Por Raciel Sosa*

Liderazgo es la capacidad de influir en el comportamiento de otra persona para lograr un resultado. Independientemente del giro y tamaño de la empresa, si eres el presidente, director o gerente de la compañía, éstos son los cuatro comportamientos/habilidades en los que tienes que trabajar:

  1. Aprender a establecer objetivos. Es indispensable que un líder sepa definir claramente qué es lo que su equipo tiene que lograr. Las encuestas de clima organizacional que se realizan en las empresas mexicanas reflejan que solamente el 40% de los líderes sabe establecer objetivos, y con esto me refiero a definir claramente qué se quiere lograr, cómo y para cuándo.
  2. Aprender a delegar el objetivo. Para delegar de manera efectiva hay tres pasos sencillos a seguir: Diagnosticar el nivel de madurez del colaborador al cual se le quiere delegar cierta actividad; Ser flexible en la forma en la que se delega; El líder camaleónico es el líder que se adapta al entorno y delega en base a la madurez de su gente. Y, por último, generar acuerdos con los colaboradores, en base a los objetivos que se quieran lograr.
  3. Aprender a reconocer. Todos necesitamos una dosis cotidiana de reconocimiento; es una necesidad emocional. Tenemos que aprender a dar reconocimiento a nuestra gente. No obstante, cabe destacar que el reconocimiento no debe confundirse con la compensación, “es que ya le subí el salario” … No confundamos reconocimiento con compensación, son dos cosas distintas.
  4. Aprender a retroalimentar de manera constructiva. Los líderes tienden a irse a cualquiera de estos dos extremos: O, de plano, son muy blandos y no dicen lo que les tienen que decir a su equipo de trabajo cuando no logran el resultado deseado, o lo hacen de una forma agresiva y ruda, logrando, inclusive, “desinstalar” la autoestima” de los empleados.

Los desafíos del líder del siglo XXI

El líder del siglo XXI tiene, principalmente, dos retos o desafíos muy importantes por delante:

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  1. Aprender a relacionarse con grupos multigeneracionales. Antes los grupos eran más homogéneos; ahora trabajamos con personas muy diferentes a nosotros en muchos aspectos. El líder del futuro tiene que aprender a trabajar con gente muy diversa en términos de edad, género, filosofías, ideales, valores, hasta preferencias sexuales.
  2. Crear y fomentar entornos de innovación. Hoy ya no se requiere al hombre instrumental que hace la tarea y ya, hoy se requiere al hombre integral, al hombre que piensa, que crea, que propone, que desafía, al hombre que cambia. Esto crea un contexto donde todo el mundo puede aportar ideas, y eso genera la creación de un entorno de Innovación. Ante este escenario, el líder debe encontrar, un camino/método que le permita capitalizar ese conocimiento.

 

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