Por Dayana Rivas

Lo que hoy puede ser vis­to como sólo edificios altos y modernos en la ciudad de Panamá, en pocos días puede cambiar. La explosión arquitectó­nica que experimenta la urbe capi­talina no es más que el reflejo de su creciente actividad económica. De acuerdo con Rodolfo Reyes, CEO del que será el nuevo proyecto cultural de Panamá, el desarrollo económico y cultural que ha tenido el país en los últimos años es suficiente ex­cusa para atreverse a proponer una obra como ésta.

El espacio metropolitano ha acogido imponentes edificios como el Museo de la Biodiversidad, obra del reconocido arquitecto Frank Gehry. En esa misma línea cultural o de formación, aflora este nuevo y ambicioso proyecto que estará en­focado en el arte, por ahora, bajo el nombre de Museo de Bellas Artes de Panamá.

Rodolfo Reyes explicó que se trata de una edificación que guarda similitudes con el Museo Soumaya de la Ciudad de México, estructura que resguarda importantes mues­tras de arte contemporáneo, y que fue levantado en honor a la esposa del acaudalado empresario Carlos Slim. El arquitecto Fernando Rome­ro, yerno de quien es considerado uno de los hombres más ricos del mundo, será partícipe de la obra.

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Romero estuvo a cargo del dise­ño y la construcción del Soumaya, y está ejecutando la misma labor con el recinto panameño junto con su colega Sergio Rebelo. Ambos se dieron la tarea de lograr la forma que tendría la edificación. Bus­caron inspiración en todo lo que supone Panamá como país. Todas las ideas los llevaron al agua, y con sus trazos describen la trayecto­ria de una gota que cae sobre una superficie líquida y retorna. Eso es lo que grafica la silueta de la maqueta.

Más allá de una imponente obra arquitectónica y de ingeniería, cabe resaltar lo que ofrecerá este es­pacio. Esta tierra canalera se ha convertido en un importante centro de eventos masivos como el Festival de Jazz, el MacroFest, el Mercedes Benz Fashion Week, entre otros. Cada una de estas acti­vidades cuenta con una nutrida concurrencia, lo que indica que el público está ávido de propuestas. No obstante, hay cierta deuda con las bellas artes y con los museos. Esta necesidad es la que viene a suplir el primo-hermano del Soumaya.

La artista Olga Sinclair resalta que el país necesita crear espacios culturales de alto nivel para lograr en el ciudadano común un sentido estético más amplio, que desafortu­nadamente no ha sido cultivado de­bido a la falta de políticas culturales.

La opinión de la creadora plástica no es aislada. Contar con un museo parecido al Soumaya provoca mucha ilusión en Panamá, sobre todo entre los involucrados en la tarea de propagación y el resguardo del patrimonio. Guillermina De Gracia, museóloga, recibe con mucho entu­siasmo la idea, aduciendo que “una nueva oferta cultural nunca está de más”, ya que considera valioso el aporte, sobre todo si se trata de un sitio en el que sus visitantes puedan observar cuadros de Salvador Dalí o Vincent van Gogh.

Reyes aduce que en cuanto a las exposiciones que tendrá el nuevo museo, ya se está en pláticas con las autoridades. Destaca que ya han comenzado a crear alianzas para asegurar el contenido e incluso se negocian los contratos con las empresas ejecutoras.

 

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