El millennial busca regresar a una sociedad pequeña, donde lo artesanal y el intercambio son la forma en la que se consume.

 

Por Sara De Lille

 

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Existe hoy una búsqueda por generar un sentido de comunidad. Huimos del vecino, no sabemos el nombre de los que trabajan en el mismo edificio. El individualismo impera en un sistema capitalista… ¿o no?

Primero revisemos a la generación Millennial. Son idealistas, emprendedores, buscan impactar de forma positiva al mundo y deciden que las reglas del viejo mundo pueden estar equivocadas.

Revisando a esta generación nos damos cuenta que lo que buscan son experiencias que los acerquen más a una pequeña comunidad. El millennial busca regresar a una sociedad pequeña, donde lo artesanal y el intercambio son la forma en la que se consume.

Hay una clara búsqueda por la unicidad, desde la imagen y el estilo hasta los productos que eligen. ¿Cuántos bazares han encontrado cabida en la ciudad? ¿Cuántos más surgen en todo el país?

Un movimiento de nicho se está mudando poco a poco hacia otras generaciones que encuentran en la experiencia algo único, diferente, fuera de lo común.

El millennial, preocupado por el medio ambiente, encuentra la trazabilidad de lo que compra en estas pequeñas comunidades; es un consumo consciente, respetuoso.

¿A qué debemos este rescate de la comunidad? Hay una nostalgia impregnada en cada paso millennial, existe una añoranza por el mundo análogo que conocieron cuando eran pequeños, y sigue impulsando intereses, gustos y compras.

Pero no es sólo la nostalgia de una infancia perdida; es también el reconocimiento del error de generaciones que los antecedieron. Los millennial comprenden que el sistema creado por sus padres y abrazado por la Gen X tiene fallas que han costado la salud de miles de personas, la sustentabilidad de la sociedad y la situación actual del planeta.

Ante esta noción de las consecuencias de un progreso sistematizado, una vida ideal prefabricada, un sueño americano de marca registrada, el millennial voltea más a una corriente europea, rechaza la herencia norteamericana, y busca una respuesta en lo simple y artesanal.

Estamos ante consumidores que buscan diseño, estilo, originalidad y productos que les hablen de una cultura de comercio justo, no uso de conservadores, control de desechos, impacto positivo. Es un consumidor listo para hablar personalmente con las marcas, involucrarse en la historia de cada una y ser leal si se identifica con sus ideales.

Las comunidades, operando como un swarm, las vemos a diario empoderadas con la tecnología, las apps o plataformas colaborativas que están al alza. Airbnb supera los 7,000 millones de euros* y no es casualidad. El servicio ocupa la comunidad para que la gente pueda viajar, regresa a una comunidad que confía en el otro.

El consumo colaborativo se hace presente con una generación que ansía revertir el error y está transformando la forma como se relaciona con dicho consumo. ¿Estamos listos para ofrecer productos realmente relevantes para esta generación?

 

*Fuente: Reuters.

 

Sara De Lille es Innovation Strategist Sr. egresada de Comunicación, millennial por nacimiento. En constante búsqueda por información que ayude a comprender al nuevo consumidor (@Sdelille).

 

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