A veces hay obras que pasan desapercibidas por largo tiempo, y que desgraciadamente nunca obtienen el reconocimiento que merecen. Un ejemplo perfecto de esto es Muramasa: The Demon Blade, un juego de rol ubicado en el Japón antiguo, donde tomas el lugar de un guerrero que con espada en mano debe abrirse paso entre criaturas mitológicas.

Este juego fue creado por el respetado estudio japonés Vanillaware, famoso por sus juegos de estrategia y de rol (RPG), teniendo al director y artista George Kamitani al frente. La primera oportunidad de Muramasa, fue en el Wii, para el cual se publicó en 2009, no logrando vender ni siquiera un millón de copias a pesar de su positiva recepción de por parte de la crítica. Sin embargo, en 2013 se reeditó para el PS Vita con el nombre Muramasa Rebirth. Hoy es sinceramente difícil conseguir una copia física de cualquiera de las dos versiones, a pesar de que el PS Vita siga siendo una consola de generación actual. Sin embargo, la versión de PS Vita está disponible en la PlayStation Store.

Al ser un juego 2D de tipo side-scroller, lo primero que notamos de Muramasa es su estilo de arte. A pesar de tener casi una década de haber sido creado, se mantiene como uno de los juegos más hermosos actualmente disponibles. El estilo de arte creado por George Kamitani en conjunto con el ilustrador Yasuhiro Fujiwara es memorable y fácilmente reconocible entre la infinidad de juegos japoneses del género, o de cualquier otro tipo. Al ubicarse en el Japón del siglo XVII, se inspiran en las ilustraciones del periodo Edo con una influencia del altamente estilizado diseño de personajes del anime contemporáneo.

El juego está formidablemente hecho a mano: cada personaje, fondo y objeto fueron hechos por un grupo de artistas que integraron una compleja composición de capas que en conjunto dan la ilusión de ver una pintura en movimiento. Las poses y movimientos de los personajes son fluidos y estéticos, y la cantidad de detalles que muestran al comando del jugador son abrumadores, desde las intrincadas batallas con espadas, hasta los fondos y ambientes en movimiento, crean un mundo único, e inmediatamente reconocible como el hermoso Japón de Muramasa.

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El juego nos da la opción de jugar con dos personajes distintos, que tienen sus propias historias, y que aunque se cruzan en algún punto del juego, son independientes. Primero está Momohime, una joven y delicada princesa cuyo cuerpo es poseído por un peligroso rōnin en busca de venganza. La otra historia es de Kisuke, un ninja con amnesia que se encuentra de huida por un crimen que no recuerda haber cometido.

Ambas historias están llenas de traición, intriga, y magia, con un particular toque adulto entre líneas, incluyendo tramas secundarias acerca de prostitución y esclavitud. Aun con todo esto, Muramasa logra ser conmovedor e interesante, más allá de sólo ofrecer batallas con espadas hechas con bellas ilustraciones.

No importando cuál de las dos historias decidamos jugar, el juego tiene las mismas mecánicas, recorrer las tierras de la isla Honshu en busca de distintos objetivos dictados por la historia; en el camino nos encontraremos con numerosos personajes y enemigos a los cuales tendremos que combatir con katanas mágicas usando el estilo de pelea Oboro.

Como el nombre del juego lo indica, uno de los elementos más importantes son las espadas. Para progresar necesitaremos conseguir distintas katanas mágicas, cada vez más poderosas, y que nos permiten realizar movimientos especiales. Algunas las obtenemos durante el viaje, pero la mayoría son forjadas al invocar al espíritu de Sengo Muramasa, el legendario guerrero japonés conocido como el fundador de la histórica escuela de forjadores de espadas que lleva su nombre.

Existen más de 100 espadas únicas, que requieren de espíritus y almas para su creación. Estos elementos los iremos recolectando mediante batallas, o al recorrer el mundo, y podemos invocar a Muramasa en cualquier momento del juego para que nos haga una espada mágica; además de esto, cada una tiene requerimientos de fuerza para poder ser usada; así que si tenemos una que es demasiado poderosa para el personaje, éste no podrá empuñarla hasta tener el nivel suficiente.

Al ser un videojuego de acción en un mundo 2D, las batallas juegan un rol muy importante. Éstas son frenéticas y estrepitosas, basadas en las habilidades con la espada de los protagonistas. Durante el juego nos enfrentaremos con ninjas, samuráis, demonios, fantasmas, monstruos gigantescos, monjes, y un sinfín de criaturas de la mitología japonesa. La habilidad de los personajes para atacar en distintas situaciones, sobre todo en el aire, crea un ritmo bastante fácil de aprehender pero que permite complejas cadenas de combos usando un par de botones.

Como es de esperarse en un RPG, el poder y las habilidades de nuestros personajes se miden mediante un número de nivel que deberemos ir creciendo a lo largo del viaje mediante la experiencia en las batallas, y con la ayuda de los ítems que consigamos. Además, podremos comer en restaurantes o cocinar nuestra propia comida usando ingredientes y libros de recetas que encontremos en el camino.

A pesar de que en los últimos años han salido muchos juegos que valen la pena, Muramasa Rebirth es uno de los mejores juegos disponibles para consolas portátiles, incluyendo no sólo al PS Vita, sino al Nintendo 3DS y al Nintendo Switch. Esta segunda versión del juego, aunque tiene ya casi cinco años de haber salido al mercado, sigue siendo un juego increíble y digno de una oportunidad. Para fortuna de los poseedores de un PS Vita está disponible de forma digital por 25 dólares, lo cual lo hace una excelente opción que se puede disfrutar en cualquier lugar y hora.

 

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