Un gran porcentaje de la información que hace noticia surge de las entrevistas “banqueteras” más que de procesos de investigación periodística.

 

 

La semana pasada los medios en prácticamente todo el mundo difundieron la noticia de que “El papa Francisco abrió la puerta a la eliminación del celibato”, según encabezaron cientos de diarios y comentaron conductores de noticiarios.

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La información surgió a bordo del avión que condujo al papa y su comitiva de prensa, de Israel a Roma, en una entrevista que, aunque programada, tuvo el perfil de “banquetera”. La frase que se convirtió en noticia fue la primera parte de la respuesta que el pontífice dio a un reportero alemán sobre el celibato sacerdotal. Como suele suceder, se evitó dar todo el contexto para no restar fuerza al contenido noticioso y controversial: “Porque el celibato no es un dogma de fe: es una regla de vida que yo aprecio tanto y creo que es un don para la Iglesia. No siendo un dogma de fe, está siempre la puerta abierta…”

Al igual que cuando algún personaje público o empresario importante da una entrevista “banquetera”, y sus declaraciones son sacadas de contexto o emitidas de forma convenientemente parcial y sus oficinas de comunicación hacen las precisiones pertinentes (lo que el presidente Fox quiso decir), la Agencia Católica de Noticias ACIPrensa precisó. “El papa Francisco no ‘abrió la puerta’ a la eliminación del celibato sacerdotal”, y reproduce la respuesta completa: “La Iglesia católica tiene sacerdotes casados, ¿no? Los católicos griegos, los católicos coptos, ¿no? Hay sacerdotes casados en el rito oriental. Porque el celibato no es un dogma de fe: es una regla de vida que yo aprecio tanto y creo que es un don para la Iglesia. No siendo un dogma de fe, está siempre la puerta abierta: en este momento no hemos hablado de esto, como programa, al menos en este tiempo. Tenemos cosas más fuertes que emprender. Con Bartolomé, este tema no es tocado, porque, de verdad, es secundario en las relaciones con los ortodoxos, en este sentido.”

Es por ello que algunos personajes relevantes han decido no dar más entrevistas “banqueteras”, como en los siguientes casos:

  • “Al décimo mes que lleva al frente de la administración estatal, el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, repentinamente determinó suspender las ‘entrevistas de banqueta’ a que era sometido por los reporteros que cubrían sus actividades gubernamentales.” (Agencia Quadratín, 15-10-13.)
  • “Ya es la última vez que yo los recibo así en entrevista banquetera. Cuando quieran una entrevista más formal se la piden al padre José Juan Sánchez, y lo que quieran pescar de la misa o de la homilía, pues en la Catedral”, dijo el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes.(Veracruz informa.com, 12-08-12.)
  • “Los funcionarios del gabinete estatal sí han sido aleccionados para un manejo de prensa conveniente para el gobierno del estado, evitando a toda costa brindar las llamadas entrevistas ‘banqueteras’ y todo aquel comentario que pudiera comprometer su imagen y la del Ejecutivo, resultando ciertos los rumores de la existencia de la Ley Mordaza.” (La Jornada de San Luis, 23-11-09.)

 

¿Por qué este tipo de entrevistas?

Lo que en su momento inició como el conocido “chacaleo”, por el que un reportero ganaba la nota a través de una improvisada entrevista luego de algún evento, se convirtió en las entrevistas “banqueteras”, que se han vuelto comunes entre los medios.

Una encuesta realizada por estudiantes de la Universidad Iberoamericana, publicada en junio de 2012 en la Revista Electrónica de Comunicación, expone la opinión de reporteros de medios impresos y electrónicos sobre este tipo de entrevistas. Sobresale que el realizar estas entrevistas obedece a no quedarse sin la información y evitar exponerse a una sanción por “perder la nota”. Se trata de transmitir reacciones de personajes sobre determinados temas, aunque éstas no tengan gran contenido; “los jefes de información reclaman esos comentarios”.

Otro factor que señalan es que muchas veces el funcionario no está disponible cuando se solicita la entrevista, y los reporteros optan por “cazarlo” en algún lugar público o un evento para obtener la información que se requiere.

Yo agregaría a estas posibilidades las siguientes:

  • Los reporteros no encontraron “nota” en la información que se les proporcionó durante una conferencia de prensa y se ven forzados a “sacar nota” por medio de la entrevista “banquetera”.
  • Los reporteros en la actualidad tienen que cubrir varias notas en un mismo día, lo que eventualmente los lleva a una cadena sucesiva de llegadas tarde, por lo que tienen que recurrir a la entrevista “banquetera”.
  • Muchos editores encargan a sus reporteros hacer preguntas específicas a determinados personajes; si no logran respuestas en una entrevista formal, las buscarán en la entrevista “banquetera”.
  • La tardanza por parte de las agencias para conseguir la entrevista formal, sea por políticas o por ausencia temporal de su cliente, o por negligencia de la propia agencia, llevó a los reporteros al recurso de la “banquetera”.

Lo interesante es que un gran porcentaje de la información que hace noticia surge de este tipo de entrevistas, más que de procesos de investigación periodística. El 80% de los reporteros en la Ciudad de México encuentran “muy útil” la entrevista “banquetera” y el 36% de ellos realiza entre una y cinco a la semana, aunque hay quienes participan en más de 10, pero al 54% de los reporteros les publican la mayoría de las notas obtenidas en este tipo de entrevistas.

Desde la perspectiva de las agencias de relaciones públicas, las entrevistas “banqueteras” son una oportunidad de aprendizaje.

Si se va a dar información en una conferencia de prensa, ésta deberá tener un valor noticioso para los medios de información. Con ello, la entrevista “banquetera” bien puede evitarse o se aprovecha para reforzar los mensajes de la conferencia o definitivamente se abre a temas coyunturales. Sin embargo, es muy fácil que el vocero caiga en indiscreciones o aventure información no correcta debido al mismo tumulto de reporteros y fotógrafos que buscan la información más atractiva.

Por la cantidad de preguntas que se hacen, es posible que el tema central que se quiere comunicar se pierda o quede diluido en una nota elaborada a partir de la información obtenida en la entrevista “banquetera”. Enfrentar este tipo de entrevistas requiere de una preparación adecuada para atender a los medios sacando el mejor provecho de la situación, respondiendo sólo a las preguntas más cómodas y tomando el mayor tiempo para ello. Siempre existe la posibilidad de responder una o dos preguntas argumentando presión de tiempo, pero invitando a los medios a una reunión formal en las oficinas del vocero, para dar respuesta a sus inquietudes.

Finalmente, un buen vocero debe conocer de antemano qué preguntas podrían formular los reporteros, considerando tanto las coyunturas como la agenda de los medios, y tener claridad sobre las respuestas que podrían dar. En ello, los ejecutivos de relaciones públicas tienen un papel importante para el éxito de la comunicación de sus clientes.

 

 

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