Hoy, un hueco legal permite a servicios de transporte privado, como Uber y Cabify, operar en la Ciudad de México. ¿Los frenarán los cambios que se avecinan en la regulación?

 

En la guerra de los taxis que se libra hoy en la Ciudad de México no habrá un ganador contundente pronto, pues existe un hueco legal que permite a empresas como Uber y Cabify prestar el servicio de transporte.

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¿Es legal este servicio que prestan aplicaciones de auto con chofer privado? Depende a quién se le pregunte. Los grupos de taxistas concesionados, organizados para hacer frente a lo que consideran una competencia desleal, afirman que no. Mientras, las dos empresas detrás de la polémica, Uber y Cabify, aseguran que su operación se da en el marco de la ley.

La confrontación de visiones no sólo ha motivado un encendido debate en redes sociales; también ha generado algunos brotes de violencia en las calles.

¿Quién tiene la razón? Patricio Iturralde, socio de práctica legal de Russell Bedford, una red mundial de firmas independientes de contadores públicos y asesores de negocios, explica que lo que permite operar a empresas como Uber y Cabify es un hueco legal, pues aunque el Reglamento de Tránsito del Distrito Federal exige que para prestar el servicio de transporte de pasajeros se cuente con una concesión (que se traducen en placas tipo A, B, M y de Turismo), el suyo no es un servicio de transporte público en toda regla, sino una renta de auto privado con chofer.

El abogado sostiene que ambas empresas se rigen por el Código Civil del Distrito Federal, que en su artículo 2400 establece: “Son susceptibles de arrendamiento todos los bienes que pueden usarse sin consumirse, excepto aquellos que la ley prohíbe arrendar y los derechos estrictamente personales.”

El especialista añade: “Nosotros partimos del punto de vista de que lo que hacen es una renta de auto con chofer, y el fundamento legal bajo el cual se pueden amparar son el Código Civil Federal y del Distrito Federal.”

 

Un poco de contexto

Uber y Cabify llegaron a la Ciudad de México en 2013. Su negocio es ofrecer una plataforma digital en la que pueden confluir conductores de automóviles particulares y usuarios que requieran de sus servicios. En estos años, las empresas han construido una base de usuarios registrados que, en el caso de Uber, alcanza los 300,000, y cuya popularidad se ha disparado en los últimos meses.

Eso no pasó inadvertido para taxistas de la capital, quienes han visto un impacto negativo en su actividad, especialmente en zonas de alto poder adquisitivo. Los taxistas concesionados consideran que la operación de esas empresas es ilegal.

Los principales reclamos de los taxistas son que las aplicaciones de chofer privado brindan un servicio de transporte público, pero sin el pago de placas, verificación de taxímetros ni revista vehicular.

A principios de mayo, Taxistas Unidos, una organización que aglutina a 1,300 choferes de unidades concesionadas en el Distrito Federal, consiguió que autoridades capitalinas se declararan a favor de la prohibición de las unidades particulares que ofrecen servicio de pasajeros, así como de los taxis pirata. Esto generó una oleada de muestras de apoyo de los usuarios de Uber en las redes sociales.

¿La oferta de esas apps puede ser equiparable al esquema de servicio que dan los taxistas pirata o los denominados taxis ejecutivos? “No en el primer caso y probablemente sí en el segundo. (Uber y Cabify) aprovechan los huecos en la ley porque no están reguladas y no prestan un servicio de transporte público. Aunque sea similar, lo tipifican como renta de un auto y le quitan las características de un transporte público. Así es como le dan la vuelta”, responde Iturralde.

Uber se encuentra registrada en México como una empresa de tecnología, y Cabify, como una empresa de transporte privado.

Un elemento que apoya el argumento de ambas empresas sobre la legalidad de su negocio es la forma en que facturan, advierte Iturralde. “Cada una de las facturas que recibe el usuario son emitidas por alguien diferente. Uber no te factura, sino una persona física o moral (empresas que le prestan el servicio a Uber). Eso apoya el argumento de que Uber es un servicio que pone en contacto al dueño del automóvil con el usuario para facilitar la renta de un auto con chofer.”

 

La regulación que viene

“La industria del transporte en México llevaba décadas estancada, y la tecnología ha llegado a revolucionarla. Con grandes cambios siempre viene un poco de resistencia, pero los usuarios ven el valor, la confiabilidad y seguridad en nuestra propuesta”, afirma Ricardo Weder, director en México de la empresa de origen español Cabify.

En entrevista con Forbes México, el ejecutivo se muestra optimista sobre el futuro de su negocio: “Somos una empresa 100% legalmente constituida, pagamos todo tipo de impuestos y, de hecho, en espíritu, cumplimos al 100% con la ley de movilidad.”

En el mismo sentido se pronuncia Rocío Paniagua, directora de Comunicación de Uber en México: “Uber es una empresa que funciona de forma completamente legal porque el servicio que dan nuestros socios es de chofer privadom y ésa es una figura que ya existe. Toda la carga fiscal que deba pagar una empresa legalmente constituida en México la pagamos y lo hacemos a tiempo.”

A pesar de la movilización de taxistas y de las declaraciones de funcionarios del Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea), tanto el secretario de Movilidad, Rufino León, como el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, aseguraron que no se trata de una persecución, y ya han convocado a un diálogo amplio para crear un marco regulatorio acorde a nuestros tiempos para regular dichos servicios, que hoy viven en el limbo legal.

Weder cree que el debate de las próximas semanas será positivo para los servicios de renta de auto privado con chofer, porque “la Ley de Movilidad busca darle opciones a los ciudadanos para que, a través de la tecnología, puedan tener una mejor interacción con su ciudad; en este caso, que sea más seguro, eficiente y rápido, que es lo que estamos ofreciendo”.

Paniagua enumera los cambios que ha motivado Uber en distintas latitudes del globo: “Apenas la semana pasada se aprobó un marco normativo nacional dedicado a ride sharing, o a los viajes compartidos en Filipinas, y ese mismo proceso lo hemos estado viendo en Estados Unidos, esa ola de regulación a favor de servicios como Uber.”

La ventaja de su modelo de negocio, afirma la ejecutiva, es que “cabemos en cualquier regulación que nos permita seguir siendo el servicio que somos. Si algo se ha demostrado en este momento es que somos un modelo muy adaptable, uno que se inserta muy bien en los planes que ya tienen las ciudades, y la expectativa es que esto sigue creciendo”.

 

 

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