Por Ernesto Piedras*

El ecosistema de la radiodifusión en México contempla a los sectores de la radio y la televisión abierta que se subdividen en los de uso comercial, uso social (que incluyen a los comunitarios e indígenas) y los públicos, que incluyen a aquellos federales del ejecutivo (Radio Educación, por ejemplo) y de otros poderes (Canal del Congreso, entre otros), así como de autoridades locales, instituciones de educación superior y órganos autónomos.

Un ecosistema complejo y diverso, sin duda.

La oferta conjunta de contenidos abarca desde el entretenimiento, información, cultura, educación y la promoción y espacio de la pluralidad de ideas para la libertad de expresión.

El papel de los medios públicos ha sido siempre muy debatido como componente de la política pública de radiodifusión en México, por su generación de contenidos que no surgen de este mercado. Pero también y no menos importante es el hecho de que constituyen un campo de tentación de dogmatismos y discursos oficialistas.

Recientemente el presidente anunció la “creación” del Sistema Público de Radiodifusión (SPR), que tiene como titular a Jenaro Villamil con el propósito de coordinar los medios públicos federales del poder ejecutivo. Preocupa que se pretenda moldear los discursos o incluso acotar la información adversa a los intereses oficialistas. No sería la primera vez que algo así sucediera, como con gobiernos intervencionistas.

Presupuesto para Medios Públicos

Dificultades adicionales son identificables en su financiamiento que, al depender de inyecciones de recursos también públicos, queda tanto en la vulnerabilidad de las limitaciones y recurrentes recortes fiscales, como a la que pareciera una inevitable burocracia que impide la agilidad de gestión para compras e inversiones. Todo, en un sector que se mueve al vertiginoso ritmo del cambio tecnológico.

Su política de financiamiento debe aspirar a contar con montos suficientes, no solo para mantener su escala relativa, es decir, crecer al ritmo que lo hacen los medios comerciales. Sino que incluso conviene plantear la conveniencia de escalarlos presupuestal y tecnológicamente, para que se constituyan como verdaderas alternativas de contenidos de óptima calidad, pero también de probada autonomía.

Hoy ya el tema presupuestal luce complicado, con un Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2019 reducido 2.8% y para Radio Educación inferior en 11.1%, a los del año anterior. Esto, en términos nominales. Al aplicar el ajuste inflacionario, las reducciones son de 7.3% y 15.2%, respectivamente.

Actualización Tecnológica

Hoy una preocupación para los medios públicos y para el Estado debería ser la actualización tecnológica a las nuevas tendencias de provisión y acceso a contenidos por las audiencias.

Es precisamente Radio Educación un admirable ejemplo ya que no sólo evolucionó a FM, sino que cuenta con una aplicación con cuatro canales con programaciones diferenciadas cada uno, que permiten a los 105 millones de teléfonos móviles inteligentes sintonizar, reproducir canales de audio y usar plataformas digitales para descarga, entre otras funciones.

Todo un ejemplo de medio público montado en la evolución tecnológica para potenciar el alcance de contenidos de alta calidad.

Así, el Estado debe multiplicar estos ejemplos de vanguardia y convergencia, con presupuesto suficiente, sobre la base de resistir la enorme tentación de controlar y manipular contenidos e información.

De no hacerlo así, limitará la producción y difusión de contenidos en el sector, así como también acotará las posibilidades de alcance y apropiación de estos por la población mexicana.

*El autor es director general de The Competitive Intelligence Unit y Nomisma Consulting.

Contacto: Twitter: @ernestopiedras

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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