Hace poco más de cuatro años, los emprendedores Thomas Ricolfi y Nicolas Carayon decidieron aventurarse a emprender abriendo Tenoli, una compañía con enfoque social, cuyo objetivo fue dar herramientas a las tienditas tradicionales para poder competir con el boom de establecimientos de conveniencia que han venido apareciendo en los últimos años.

Y es que el crecimiento de cadenas como Oxxo o 7-Eleven estaba obligando en muchos casos a los pequeños dueños de las llamadas tienditas de la esquina a bajar sus cortinas para no abrir más, algo que a ellos no les pareció.

Con miras a mejorar las capacidades de estos pequeños empresarios, los emprendedores desarrollaron una red para conectar a las tienditas, con miras a que pudieran, con esta unión, consolidar sus compras y hacer pedidos conjuntos en grandes volúmenes que les permitieran negociar mejores precios con los proveedores.

El proyecto caminó, logrando desarrollar una red de más de 4,000 tienditas en la Ciudad de México, ubicadas principalmente en las zonas de Iztapalapa, Iztacalco y ciudad Nezahualcóyotl, sin embargo, a pesar de lo obtenido, el camino de Tenoli termina esta semana.

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Y es que los fundadores de la compañía anunciaron que cerrarán sus operaciones debido a que no han logrado hasta ahora conseguir capital de inversión, que les permita seguir manteniendo y escalando la red de tienditas que hoy mantienen.

“Hoy la empresa no tiene los medios para alcanzar la escala y los volúmenes necesarios para continuar, durante todos estos años los colaboradores, inversionistas, proveedores y aliados de Tenoli dedicamos nuestros esfuerzos a dar poder a las tiendas de abarrotes, así como para desarrollar un mercado más justo e inclusivo”, señalaron los fundadores.

Ricolfi y Carayon mencionaron que, luego del acercamiento que tuvieron con los dueños de todas las tienditas con las que trabajaron, consideran que ellas seguirán siendo protagonistas de sus colonias, manteniéndose como un corazón de la economía local.

“Esperamos que los resultados que obtuvo Tenoli puedan inspirar a nuevos negocios sociales que estén animados por la misma visión. Ser un negocio social y atender a los mercados en la base de la pirámide no es nada fácil, pero dedicar energía y talento a sus comunidades es una labor gratificante”, dijeron.

Cabe señalar que por medio de la red de comercios que en su momento establecieron las tiendas elevaron alrededor de 15,000 pesos cada mes sus ventas, además de que se redujo en 40,000 viajes su volumen de visitas a la Central de Abasto.

A lo largo de su trayectoria la compañía mantuvo cercanía con organismos como el Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), las aceleradoras Ashoka y Endeavor, además de que fue considerada dentro del listado de las 30 Promesas de los Negocios de Forbes México.

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