Desde antes que se aprobara la reforma energética, algunas firmas de Private Equity ya tenían la mirada puesta en el país y apostaban a la apertura del sector.

 

Además de atraer a grandes compañías, la apertura del sector energético puede ser el ‘anzuelo’ de las firmas de capital privado y fondos especializados para invertir en empresas que ya estén participando en proyectos de exploración y producción, además de otras actividades.

Desde antes que se aprobara la reforma energética, algunas firmas con sus divisiones de Private Equity, como Morgan Stanley, ya tenían la mirada puesta en el país y apostaban a la apertura del sector para apoyar empresas de energía y mejorar el crecimiento de su negocio y mejorar la rentabilidad.

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El interés no es sólo en México. En 2013, las firmas de Private Equity y Venture Capital comprometieron 8,900 millones de dólares (mdd) en Latinoamérica a través de 233 inversiones, de las cuales el 18% eran proyectos de petróleo y gas y el 13% de energía, según datos de la Asociación Latinoamericana de Private Equity y Venture Capital (LAVCA, por sus siglas en inglés), que aglutina a 160 firmas.

La única desventaja que se encuentra hasta ahora es que el capital privado es una industria joven en México a diferencia de otros países, como Brasil, con una experiencia data desde 1994. Pero el horizonte que abre la reforma energética abriría más oportunidades a firmas y fondos en el país.

 

Oportunidad en energía

Los fondos de capital privado están integrados por grupos de inversionistas que adquieren participación en compañías privadas, es decir, que no cotizan Bolsa, con alto potencial de crecimiento y las apoyan en términos financieros, operativos e institucionales, según la definición de KPMG México en su documento “El impacto del capital privado para las empresas en México”. La participación de estas firmas es por un tiempo determinado para después vender sus tenencias y dar retornos a los inversionistas originales.

De 2000 a 2012, los fondos de capital privado con operaciones en México han levantado 14,900 mdd, según datos de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap).

“La industria de PE y VC, en México es muy joven este concepto. En Brasil están desde 1994”, comenta en entrevista Cate Ambrose, presidenta y directora ejecutiva de LAVCA.

Brasil concentra alrededor del 68% de las inversiones de capital privado y de riesgo, de acuerdo con datos del organismo.

El año pasado, grandes inversiones se destinaron en proyectos de petróleo y gas en Latinoamérica. Por ejemplo, Capital International (CIPEF) invirtió en la compañía brasileña GGOC Constellation, proveedora de servicios de perforación de petróleo y gas; y en diciembre pasado Advent International anunció la adquisición de una participación minoritaria en el oleoducto Ocensa en Colombia por 1,100 mdd.

 

Anzuelo preparado

Desde antes que se aprobara la reforma energética, algunas firmas ya preveían las oportunidades de negocio que abriría el sector. En junio de 2012, la división de Private Equity del banco Morgan Stanley anunció una alianza estratégica con Structura, compañía que preside Jesús Reyes-Heroles, ex director general de Pemex de 2006 a 2009 y secretario de Energía de 1995 a 1997.

“El sector energético mexicano está sufriendo un cambio estructural importante, impulsado por las reformas legales y reglamentarias. Ahora es un momento atractivo para invertir en empresas de energía de México”, dijo Reyes-Heroles, citado en el comunicado emitido por Morgan Stanley.

Víctor Esquivel, socio líder de Private Equity de KPMG México, dice que la reforma atraería a más fondos para invertir en empresas del sector para poder participar en proyectos que contemplen alguna de las modalidades de nuevos contratos creados con la reforma.

“En el caso de México, con las restricciones constitucionales, había participación de empresas con contratos de servicios múltiples. Con la apertura del sector, crea una oportunidad para las firmas de capital privado y fondos especializados”.

 

Horizonte amplio

Cate Ambrose, de LAVCA, resalta que las repercusiones de las reformas tienen mucha relevancia para los inversores, incluyendo firmas internacionales que pueden ver a México con otros ojos. En el sector energético, sólo habría que ver en si las firmas de Private Equity “tienen cierta flexibilidad de retorno atractivo”.

Las oportunidades que verían las firmas de Private Equity sería en proyectos que agreguen un valor en tecnología, como exploración y producción, comenta Cate Ambrose.

Víctor Esquivel, de KPMG, dice que también pueden ser atractivas en actividades de exploración y producción, como otras actividades, gas, refinería, proyectos de electricidad, operación y mantenimiento.

“A la espera de conocer las reglas de contenido nacional y la aprobación de las leyes secundarias, hay un gran interés del capital privado”, agrega.

Cate Ambrose coincide en el interés que despierta, aunque señala que la industria del capital privado aún es joven en el país. “Lo que falta todavía es que haya más fondos con experiencia. Esperamos que eso cambie y que en cinco o diez años haya más montos de inversión”.

 

 

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