor puede convertir una zona de aridez comercial y laboral en un polo de desarrollo e innovación.

 

Por Tom Post

 

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Siempre he tenido interés en el desarrollo de una nueva forma de ver las comunidades de startups, basándome menos en las estadísticas habituales de gobierno (tasas de impuestos y delincuencia, crecimiento de los ingresos, etcétera) y más en el efecto clúster: esos grupos de emprendedores tienden a atraer más emprendedores. Así que, hace varios meses, busqué a Darian Shirazi, colaborador en Forbes.com y fundador de Radius, una compañía de tecnología con sede en San Francisco que recoge datos de pequeñas empresas en Estados Unidos y ofrece una plataforma de marketing para clientes corporativos que venden a ese sector. Radius era el grupo ideal para generar una lista de las mejores ciudades para iniciar un negocio, dadas su capacidad de reunir grandes cantidades de información y su novedosa metodología para filtrar los datos. El resultado es una serie de artículos invitados escritos por Lisa Fugere, quien dirige la estrategia y creación de contenido de Radius. Ella ha elaborado una lista de los mejores lugares, junto con otros tres artículos sobre el fenómeno de clústers, las pequeñas empresas que agitan la escena en sus comunidades y otras regiones atípicas que son mini-focos de la iniciativa empresarial.

Más empresarios que nunca se abrirán a las pequeñas empresas en 2014. De acuerdo con un reciente informe de Global Entrepreneurship Monitor, la actividad emprendedora en fase inicial es la más alta desde que el grupo comenzó a llevar registro, en 1999. La mayoría no sobrevive, y un tercio todavía sigue funcionando durante una década, según un informe de la SBA de 2011.

¿Qué se necesita para sobrevivir? Aparte de una voluntad y determinación maníacas, trabajo duro, la creatividad y la suerte… tal vez un sentido de conexión a una comunidad, local o global.

Green Flash Brewing Co., de San Diego, es un pequeño equipo que crea cervezas distintivas y las vende a restaurantes y bares de todo el país. Es un poco un bicho raro regional. Cuando Radius sacó datos para nuestra lista de Las mejores 12 ciudades para lanzar una startup en 2014 en Estados Unidos, nos fijamos en la proporción de las pequeñas empresas con respecto a todos negocios, ciudad por ciudad. San Diego ocupaba el último lugar en esta medida. Después de todo es un lugar donde es más probable encontrar un centro de biomedicina que una cervecería artesanal. Pero San Diego también es un lugar donde los empresarios pueden prosperar porque el lugar está muy bien comunicado por otros medios –en donde prevalecen las pequeñas empresas con página de Facebook, la aceptación de tarjetas de crédito y las recomendaciones que hace la gente en línea hacen que para el público se vuelva trascendente la reputación. Las redes sociales han ayudado a esta cervecera a construir una relación con sus clientes a nivel local y nacional.

En San José, California, Blackbird Tavern es un restaurante local, bar, galería, y centro de vida nocturna creativa en el centro de Silicon Valley. Es próspero, lo cual es extraño, considerando que es el último inquilino en un edificio lleno de emprendimientos fallidos luego de que su primer dueño fuera obligado a cerrar sus puertas después de que la burbuja tecnológica estalló en 2001. ¿Por qué? Como un restaurante que sirve café y vinos de la zona y cuenta con obras de artistas locales, Blackbird Tavern pretende ser un “tercer espacio “ un concepto acuñado por el sociólogo urbano Ray Oldenburg para definir nuestro entorno social separado de la casa y el trabajo.

Tanto Greenflash Brewing Co. como Blackbird Tavern son valores atípicos, pero cada uno de ellos invierte en el engagement de sus comunidades dentro y fuera de línea.

A veces, el éxito viene del engagement con un tipo diferente de comunidad, como un competidor establecido, listo para la disrupción.

En la Ciudad de Nueva York, hogar de la industria editorial en declive, reducida a poderosas seis casas editoriales, vive una startup llamada Oyster, la cual toma prestado el modelo de suscripción que tanto éxito ha tenido éxito en el streaming de música (Pandora y Spotify) y de contenido en video (Netflix y Hulu), y la adapta a la lectura electrónica. Los clientes de Oyster pagan una cuota mensual por acceso ilimitado a más de 100,000 libros –disponibles en cualquier lugar que un cliente puede descargar la aplicación de Oyster–. Nueva York, por supuesto, está llena de pequeñas empresas que aportan una ventaja tecnológica a las industrias tradicionales. Una deliciosa ironía: el modelo de Oyster es un regreso al de suscripción a bibliotecas del siglo 19.

Su Campus Media está compitiendo en una de las capitales académicas más pobladas y prominentes del mundo: Boston. Campus Media es una publicación en línea escrita por periodistas de la universidad para mujeres jóvenes “con una carrera en mente, claramente modernas, conectadas socialmente, con objetivos académicos e inteligentemente conscientes de la salud”. Aunque la mayoría de las historias tienen un corte más de la revista Glamour que de Grandes esperanzas, el sitio cuenta con una agradable mezcla de temas polémicos, cultura pop y consejos de carrera.

En Austin, Texas, Vital Farms es una clara alternativa a los conglomerados de aves de corral y a las cooperativas depredadoras del medio ambiente. Vital Farms es una red de 40 pequeñas familias de agricultores orgánicos y el mayor productor en EU de huevos producidos por gallinas criadas en pasto, no jaulas y entre sus clientes cuenta con Whole Foods Market (su vecino de Texas). Vital Farms comenzó en 2007 como una operación local con unas pocas docenas de gallinas, ahora su producción de huevo está disponible en todo el país, gracias al aumento de consumidores preocupados por el origen de sus alimentos.

A veces una startup puede dar inicio a una minicomunidad.

No fue hace tanto tiempo que la Ranier Avenue de Seattle era sólo una serie de edificios deshabitados en el vecindario con alta criminalidad de Columbia City. Entonces La Medusa ​​abrió en 1997. Sirviendo platos sicilianos elaborados con ingredientes de origen local, fue una de los primeras de una serie de pequeñas empresas, como Tutta Bella Neapolitan Pizzeria, que se mudó a la cuadra. Hoy en día el restaurante se codea con exitosos brunchs de fin de semana y panaderías artesanales, una transformación que sugiere que la energía de un pequeño negocio orientado a la comunidad puede allanar el camino para que más pequeñas empresas abran sus puertas.

Panic fue una de las primeras startups tecnológicas en Portland, Oregon. Arrancó operaciones en 1998 con un programa de shareware llamado Transmit, Panic ha seguido desarrollando aplicaciones (incluyendo edición Web, descargas directa, paneles de estado y protocolos de cifrado para redes) para dispositivos Apple. La compañía sobrevivió a la caída de las puntocom y prosperó, pero también ayudó a allanar el camino para un renacimiento tecnológico en Portland, un lugar en el que cada puesto de trabajo tecnológico crea cuatro nuevos puestos, de acuerdo con los datos de Radius.

Incluso puede ocurrir en Las Vegas. Madrivo es una agencia de marketing integrado que ayuda a las empresas a adquirir clientes digitalmente, ofreciendo mapas de calor, métricas de rendimiento, datos de sensibilidad al precio y otros por el estilo. Creciendo a una tasa anual de 400%, también es un ejemplo de cómo la capital del juego de EU se está transformando en un vibrante centro de tecnología, y de cómo un pequeño negocio puede lograr un impacto en toda una ciudad.

 

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