La industria joyera necesita de mercados potenciales para que sus ingresos sean directa o mayormente proporcionales a su inversión. México ha destacado por ser uno de los países que más consumen el lujo en cualquiera de sus categorías, entre ellas la joyería, como lo corroboramos en entrevista con José Dávalos, director general de JD Joyeros.

Los empresarios no toman la decisión de abrir un negocio de la noche a la mañana o por ocurrencia, todo lo contrario, lo planean detenidamente en donde prevén presupuestos y costos de producción. Algo muy importante para esta planeación es tomar en cuenta tanto el tiempo, como la liquidez para poder sustentar la inversión en lo que ésta comienza a redituar con los ingresos y así, en un futuro, generar utilidad.

Detrás de una empresa joyera existen factores primordiales a considerar para producir tan sólo una pieza. Un negocio de lujo, en este caso de joyería, debe tener -como requisito- siempre en la mira el tiempo que toma recuperar la inversión.

Partamos con un ejemplo, aportado durante nuestra entrevista con el gemólogo José Dávalos, director general de JD Joyeros, (empresa 100% mexicana desde 1940, que tras 3 generaciones ha destacado por su fabricación, exportación y mayoreo de joyería de alto nivel), quien explica que piedras preciosas como diamantes, zafiros, rubíes, esmeraldas, perlas y gemas predominan en su banco, oro y platino es algo que nunca debe faltar. En Nueva York existen 4 bolsas de diamantes y ellos tienen oficinas en 3 de ellos.

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El GIA (Gemological Institute of America) es uno de los institutos más reconocidos a nivel mundial, que certifica diamantes y piedras preciosas. Es decir, cualquier diamante o gema que haya pasado por el GIA garantiza la calidad y veracidad de la piedra.

“Las gemas más importantes del mundo pasan por GIA, como puede ser un diamante espectacular que se encontró en más de 100 quilates, o joyas que pertenecieron a alguna monarquía o algún país como tal y que van a subastarse, pasan por GIA. Antes de que pase cualquier otra cosa primero la piedra debe tener una certificación y posteriormente llegar a una subasta como en Sotebhy’s (o en algún otro medio), pero así es como las grandes gemas del mundo llegan a GIA”, dijo José Dávalos en entrevista para Forbes Life.

Además, es la escuela que forma a gemólogos que, entre otras cosas, también tienen la capacidad de avalar y certificar a una piedra, ya sea preciosa o gema, desde dónde proviene hasta la calidad de sus cortes. Entonces para iniciar un negocio de joyería y el mismo instituto avala los tanto los procesos como las piedras con las que se trabaje seguramente empezarán con el pie derecho.

En cuanto al tema del consumidor mexicano, éste acostumbra a comprar joyas porque le aporta un significado sentimental y vincula a la joyería con momentos especiales por motivos como aniversarios, cumpleaños de alguien importante, compromisos, día de las madres, entre otros. Esto mismo posiciona al país entre los primeros 10 alrededor del mundo que más consumen joyería -ronda entre el 7º y 8º lugar-.

Existen otros dos factores de gran relevancia en este tema sobre la industria joyera, en primer lugar, que las mujeres desde nuestros antepasados (se pueden ver desde los prehispánicos o egipcios) siempre utilizaban adornos y accesorios como un signo de feminidad. Y en segundo lugar, existe el hecho “del gusto por consumir” joyería como proyección social y la necesidad de adaptarse y ser aceptados por la misma sociedad.

Entre las amenazas que presionan a la industria joyera, se encuentra el tipo de cambio y la inseguridad social. Aunque existe su lado noble, como indica Dávalos, materiales como el oro o el platino tienen un precio establecido a nivel mundial, es casi como un tipo de moneda, cosa que no pone a nadie en desventaja sobre la competencia. En cuanto a los diamantes y gemas no hay regla, los precios se determinan de forma muy subjetiva porque, aunque parten de los precios que establece la competencia, la tendencia casi siempre es hacia arriba.

Emprender en el mundo de la joyería, un tema a considerar

Supongamos que se manda a hacer un collar con zafiros y el costo final hacia el cliente será de 100,000 pesos, los insumos se deben pagar por adelantado, como por ejemplo el oro, aquí es donde aquél que incursione al mundo de la industria joyera debe tener una proyección perfectamente establecida sobre la liquidez, posteriormente viene la afinación y aleación del oro es decir, de cuántos quilates será.

Simultáneamente se seleccionan las piedras, (siguiendo con este ejemplo), los zafiros, y entonces comienza a fabricarse la pieza. Una vez que ya esté lista se montan las piedras y por último se pule. Todo este proceso toma alrededor de 2 o 3 semanas, entonces del costo total se invierte tan sólo al inicio el 50%. “Difícilmente se invierte menos de ese porcentaje”, aseguró el director de JD Joyeros.

Ahora el tema de recuperación, probablemente y en el mayor de los casos, la pieza termina costando un 70%, así es que se tendrá el 30% de utilidad. En caso de que se haya vendido por mayoreo el tiempo estimado para recuperar la inversión en su totalidad tomará alrededor de 90 días, aunque puede ser un proceso de hasta 6 meses.

El último factor para tomar en cuenta son las fechas de mayor venta durante el año. Del 100%, noviembre y diciembre ocupan entre el 30 y 35% de la venta anual, mientras que en mayo es el 10-15%, todos los demás meses tienen picos de venta por ocasiones especiales, como el año judío, entre otros.

Dicho por un experto, la realidad es que ver a la industria joyera como un negocio viable no es imposible, siempre y cuando se tenga bien proyectado el presupuesto para sustentar la inversión. Mientras que la otra cara de la moneda es que México ha sido, es y probablemente seguirá siendo, un mercado potencial para el consumo de la joyería.

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