Por María Guadalupe Sandoval Meza

Aunque estamos inmersos en la era digital, todavía en 2017 hay muchos desafíos por cumplir en esa materia, sobre todo en el ámbito corporativo. Según indica el informe “Reescribiendo las reglas para la era digital” de Deloitte, firma de consultoría en transformación empresarial, para 89% de los líderes empresariales a nivel global y nacional, construir la organización del futuro es su reto más importante.

En ese sentido, el reporte señala que una de las tendencias para conseguir una organización digital más avanzada es crear una experiencia centrada en el empleado. Asimismo, revela que 60% de las organizaciones en México ya han comenzado sus esfuerzos para evolucionar a un RH digital.

 

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La disrupción digital

La disrupción digital está transformando la esencia de la fuerza de trabajo e incluso el propio lugar físico donde se labora en el siglo XXI. Las compañías se enfrentan al reto de modificar su forma de pensar, gestionar y motivar a sus colaboradores, su objetivo es claro: adaptarse o morir.

En opinión de Tomás Fernández, socio líder de capital humano de Deloitte México, son tres los aspectos que determinarán la conversión exitosa de las empresas al paso que lleva la tecnología en la actualidad. “Lo primero es su transición a lo que llamamos el futuro del trabajo, comprender que hoy existe un entorno donde conviven diferentes generaciones con diferentes talentos; después entender (y procurar dominar) el verdadero impacto de la tecnología, cómo permite acceder a talentos fuera de los muros de una organización para adoptarlas y aumentar la fuerza de trabajo a través de temas de inteligencia artificial, robótica, etcétera”, explica.

Prácticas como el diseño organizacional, el desarrollo de liderazgo, la gestión del desempeño, todavía están ancladas a métodos del pasado y deben evolucionar a prácticas más modernas para que, a su vez, los colaboradores adopten el cambio digital de forma más ágil.

La creación de una experiencia irresistible para los colaboradores es un tema capital hoy en día. Es vital que las empresas se esfuercen en crear una oferta de valor para las diferentes generaciones que conviven en su esfera, para que su experiencia laboral sea grata y les motive a permanecer en la organización y a aumentar la productividad.

Lo anterior se refleja claramente en corporaciones del sector financiero, pues el estudio de la consultora indica que 66% de las empresas en México ya ejecutan acciones para retener a su talento actual y atraer a empleados que posean capacidades digitales y de innovación.

“Empresas de consumo -algunas compañías globales con operaciones en México-, también están cambiando de principio a fin sus procesos de atracción y reclutamiento, los están basando en temas de reconocimiento facial, gamification y videojuegos o inteligencia cognitiva para realmente captar la atención de las nuevas generaciones, atraer a ese talento y tener esa ventaja competitiva”, asevera Tomás Fernández.

Cuadro: La organización del futuro

REGLAS TRADICIONALES REGLAS NUEVAS
Organización como jerarquía con toma de decisiones unilaterales. Organización como una red ágil empoderada por líderes de equipo.
Estructura basada en las funciones del negocio. Estructura basada en retos y proyectos con enfoque en productos, clientes o servicios.
Roles y puestos claramente definidos. Equipos y responsabilidades definidas, cambios frecuentes en puestos y roles.
Ascenso a través de promociones verticales con muchos niveles por avanzar. Ascenso a través de asignaciones, experiencias y asignaciones multifuncionales de liderazgo.

 

Fuente: Tendencias en capital humano 2017. Reescribiendo las reglas para la era digital. Deloitte.

 

Cómo enfrentar a la nueva competencia

Una vez que hemos visto que el camino al éxito comprende la transición hacia la fuerza del trabajo, la creación de una experiencia irresistible para los empleados y la activación de la organización en temas digitales y tecnológicos -que por sí mismos representan una gran labor-, la pregunta natural es: ¿cómo diferenciarse de la competencia durante el proceso y, aún más, en un mundo ávido de liderar?

La respuesta es sencilla: se debe comenzar por la redefinición del término. La competencia ha dejado de darse entre iguales, en el nuevo tablero digital, las piezas grandes y pequeñas pueden tener casi el mismo valor. Empresas que han surgido de la nada han cimbrado a titanes.

A partir de ahora, los grandes competidores pueden pertenecer o no a un sector determinado de mercado. Su fuerza consiste en ser disruptivos, en romper modelos tradicionales a través del uso o la creación de herramientas tecnológicas que les permiten tener un impacto enorme en todo tipo de industrias.

Hay que analizar a la competencia en función de las acciones que se han establecido como definitorias para la auténtica transición a la era digital. ¿Qué de todo eso están llevando a cabo? El éxito será para quienes abracen el cambio y den la bienvenida a las nuevas reglas.

 

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