Por Karla Rubilar*

No es un secreto que la calidad de vida en nuestras ciudades se está viendo fuertemente deteriorada por la contaminación. Un reciente informe de IQAirVisual 2018 Air Quality Report -que mide el índice de calidad del aire con base en los niveles de partículas finas conocidas como PM2.5- determinó que la capital más contaminada de América Latina es Santiago de Chile.

Un mal resultado que para los santiaguinos no es una novedad, pero que como Gobierno Metropolitano estamos completamente empecinados en cambiar. En nuestra agenda está impulsar una ciudad más sustentable, con buena calidad de vida y es así como estamos trabajando para construir un Santiago más resiliente ante la certeza de que el aire que respiramos es de mala calidad. Debemos modificar el camino que nos lleva a que esto suceda y tomar aprendizajes, aunque esto nos signifique años de trabajo.

Hay dos aspectos que han agravado bastante la situación de Santiago en términos de calidad de aire, pero que no son los únicos. Primero, la quema de madera para calefacción que, aunque fue prohibida en toda la Región Metropolitana hace un par de años, aún se sigue utilizando. Aquí el Gobierno tiene el reto de proveer soluciones más limpias de calefacción que faciliten alternativas para las personas durante los meses más fríos del año.

El segundo aspecto fundamental es la contaminación por combustibles fósiles generada por el transporte. El desafío es cambiarlos por alternativas sustentables. El gobierno se trazó la meta que para el 2040, el 100% del transporte público sea eléctrico. Y esto es clave, ya que en Santiago viven 7 millones de personas y cerca de un 30% de la población utiliza transporte público diariamente, siendo el sector de energía el responsable de más del 77% de las emisiones contaminantes.

En esa línea, para finales de 2019 ya habrá 200 buses eléctricos distribuidos en puntos estratégicos de la capital, posicionándonos como la segunda ciudad a nivel mundial con mayor cantidad de estos buses, después de Shenzhen en China.

Otra ventaja de los vehículos eléctricos es que son entre 2 y 4 veces más eficientes que los convencionales y ayudan a disminuir la dependencia energética en un país como Chile que importa el 98% del consumo de derivados del petróleo, además que al ser más silenciosos, disminuyen también la contaminación auditiva.

Además, la electromovilidad trae beneficios para la economía, ya que la creciente participación de fuentes renovables en la matriz eléctrica de Chile abre la oportunidad a que nuevos actores entren al mercado del transporte en el país con nuevas perspectivas sobre la calidad de vida.

Sin embargo, si bien los autobuses eléctricos son un primer paso, aún falta mucho por recorrer en cuanto a la introducción de los automóviles particulares eléctricos en Santiago. La meta es que para el 2022 haya 10 veces el número de vehículos eléctricos que había en 2017, para ello nuestro Gobierno Regional está trabajando en una alianza público-privada con la empresa Copec para dotar de una red de 104 electrolineras en todas las comunas de la región que sirva para fomentar la electromovilidad ampliando el acceso y su masificación.

En un lugar tan propenso a terremotos como lo es Chile el potencial de este tipo de vehículos es aún mayor de lo que se piensa.

Tomemos el ejemplo de Japón. Tras el grave terremoto en 2011, Toyota desarrolló tecnologías como el Sistema de Celdas de Combustible para emergencias con un doble propósito: como medio de transporte y resguardo. Esto porque a raíz del desastre fue evidente la falta de energía para poder realizar labores de búsqueda y resguardarse con las bajas temperaturas del momento.

El uso de los vehículos eléctricos es precisamente un medio que ayuda a construir un camino hacia una ciudad más resiliente, donde entendemos que tenemos un fuerte reto ambiental al que tenemos que enfrentarnos para asegurar un mejor futuro. El próximo COP 25 es nuestro desafío más próximo, donde debemos demostrar que nuestro compromiso es real, que daremos pasos decididos hacia nuestra meta ambiental y que estos no se quedarán en meras palabras.

*Intendenta de la Región Metropolitana de Santiago

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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