El hecho de que prácticamente la mitad (56%) de la población todavía no está bancarizada, según datos disponibles de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, refleja un reto para todos los bancos de México.

A nivel macro, la bancarización de un país refleja, entre otras, la confianza y acercamiento que personas y empresas tienen con las entidades financieras, y viceversa. En el caso de nuestro país, la bancarización de México va en aumento, creció del 26% en 2012 al 35.6% en 2017, según cifras del Banco Mundial, pero a fines de 2018 no se llegará a la meta de bancarización del 40%.

Los motivos de las personas para evitar el contacto con las entidades bancarias son tan variados que escapan a una sola estrategia: hay personas que tienen miedo a los bancos, otras sienten desconfianza, muchas no entienden los procedimientos de las entidades financieras y hay otra buena parte de la población que ni siquiera tiene sucursales cerca de sus lugares de vivienda.

Aunque la perspectiva está cambiando con el auge de las empresas fintech, que están siendo más rápidas y efectivas para bancarizar a la gente joven, al darles acceso a tarjetas de crédito y préstamos desde apps móviles. Así, la inclusión financiera de segmentos no bancarizados o sub-bancarizados podría llegar al 60% en 2026, según pronósticos de los analistas de riesgo de BMI Research.

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Una gran ventaja de estar bancarizado es que tenemos formalidad en los servicios para evitar abusos y mantener una vigilancia relativamente mejor de que las entidades hagan un buen uso del dinero. Por otro lado, sacar una tarjeta de crédito por primera vez es una decisión que marca nuestra vida financiera de por vida.

Tu primera tarjeta de crédito marca tu vida financiera

Existen más de 27 millones de tarjetas de crédito circulando en México, saca una es relativamente fácil, considerando que todos los bancos de México ofrecen tarjetas de crédito básicas con pocos requisitos, e incluso se pueden pedir desde internet y en tiendas departamentales.

En general, el tipo de crédito revolvente que otorgan esas tarjetas permite financiarte de inmediato según tu línea de crédito autorizada, y pagar en la fecha de corte. Por regla, cualquier atraso en los pagos o impago, genera cuotas, penalizaciones e intereses, y son omisiones que alteran tu historial o score crediticio.

Si bien tu primera tarjeta de crédito en general funciona de modo similar a las demás tarjetas de crédito que tendrás después, es más importante porque seguramente es el primer registro que las Sociedades de Información Crediticia (SIC), tanto Buró como Círculo de Crédito, tendrán de ti.

Antes de tu primera tarjeta de crédito, quizá eras una persona desconocida para el entorno financiero del país. Después de tramitarla (así sea que no la uses o que la hayas cancelado poco después) queda un antecedente del inicio de tu actividad crediticia.

Nada de esto debería ser negativo, excepto si terminas endeudado con esa tarjeta. Pero más allá, mucha gente olvidamos nuestra historia con la primera tarjeta de crédito, ¿en qué año la obtuvimos? ¿guardamos algún estado de cuenta? ¿sabemos los datos mínimos indispensables de esa tarjeta? Si tienes menos de 5 años con ella o la conservas por fidelidad, seguramente tienes la información fresca. Pero si te volviste una persona hiper bancarizada, quizá ni siquiera la recuerdes.

El inconveniente puede surgir cuando, cierto tiempo después, necesitas tramitar una mejor tarjeta, un crédito hipotecario o algún otro financiamiento. Como es costumbre, los bancos y entidades financieras, pedirán permiso para ver tu registro de actividad, para lo y harán preguntas básicas de tus antecedentes crediticios. Quizá recuerdes el autofinanciamiento o el estado de cuenta de tu tarjeta actual, pero ¿recuerdas que una vez tuviste una primera tarjeta de crédito?  ¡Atención! las consultas al historial crediticio tienen algoritmos propios y hay ocasiones en que las personas no logran ser autenticadas hasta que ingresan con los datos de esa primera tarjeta de crédito, por eso nunca debe ser tomada a la ligera esta tarjeta.

Otras ventajas adicionales que solo da la primera tarjeta de crédito con un banco son:

Historia crediticia. No cancelarla, así sea que la uses para un pago fijo cada mes, no te cuesta y suma puntos en tu historial ante las entidades financieras, porque se trata de un producto crediticio que en teoría sabes cuidar y mantener a lo largo del tiempo.

Mayor puntaje. Si demuestras un uso moderado o pequeño de ese crédito y lo mantienes vigente la calificación del score, sube.

 

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