Para que una empresa en cualquier mercado del mundo tenga una oportunidad de prosperar, el ambiente ideal debe ser uno basado en el libre mercado; y para que exista un libre mercado, el sector público debe luchar constantemente contra uno de los peores enemigos de la economía: la corrupción.

Sin embargo, en los últimos años hemos visto un aumento de este cáncer en nuestro país, que ha llegado hasta las más altas esferas del poder; los que cometen este “pecado” militan en todos los partidos, haciéndole honor al infame dicho mexicano de que “el que no transa, no avanza”.

Nuestro objetivo como país, pero también como empresarios, debe ser luchar contra este lastre que aumenta la inseguridad y desigualdad, impide la sana competencia y traba el avance de nuestra economía. Pero, ¿cómo podemos ir en contra de esta triste corriente?

 

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Poniendo el problema en evidencia

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es un organismo de cooperación internacional compuesto por 35 estados que buscan coordinar sus políticas económicas y sociales. Una de sus principales misiones de esta entidad es observar que sus miembros establezcan prácticas para eliminar la corrupción.

Por su parte, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción es el instrumento más poderoso en la lucha contra este mal que afecta a las empresas de todo el mundo; sus 167 estados miembro (entre ellos, México) se han comprometido a aplicar medidas contra su práctica. Nuestro país, por ejemplo, creó el Sistema Nacional Anticorrupción, cuyo objetivo es mejorar los procedimientos de prevención, investigación y sanción de los actos corruptos, buscando que los órganos de sanción sean profesionalizados y estén bien preparados para llevar a cabo sus funciones.

Hasta hace poco tiempo, el concepto de corrupción sólo abarcaba el sector público; sin embargo, los gobiernos han reconocido que no pueden solos contra el problema. Es responsabilidad de nosotros como empresas ser aliados importantes para lograr un cambio en este tema, y es por eso que el décimo principio del Pacto Global de la ONU por la Transparencia Internacional dice textualmente: “Los negocios deberán actuar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluyendo la extorsión y el soborno”.

 

Nuestra función como empresas

Amigo fundador o directivo, seguro deseas que la reputación de tu empresa familiar sea perfecta, pues esto atraerá las inversiones y protegerá a tus accionistas, ¿verdad? Entonces, combatir la corrupción debe ser una de tus principales tareas; al hacerlo, te diferenciarás del resto al no participar en el desigual juego de sobornos y “mordidas”, manteniéndote en la legalidad y protegiendo el nombre de tu compañía.

¿Qué riesgos existen si no controlamos la corrupción desde adentro? Muchos, de hecho; desde legales (por el riesgo de incurrir en dádivas y sobornos, lavado de dinero y tráfico ilegal), hasta de reputación (al ser acusados de malas prácticas), de seguridad (una empresa que ha dado su primer soborno podría enfrentarse a chantajes más frecuentes que una que se niega a participar desde el principio) e incluso financieros (el desvío de recursos podría aumentar los costos de tu empresa hasta en más del 20%)… simplemente es insostenible permitirnos que nuestra empresa se preste a este tipo de prácticas.

 

¿Por dónde comenzamos?

El Pacto Global de la ONU nos sugiere una serie de medidas para apoyar la lucha contra la corrupción; éstas se deben enfocar en acciones internas, externas y colectivas.

  • Acciones internas. Introduce políticas y programas anticorrupción y anti-soborno en tu negocio. Como líder, debes dar un ejemplo claro de lo que se espera de tus empleados, procura que el Código de Ética de tu empresa familiar estipule sin lugar a dudas su compromiso por la tolerancia cero a las acciones corruptas (acércate a la Cámara de Comercio de tu ciudad, o a organismos como Transparencia Internacional si requieres de asesoramiento); y entrena constantemente a tu personal, dando seguimiento permanente para que la cultura ética de tu empresa se consolide.
  • Acciones externas. Mantén a tu entorno informado sobre tus avances contra la corrupción a través de un Comunicado Anual sobre el Avance, compartiendo tus experiencias y buenas prácticas. Fomenta la cultura de la transparencia; informa a tus accionistas y las personas interesadas sobre las prácticas que han implementado para luchar contra la corrupción, así como los posibles estudios de caso que hayan llevado a cabo durante el año.
  • Acciones colectivas. Colabora con empresas dentro de tu misma industria, y también en otras. En ocasiones, la corrupción no puede ser combatida de manera individual por una empresa, ya que forma parte de su cultura local; forma parte de los Pactos de Integridad e Iniciativas de Transparencia que puedan llevarse a cabo en tu región, y crea una estrecha red empresarial donde todos los integrantes busquen el bien común y se cuiden las espaldas unos a otros.

 

El Programa Anticorrupción

En términos sencillos, el Programa Anticorrupción de tu empresa es una guía formal que destaca el compromiso de su dirección por tener una tolerancia cero hacia la corrupción. Debe estar disponible públicamente, y contener las políticas y procedimientos detallados de acciones a seguir para lograr erradicar este mal de nuestro entorno.

Para crearlo, debes hacer una investigación completa de las leyes que aplican en México (y otros países si tu empresa es transnacional); el programa debe adaptarse a la naturaleza de tu empresa (¿en qué áreas es más posible el riesgo de corrupción? ¿Cuáles son las preferencias de tus empleados para recibir las capacitaciones necesarias?).

 

Contacto:

Twitter: @mariorizofiscal

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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