Ésta es la historia de Karla Wheelock, la primera mujer latinoamericana en alcanzar la cima más alta de cada continente, así como la primera en llegar al Monte Everest.

 

 

 

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Hola, amigos. Hoy platicamos de una mujer que como mexicana, norteña, nacida en Saltillo, ha demostrado que los sueños son realidades cuando decides despertar para hacerlos realidad.

Madre, conferenciante, empresaria y amiga, hemos compartido muchas conferencias donde ella se dedica a transmitir sus experiencias desde un punto de vista motivacional, haciendo que el público que la escucha comprenda que la vida está hecha de pequeñas metas, y que cuando se llega a la cima de una montaña, lo primero que tienes que ver, antes de festejar, es encontrar desde ahí mismo otra cima más alta, que ya quieres subir. Así está hecha la vida de subir y bajar, de preparación y estrategia, de esfuerzos, amigos y de carácter.

Agradezco siempre su amistad, su profesionalismo, su humor y que nos haya permitido ser parte de su camino en este andar que compartimos, en el transmitir conocimientos y experiencias a las empresas y universidades… ¡Gracias, Karla!

¿Quién es Karla Wheelock?

Karla Wheelock es la primera mujer latinoamericana en alcanzar la cima más alta de cada continente, así como la primera en llegar al Monte Everest.

“Los montañistas tenemos una frase: tu actitud determina tu altitud. Eres tú y solamente tú quien va a determinar qué tan alto quieres llegar”, comenta la alpinista.

 

¿Qué ha logrado al día de hoy?

  • 1993: Conquistó el Aconcagua en la Cordillera de los Andes.
  • 1999: Escaló la cumbre del Monte Everest.
  • 2000: Llegó a la cima del monte McKinley, la más alta de Norteamérica.
  • 2010: Líder de la primera expedición de latinoamericanos en la Antártida.

 

“Cada sueño, cada proyecto, cada meta es una montaña, así que cuando yo les hable de lo que la montaña en lo personal me enseñó, espero que les sirva para sus propias montañas”, dice Karla.

 

La entrevista

Buscando como poder escribir de Karla para que ustedes, lectores, puedan tener su mensaje lo mas fácil posible y en pocas líneas de lectura, pensé en buscar una buena entrevista. Sé que les gustara saber más de ella en este formato.

 

—¿Qué pensaste cuando pisaste la punta del Everest?

—Mucha gratitud hacia Dios, hacia la gente que creyó en mí, hacia la persona que en la cima estaba esperándome con un abrazo. Sentí la grandeza de Dios y mi pequeñez.

—¿Qué piensas cuando vas subiendo una montaña?

—La montaña me enseñó a apreciar el aquí y el ahora. Normalmente vas concentrada en lo que estás pisando. A veces, cuando no es un camino muy difícil, voy cantando; hay momentos en los que voy disfrutando, tomando fotografías, pero en los momentos más claves, voy totalmente concentrada en mi corazón, en mis pies, en mis dedos, en mis manos, en cada paso.

—¿Alguna ocasión sentiste que ibas a fracasar?

—No, en estos 20 años he aprendido que a veces no consigues lo que buscas, pero eso no es fracaso, es un aprendizaje. El fracaso pesa mucho y no sirve de nada. Sí fallé muchas veces, pero aprendí de ello.

—Cuando estás en camino, ¿qué te da miedo?

—Siempre está presente la posibilidad de perder la vida, estás consciente que eso puede pasar, pero por lo menos tomas conciencia, estás alerta porque si tienes consciencia que puedes perder la vida, la aprecias más y quieres regresar.

—¿Sentiste de cerca la muerte?

—Sí, y después sentí muchas ganas de vivir. Las dos ocasiones que estuve a punto de matarme, hice consciencia y dije, ya me maté, lo vi muy cerca y un instante después dije, no me quiero morir y yo quisiera morir con las botas bien puestas y en una montaña, ya de regreso. Descansando del esfuerzo de haber llegado a mi meta.”

—¿Qué es lo primero que haces cuando bajas de una montaña?

—Dormir. Termino agotada. A veces mueres de hambre, pero el estómago se te cierra, en el agotamiento; lo único que quieres es descansar.

—¿Cómo te relajas?

—Escucho música, me gusta mucho. Principalmente música clásica, música celta.

—¿Qué te dice tu familia de tu profesión?

—En un principio, creían que estaba un poquito loca. Siempre me apoyaron, pero hoy día hasta me dicen: “Necesitas ir a la montaña”. Dicen que me nutre subir.

—¿Qué te dicen tus hijas?

—Me preguntan cuántos días van a ser, pero saben que lo amo y ellas están empezando a tomarle mucho cariño.

—¿Qué es más difícil de alcanzar: la cima del Everest o dar una buena educación a tus hijas?

—La cima del Everest me llevó ocho años, dos intentos y lo logré. Con mis hijas llevo años y todavía me falta…

—¿Cuál ha sido el mayor reto que te has planteado?

—Siempre van a ser mis hijas, ellas son las montañas más importantes para mí. Poderlas formar como mujeres íntegras, ese es el reto en el que todavía estoy.

—¿Qué le dirías a quien busca seguir tus pasos?

—Nunca se rindan, por más que les digan que algo no se puede, no hagan caso, sigan sus instintos y luchen. Así lograrán llegar a donde siempre han querido.

 

Interesante sus puntos de vista y, como cada semana, les dejo el link para que conozcan más a nuestra invitada. Espero haber logrado ayudar a ensanchar sus vidas con esta experiencia de vida.

 

Luis Valls.

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