El flujo de efectivo es la generación y aplicación de los recursos monetarios en las operaciones que día con día se llevan a cabo. Su manejo efectivo es vital. Conoce qué es y cómo administrarlo.

 

Uno de los temas de mayor relevancia y discusión para las empresas es el llamado “Flujo de efectivo”. En sencillas palabras son las entradas y salidas de dinero ocasionadas por las distintas operaciones que las empresas realizan. Cabe  aclarar que no me refiero al “Estado de Flujo de Efectivo”,  que es uno de los cuatro estados financieros básicos, pues mi intención es solo abordar el manejo cotidiano del dinero en la empresa.

El flujo de efectivo es, por lo tanto, la generación y aplicación de los recursos monetarios debido a las operaciones que día con día se llevan a cabo, como por ejemplo: ventas propias del giro de la empresa, intereses a favor, compras de mercancías o servicios, pago de sueldos, de servicios tales como energía eléctrica, agua, pago de impuestos, compras de activos fijos, otorgamiento y  recepción de préstamos etcétera.

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Como existe variedad en las operaciones, es conveniente clasificarlas por tipo en: Operativas, Inversión y Financiamiento, para observar en cuál  de éstos se refleja un mayor flujo de efectivo positivo.

Si fuesen las del tipo “operativas” es en un indicador de que la empresa conoce su giro y que se administra eficientemente, que ha adoptado estrategias que le han beneficiado, que sus políticas de cobro y pago son las adecuadas.

En las de tipo “inversión” caben las compras y ventas de activos fijos o intangibles. Cuando una empresa está en una fase de expansión o de actualización tecnológica, este rubro mostrará un resultado “negativo”, dado que la utilización de los recursos será mayor a la generación de los mismos.

Por último, en las de tipo “financiamiento” se muestran operaciones como el otorgamiento y recepción de préstamos y aunque no es una regla, se recomienda que este rubro no sea la principal fuente de los ingresos en el flujo de efectivo en su totalidad.

Resumiendo, lo más sano es mostrar un flujo de efectivo que primordialmente provenga del tipo “operativas” y no de los otros dos, de no ser así, entonces es necesario reflexionar de qué, cómo y cuándo se está operando.

El flujo de efectivo se debe planear con anticipación para darnos cuenta de cuáles serán las necesidades de la empresa y de la forma como las cubriremos. Esto nos ayuda a no caer en incumplimiento de los compromisos adquiridos y a seguir operando sin problema alguno.

La revisión y control del “Flujo de efectivo” debe hacerse diario… pues de este depende en gran medida la supervivencia de la empresa… es el pan de muchos, no sólo de la empresa.

¡Hasta la próxima!

 

Dra. Sara Barajas Cortés, Profesora investigadora de la Escuela de Negocios Depto. de Contabilidad y Finanzas en el TEC de Monterrey Campus Ciudad de México.

Contacto: sbarajas@itesm.mx

 

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