Por Luis Javier Álvarez Alfeirán*

La realidad actual nos enfrenta de golpe con un sin fin de opciones de diversa índole. Por mencionar sólo algunos ejemplos, encontramos que la oferta disponible de televisión es de más de 32 canales abiertos y más de 150 en las distintas ofertas de sistemas de paga sin contar por supuesto las nuevas tecnologías de streaming que multiplican exponencialmente las opciones de series y programas a las que tenemos acceso; en el caso de los teléfonos celulares, tenemos aproximadamente 331 marcas con más de 14,500 equipos en México; y podemos hablar así de cadenas de revistas, supermercados, cines, productos de limpieza, hoteles, etcétera. Nunca el hombre había tenido a su disposición tantas posibilidades de elegir en estos y en diversos ámbitos de la realidad, las aplicaciones de citas incluso abren un abanico de encuentros sociales y personales que no se había dado con anterioridad.

El mundo de la gastronomía y, de manera especial de los restaurantes, no queda fuera de estas posibilidades que la modernidad nos ofrece.

En México, según datos del Inegi en el Directorio Nacional de Unidades Económicas 03/2018, existen en México más de 570 mil restaurantes de todo tipo: mexicanos, internacionales, cocina fusión, de autor, por mencionar sólo algunos, además de otras posibilidades como lo son formales o casuales y todas las variantes intermedias.

Y con todo esto, a lo largo de los años frecuentemente me han abordado con una pregunta que puede ser muy comprometedora, pero, sobre todo, muy complicada de responder: ¿cuál es el mejor restaurante?

La respuesta no es fácil pues por un lado existen (nuevamente hablando de opciones de elección), numerosas guías –todas ellas muy prestigiadas–, que nos ofrecen una clasificación de los mejores restaurantes. La guía Michellin es sin duda una de las más conocidas y valoradas en el mundo, pero que en México no tiene representación; recientemente, otra muy reconocida, la guía S. Pellegrino de los World’s 50 Best, en su capítulo correspondiente a Latinoamérica ha colocado en su más reciente edición a once restaurantes de México; sin embargo, a pesar de que éstos ofrecen indudablemente un gran servicio y calidad y son motivo de orgullo como exponentes de la más alta representación culinaria mexicana, eso no responde a la pregunta sobre cuál es el mejor, pues la respuesta puede ser tan variada como la diversidad que existe en una sociedad y las circunstancias en las que se disfruta la comida.

La respuesta por tanto no debe buscarse en el restaurante sino en el comensal. ¿Qué busca la persona cuando va a un restaurante? Para celebrar una ocasión especial quizás el mejor será una opción elegante, de manteles largos y pulida carta de vinos pero después de un largo viaje por el extranjero y ante el anhelo de nuestras raíces y costumbres, el antojo te puede llevar a una simple taquería convirtiéndola en el mejor restaurante del país; todo queda en la elección de la persona que, haciendo uso de su individualidad y por tanto de su libertad, elige de manera consciente y determina lo que para sí mismo es la mejor opción.

Sólo la persona humana es capaz de responder a la pregunta y encontrar en la respuesta la satisfacción, el anhelo y el goce que le son propios por naturaleza y buscar en ello la soledad que invita al disfrute y a la reflexión o la compañía del ser amado, de los amigos o de la familia sumando con ello a la experiencia de encontrarse en el mejor restaurante posible en el mejor momento disponible.

*Director de Le Cordon Bleu Anáhuac.

 

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