Cuando la escena electoral se vuelve tan tensa y negativa; factores como la crisis económica, la debilidad institucional, falta de credibilidad, inseguridad, corrupción, impunidad y deterioro social se convierten en la guía de las percepciones de los ciudadanos. La paciencia se agota, la esperanza se derrumba y la voluntad popular cae en el abismo de la mediocridad, la impotencia y el conformismo. No hay alternativas de solución, todos los partidos son lo mismo y no hay líderes verdaderos con capacidad, talento e integridad percibida para enfrentar los grandes retos nacionales.

La gente votará por un impulso, descontento, inconformidad, deseo de cambio, hartazgo, basando su decisión en una evaluación de corto alcance; tratando de castigar más que elegir, seleccionar o razonar su voto.

Este es el escenario perfecto para el surgimiento de una figura carismática, quasi- iluminada, salvador, redentor, capaz por sí mismo de cambiar todo de un tajo, con un discurso y método simple.

La persuasión es la clave de las campañas electorales, la mayoría de los votantes siempre desean, aspiran a que llegue alguien a un puesto para estar mejor, para que las cosas cambien y para que se atiendan los problemas sociales. Nos arrojaron del paraíso por culpa de unos pecadores, pero nosotros tenemos forma de regresar y además mandar a los culpables al infierno.

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La figura mesiánica está del lado de su pueblo, en contra de la élite romana (los privilegiados y poderosos) viene a castigar a los modernos fariseos, a exigir y ajustar las cuentas a los corruptos, los hundirá en el infierno y recobrará lo robado, sacará del templo (el gobierno) a los ineptos y ladrones y se rodeará de los iluminados para promover la equidad y la igualdad para todos por eso le temen, lo desprecian y lo critican.

Sus discursos se llenarán de parábolas y con el lenguaje sencillo, accesible, cotidiano, traerá la luz (las finanzas públicas), las llaves del cielo (programas de gobierno) y la salvación (chamba burocrática) para sus seguidores.

Dejará que los pecadores y los niños se acerquen a él o ella; la estrategia electoral será incluyente y se enfocará en los grupos que no encuentran acomodo, los que han sido relegados y rechazados por otros partidos; sumando minorías logrará la mayoría mínima que necesita para ganar; unirá grupos empresariales que no encontraron alianzas corruptas en grandes licitaciones y que vienen por el desquite. Las encuestas les devolverán la vista y el billete se levantará y andará (de un candidato a otro).

Hablará de los demonios. Sus seguidores son limpios y puros, si alguno cae en la corrupción es porque le tendieron una trampa, lo tentaron o paso por un momento de debilidad que al mismo tiempo ratifica la existencia de la amenaza de los malvados, de ese grupo que nunca llegará al cielo pero que siempre ha mantenido esclavizado, sometido y debilitado a su pueblo.

Traidores y detractores cumplen la función de Judas, se venden por unas monedas para pactar con los adversarios políticos y la gente cierre filas pues la tentación es una amenaza permanente. Las amenazas también vienen del exterior, siempre es bueno contar con críticos internacionales ya que el mesiánico puede usarlas como ejemplo del intervencionismo de la bestia y sus falsos profetas.

Las burlas, los memes, las notas editoriales contrarias son el veneno y los latigazos de los enemigos del pueblo. La liberación está a la mano, no más privilegios para nadie, el salario alcanzará para todo, educación y salud de primer mundo, nada de contaminación, grandiosa investigación científica, crecimiento económico, desarrollo sustentable, transporte público, vivienda, empleo pleno; seguridad, paz, justicia efectiva y expedita, comercio internacional, deporte con campeonatos mundiales y olímpicos.

Parafraseando con ironía, los ciudadanos no tendrán que pensar en que pueden hacer por su país, sino que debe hacer México y su gobierno por ellos. A lo largo y ancho del territorio nacional sus apóstoles (candidatos a todos los puestos de elección locales, estatales y federales) divulgarán la multiplicación de las becas, los apoyos y los subsidios; la conversión de la bicicleta en un híbrido, el destierro de la inflación, la cura de la lepra gubernamental y la resurrección de las candidaturas negadas.

Reconstruirá la moral de la nación, aboliendo los falsos ídolos, si es necesario escribirá una nueva Constitución, para disfrazar los aumentos al predial, agua electricidad e impuestos pero eso si dirigidos hacia quienes no votaron por él; un nuevo reglamento de tránsito, cambiará el logo y los colores del gobierno, ya no vivirá en la residencia oficial para devolvérsela al pueblo. Se impulsará la iniciativa de reelección presidencial, para evitar el regreso del mal otro sexenio más.

Cambiará el sentido de las calles y abrirá espacios deportivos y recreativos, si hace falta un tercer piso se hará aunque tenga que arruinar las calles, estrangule la circulación y colapse el tráfico pues está escrito que es más fácil entrar al cielo que circular en coche. Levantará muros contra la migración ilegal, el contrabando o los “bad hombres”; las voces de las palomas o los pajaritos le dirán que más tiene que hacer el pastor por su rebaño.

 

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