¿Quieres ser apreciado y trascender, ya sea en el trabajo, con la familia o los amigos? Te comparto algunas reflexiones que te ayudarán a desarrollar la habilidad de influir positivamente en los otros.

 

La vida moderna es complicada, a veces extenuante: salir adelante económicamente, las presiones por el tráfico, la salud, el trabajo, la familia, por un lado, y por otro, llevarla bien con los vecinos, la contaminación, la delincuencia, violencia, adicciones, ruidos, olores, voces, saturación y hacinamiento.

Pero ni hablar. Siendo seres sociales, urbanos e interconectados, y ya casi en víspera del año nuevo, he aquí algunas reflexiones que hemos conjugado de nuestra experiencia profesional para desarrollar la habilidad de influir positivamente en los otros, para dejar una huella de nuestro paso, ser apreciados y trascender en cada oportunidad de convivencia, ya sea laboral, comercial, festiva, de pareja, de negocios, de amistad o de servicio,

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  1. Desarrolla gratitud: Cada minuto que estás vivo, cuenta; cada amigo, vale. Todas las cosas que pasarán en tu vida son dignas de apreciarse; no esperes a que no las tengas para disfrutarlas. Aprecia lo que otros hacen por ti. No escatimes en reconocimiento y agradecimiento; son las mejores herramientas para que las personas pongan lo mejor de sí mismas.
  2. Respeta el principio de reciprocidad: La vida te cobra las cosas, tarde o temprano. ¿Quieres que te respeten? Comienza respetando. ¿No quieres chismes acerca de tu vida? No hagas caso de los que te dicen de otros, no hables a sus espaldas y mucho menos te metas en las vidas ajenas. Dar, siempre es bienvenido; todo gesto de nobleza y cordialidad seguramente tendrá su recompensa. Confianza, entendimiento, respeto y amistad no pueden existir sin una contraparte; son absolutos, se cultivan en la medida que los vas sembrando todos los días.
  3. Mira siempre al frente: No hagas a nadie sentirse inferior, tampoco busques ser petulante ni prepotente, mira a los ojos, da un saludo que perdure, descubre los gestos y las expresiones de quienes te rodean. Hay miles de cosas buenas que te estás perdiendo por no tomarte el tiempo. Las buenas maneras, la cortesía, la civilidad, los ordenamientos son fundamentales, básicos, imprescindibles hasta en el infierno. Paciencia, diplomacia y pulcritud son expresiones de personalidades poderosas, asertivas, seguras, cultivadas, disciplinadas y de una autoestima sana y estable.
  4. Erradica los negativos: Deja atrás al pesimismo; el discurso programa. Así que mejor limpia de tu vida las quejas, culpas, miedos, inseguridades, dolores, maldiciones, enfermedades… y ponlas a trabajar con un nuevo enfoque: voy a recuperar mi salud, voy a mejorar mis hábitos, no hay flojera que me dure ni burócrata que me joda, traigo caviar (que es hueva, pero no es lo mismo).
  5. Vive con compromiso: La autoridad moral nace de la congruencia y la consistencia. Para ser un modelo social, para que te conviertas en una persona que influya en los otros, de quien se busca consejo, causa admiración y los motiva a seguirte, debes vivir bajo una sola línea entre tus ideas, tus acciones, tus motivaciones, tu palabra y tus resultados.
  6. Nunca dejes de aprender: La sabiduría, el conocimiento, la habilidad, el ingenio, todas esas cualidades te generan prestigio, seguidores y respeto. La influencia positiva existe cuando los otros te piden consejo, recurren a ti cuando quieren resolver un problema, te consideran una referencia, te recomiendan y hablan bien de ti. La validación social de tu reputación es la mejor publicidad de tu talento productivo.
  7. Disfruta cada momento a plenitud: Si tu concepto de una cena romántica es revisar tu mensajería, actualizar tus redes sociales en un buen restaurante, donde no sabes qué comiste ni qué bebiste, incluso inventando que estuviste con alguien, pero la compartiste con todos tus “amigos” y sacaste 20 likes, piénsale a fondo si te conviene cabildear una iniciativa para que se permita el matrimonio entre humanos y celulares, y que se incluya una app para formalizar el compromiso. Aquí y ahora es muy breve. Usar y disfrutar tienen diferencias, y éstas se aplican hasta en el sexo.
  8. Aférrate a lo bueno: Agárrate hasta con los dientes de la gente positiva, humanista, optimista, así como de las cosas buenas; si salió el sol, bien; si no, también. Que nada modifique tu estabilidad, no te dejes quebrar, saca fuerzas, coraje, voluntad, motivación de ti mismo, todos los días. Aguanta, resiste, lucha, perdura, supera la crisis. En momentos adversos, la gente quiere seguir a quien sabe mantener el rumbo con mano firme. Una tormenta puede desviar y hundir el barco, pero las historias se escribirán por la memoria de quienes lucharon contra ella –hayan ganado o perdido– y olvidaremos a quienes simplemente claudicaron.
  9. Integridad y honestidad siempre: La única persona con quien vas a estar toda tu vida eres Tú. No la puedes abandonar, no te puedes divorciar, ni le puedes ocultar nada; te sabe hasta lo que a veces tú mismo no sabes de ti, y si te pones a pensar en lo que los otros se imaginan, mejor ni le muevas. Rectitud e integridad son escasas; ponte de ese lado. Aliviana el costal de tu vida, pues no falta quien le eche piedras.
  10. Nunca renuncies a dar lo mejor: Si eres de quienes ponen todo en su trabajo, en sus relaciones, respetas las reglas y ves que otros no lo hacen, no te desanimes, que no te importe y mucho menos que te desaliente. No culpes a nadie de tus errores; mejor busca cómo superarlos y no volver a cometerlos. Enfrenta los obstáculos: prográmate, proyéctate, visualízate, enfócate para vencer retos. No pidas no tener problemas; piensa, actúa y ruega por tener la fuerza para vencerlos.

 

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