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Rapidez, sabor y buenos precios, son elementos que convierten a las food trucks en una opción más de comida para oficinistas. Con menús trendy y un mercado objetivo que representará el 50% del consumo global en poco tiempo, ¿son estos camiones el sueño dorado de los emprendedores?

 

 

Las food trucks son más que camiones que venden comida preparada, en México, se han convertido en una tendencia clave para atacar el mercado principal en términos de consumo: los millenials. Estos camiones están listos para ofrecer menús aptos para jóvenes que trabajan en oficina, sin embargo, la comida es sólo el inicio: presentaciones gourmet, carros decorados por diseñadores y servicio personalizado aderezan la oferta.

Aprovechar la oportunidad de satisfacer el hambre de millones de millenials que buscan rapidez, atención, y la experiencia de nuevos conceptos en comida gourmet sin la necesidad de hacer una reservación, es algo que atrae cada vez más a jóvenes emprendedores y sus food trucks.

Desde hace pocos años, los camiones comenzaron a aparecer en las calles del Distrito Federal, principalmente en las colonias Roma y Condesa donde se concentra una gran población de jóvenes a quienes puede ponérsele la etiqueta de millenials (edad media, buen salario en búsqueda de opciones personalizadas de consumo). No es casualidad que los food trucks busquen a este público, pues estimaciones de la firma de análisis de datos SAP apuntan a que este segmento representará el 50% del consumo global en 2017.

Ante ese auge nació la Asociación Mexicana de Food Trucks, organización que busca legalizar el movimiento en la ciudad. Edgar Nuñes, de Barra Vieja, Bernando Bucantz de Primario y Maricarmen Linares dueña de Ñham Ñham y presidenta de la Asociación,  lo hicieron posible. La idea básica es organizar las cosas, luchar por que los dejen de ver como ambulantes y convertirse en algo realmente nacional. Actualmente son 20 food trucks los registrados ante la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

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Para formar parte de la Asociación se necesita estar registrado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), tener firma electrónica y contar con un camión que tenga los lineamientos establecidos que son drenaje, sisterna, electricidad, gas y tanque. La inversión se calcula en 100,000 pesos.

Ser joven y emprendedor es una tendencia que cada día crece más en México. Esto se vuelve un círculo que fomenta a la economía de más Pymes. Así lo demuestra Maricarmen, con su food truck Ñham Ñham. “Fomentamos la compra a proveedores locales. Yo les compro el pan a unas chicas que es mas artesanal y sabe mejor. Es un circulo que beneficia a los pequeños productores”, afirma.

 

Una historia fresca y gourmet

Sebastián y Fernando Sariñana, junto con Adrián Meurinne, pusieron en las calles a El Buen Burgués en enero, se trata de  una food truck con una propuesta gourmet de mini-hamburguesas, malteadas y snakcs.

“Queríamos ofrecer algo que fuera rápido y con ingredientes de calidad. Comer bien, sin la necesidad de esperar mesa en un restaurante”, comenta Fernando Sariñana en entrevista para Forbes México.

Con ese entusiasmo y su mini-hamburguesa estrella, la Jon D de carne angus, tocino ahumado, queso gouda, cebolla caramelizada, jitomate y la receta especial de salsa bbq, El Buen Burgués estuvo presente en la séptima edición del Food Truck Bazar que tuvo lugar en La Superior de Gastronomía.

El Buen Burgués ha estado presente en casi todas las ediciones del Food Truck Bazar, y pesar de la falta de un permiso especial, también ha incursionado en festivales como el Corona Capital, Beer Fest en Valle de Bravo o el Abierto de Diseño Mexicano.

Santa Fe, Roma, Condesa, Polanco y Pedregal son los puntos donde se mueve esta food truck.

La interacción de las redes sociales y la movilidad del negocio son puntos que han sabido aprovechar y valorar los fundadores de El Buen Burgués.  “La forma de contacto con el cliente es fundamental. Es quien te da de comer”, comenta Adrián Meurinne.

Así, esta microempresa calcula que para éste 2014 tengan ganancias cercanas a los dos millones de pesos.

Aunque el logro de estos tres jóvenes emprendedores podría desvanecerse por la falta de un permiso para legalizarse.

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Un tema agridulce

En México, los food trucks son un concepto relativamente nuevo, pero en el mercado Estadounidense lleva décadas funcionando. Curiosamente muchas food trucks son impulsadas por mexicanos, como el caso de  The Tamale Spaceship, en Chicago.

Para vender en Estados Unidos son necesarios dos permisos: el Retail License (Licencia de establecimiento) y la Food Movile Dispenser, (Licencia para moverse), que se renuevan cada dos años. Se pagan 9.75% de impuestos de las ventas anuales y finalmente el mantenimiento es de aproximadamente 4,000 dólares al año.

Pero en México el panorama aún no es tan claro, los retos están a la vuelta de la esquina (literalmente).

Hace algunos años un par de emprendedores se iniciaron en la oferta de comida móvil con  Rolling Salads, una camionetita que vendía ensaladas de la calle a la puerta de tu oficina como una opción saludable, sin embargo, la ausencia de un permiso a la medida orilló a que las ensaladas dejaran de rodar.

“Yo empecé como todos los emprendedores; quería hacer las cosas bien y con algo novedoso”, comenta Lorena González fundadora de Rolling Salads para Forbes México.

Lorena González salía a las calles con aquella camionetita a vender sus ensaladas a los oficinistas de Polanco, no contaba con un permiso especial pero pagaba impuestos y estaba registrada ante el IMPI.

Sin embargo, las patrullas, ambulantes o personal de la delegación, llegaban y le exigían que se retirara. Lorena se iba mientras veía como a los demás puestos ambulantes los dejaban ahí.

Cuando probó suerte en otras zonas, una lideresa de comerciantes le aconsejó tocar puertas con las autoridades delegacionales.

“Ella me ofreció hablar con la persona de la delegación, para que me cobraran un dinero para que yo pudiera vender como puesto ambulante, donde ellos quisieran. Yo no quería ser un puesto más, y además, me ubicarían donde ellos querían, ya no pude realizar todo un plan de negocios que tenía”, señala.

Sin remedio, Rolling Salads, la food truck de Lorena González, dejó de salir a las calles.

 

¿Cómo luce el futuro?

La falta de un permiso es la mayor de las dificultades para estos emprendedores. “No estamos en ningún marco jurídico, nos ven como ambulantes a pesar de que pagamos impuestos y la marca está registrada”, relata Maricarmen Linares y enfatiza. “Hemos estado pidiendo a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que impulse una reforma o nos de un permiso especial para legalizarnos”.

Otro aspecto que parece complicar las cosas, es la desaparición de la figura de los Repecos (Régimen de Pequeños Contribuyentes), ya que la mayoría de las food truck funcionaba bajo este régimen y tendrán que adaptarse al cambio automático al Régimen de Incorporación Fiscal.

¿Pero qué ventajas y desventajas traerá este nuevo Régimen para estos emprendedores?

“Puede ser una buena medida; al ser dados de alta o pasar directamente a este Régimen, los contribuyentes tendrán ventajas al estar en un régimen formal, como créditos bancarios, hipotecarios, de automóvil. Aunque también el contribuyente, debe ser transparente y constante al registrar su contabilidad en la Herramienta de Registro Fiscal, que se encuentra en la página del Servicio de Administración Tributaria (SAT)”, comenta Eduardo Marroquín, gerente de impuestos de PricewaterhouseCoopers México(PWC).

Además de que los contribuyentes no pagarán IVA e ISR de manera total durante este año, aunque si deberán llevar la contabilidad en la herramienta del SAT. Pero en 2015, el impuesto será del 10%, 2016, 20%, así hasta llegar a pagar el 90% en 2023. En 2024, deberán subir al Régimen General.

Quizá el reto más importante será enseñar a los contribuyentes el control de sus ingresos y egresos con las facturas electrónicas, ya que muy pocos de estos negocios cuentan con esta herramienta y la importancia de presentar todas sus operaciones en regla y a tiempo.

Eduardo Marroquín comenta que esto podría lograrse con la Resolución Miscelánea: permite que estos negocios den comprobantes con requisitos fiscales para que quienes les compren o consuman, puedan facturar. El Régimen da la facilidad de pagos provisionales bimestrales.

El próximo objetivo de la Asociación Mexicana de Food Trucks es conseguir el permiso que definitivamente los legalice, adaptarse al nuevo Régimen de Incorporación Fiscal y juntar a todas las food trucks que existen en Ciudad Juárez, Monterrey, Guadalajara, Cuernavaca y Playa del Carmen para establecer definitivamente una organización nacional.

Las food trucks podrían ser una oportunidad más de negocio para los emprendedores, sólo es cuestión que autoridades y contribuyentes, pongan cada uno de su parte para que todo marche sobre ruedas.

 

 

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