Thomson Reuters Foundation.- El movimiento mundial para detener el acoso sexual a las mujeres provocará cambios pero no para todas, ya que las más pobres aún tienen miedo de denunciar abusos por miedo a ser culpadas y sufrir represalias, según una encuesta realizada a pie de calle y a expertos en derechos de la mujer de los cinco continentes.

De cara al Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, la Fundación Thomson Reuters preguntó a personas en Reino Unido, Estados Unidos, Kenia, India y Brasil si el movimiento #MeToo que copaba los titulares era solo una agitación viral o significaba un cambio para las mujeres.

Algunas respondieron que ahora se sentían más seguras de hablar en contra de los abusos, pero otras temían las repercusiones y hubo quienes dijeron que la campaña no había logrado ganar fuerza en su país.

El año pasado fue crucial para los derechos de las mujeres tras las acusaciones de conducta sexual inapropiada contra el magnate de Hollywood Harvey Weinstein, que desencadenaron la campaña #MeToo, así como la participación en las redes sociales y en las calles para destacar experiencias de abuso.

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A nivel mundial, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, la mayoría por parte de alguien que conocen, afirma ONU Mujeres.

“Una campaña como esta saca a relucir el hecho de que cada segundo una mujer lo está sufriendo”, dijo Suman Chhabria Addepalli, empresaria en Mumbai de 42 años. “Tanto si eres la directora ejecutiva de una compañía o una criada”.

Las revelaciones de abuso sexual han causado conmoción en todo el mundo. Incluso el sector humanitario fue golpeado por reportes de que parte del personal de Oxfam pagó por relaciones sexuales con prostitutas en Haití después del terremoto de 2010.

Una encuesta realizada por la Fundación Thomson Reuters en febrero reveló que más 120 empleados de cerca de 20 organizaciones benéficas importantes a nivel global fueron despedidos o perdieron sus empleos en 2017 por conducta sexual inapropiada.

“Creo que es un punto de inflexión para un cambio a largo plazo para las mujeres. Es hora de que nuestras voces se escuchen”, dijo desde Nueva York la ejecutiva Fabiana Mello.

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No son tomadas en serio

Pero no todas las mujeres sienten que pueden hablar en contra del abuso, dijo Jemima Olchawski de Fawcett Society, una organización por los derechos de las mujeres en Reino Unido. Y en algunas partes de África, América Latina y Asia, la campaña #MeToo ha tenido problemas para ganar impulso.

Talita Celia e Silva, comerciante brasileña de 29 años, declaró que muchas mujeres siguen teniendo miedo a acusar a sus abusadores. “No sabemos cuán lejos llegará (el movimiento). Creo que hay muchas que siguen sufriendo y tienen temor a hablar”.

Archana Aravind Patney, consultora en Mumbai de 43 años, cree que murieron las conversaciones sobre #MeToo y el acoso sexual en India, donde la brutal violación en grupo a una mujer en un autobus en 2012 generó protestas y atención global. “Apenas veo gente hablando del tema, quizás la gente piensa que era una campaña cortoplacista”.

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