Los principales países productores de vino cuentan con leyes y normativas para evitar fraudes y malas prácticas; el punto más importante que se protege es el origen del vino, asegurando al consumidor su procedencia.

Además del origen, hay muchas reglas estrictas (y no tan estrictas) que van con base a lo que determina el consejo regulador de una determinada zona. Estas reglas limitan, entre otras cosas, el rendimiento por hectárea, las variedades de uva permitidas, los procesos de campo y bodega, así como los tiempos de crianza, etc…

El consejo regulador es el encargado de revisar que esas normas sean cumplidas por los productores que utilicen el nombre de esa denominación de origen, protegiendo así su marca.

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A lo largo del mundo existen denominaciones increíblemente estrictas como Champagne, donde, hasta el tipo de poda de las cepas está regulado y otras más flexibles en las que uno puede etiquetar un vino como de una variedad, sin perder la propiedad de contar con 15% de otras uvas.

Foto: Maja Petric/Unsplash.

En realidad, si uno no conoce la reglamentación de cierta zona podría seguir comprando algo que en realidad no es exactamente lo que uno cree.

Denominación de origen y vino mexicano

En México existen 6 denominaciones de origen de bebidas alcohólicas: El Tequila, Mezcal, Sotol, Bacanora, Charanda y Raicilla, todos destilados.

El vino mexicano no tiene Denominaciones de origen y eso, en mi opinión es algo bueno, ya que México como productor de vino es, al día de hoy, un país en vías de desarrollo. Si bien, ha existido un crecimiento exponencial en la producción y consumo del vino nacional, históricamente no somos un país productor; por lo que aún queda un gran camino por recorrer de aprendizaje y adaptación.

Foto: Unsplash.

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Someter al vino mexicano a las reglas de diferentes denominaciones de origen limitaría la creatividad y experimentación por parte de los productores, quienes se encuentran creando esa identidad que otras regiones ya tienen plenamente arraigadas, por ejemplo, ¿Qué sucedería si se limitaran las variedades de uva permitidas para etiquetar el vino como Valle de Guadalupe, que variedades entrarían en la clasificación?

El aquí y el ahora del vino mexicano

La situación actual del vino mexicano nos deja experimentar y tener la mente abierta para sorprendernos, el lado inesperado es que muchos productores pueden utilizar esa libertad para etiquetar de forma “no tan honesta”, llevando al consumidor a una compra no informada. Por lo anterior es importante siempre leer e informarse acerca de la procedencia de un vino.

El vino mexicano ha crecido mucho en cuanto a variedad y también calidad; al día de hoy se elabora vino de forma comercial en 14 estados de la República: Baja California Norte, Baja California Sur, Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Puebla, San Luís Potosí, Sonora y Zacatecas.

Foto: Unsplash.

Esto no significa que todos los vinos que se elaboran en el país sean de calidad y mucho menos que todos puedan compararse entre ellos a nivel cualitativo o comercial.

Hace poco, al hacer una selección de vinos para un proyecto, tenía la idea de ofrecer vinos de cada estado, para lo que me asesoré con profesionales que respeto y viven en los diferentes estados de los que es difícil conseguir botellas, pedí su opinión acerca de los proyectos y vinos de su estado para comenzar a probar para el catálogo, después de muchas pláticas y muchas catas, la selección terminó excluyendo a varios estados.

Foto: Unsplash.

Como profesionales tenemos la obligación de preguntar, escuchar y probar para formar un criterio y solo ofrecer vinos de excelente calidad al consumidor final.

El vino mexicano está aún encontrando su personalidad y habrá que seguir experimentando con técnicas y variedades; entendiendo que como en todos los demás países productores, habrá vinos de buena calidad y vinos que no lo sean; un nombre, una etiqueta y una denominación no hacen la calidad de un vino, eso solo lo hace lo que va a la copa y lo que nosotros bebemos para disfrutar.

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