Por Manuel Iraola* y Óscar Marín**

En semanas recientes el peso vio su mejor racha en siete años y los principales empresarios del país anunciaron su disposición de colaborar con la administración que inicia el próximo 1 de diciembre. A pesar de los periodos de incertidumbre que el país pueda llegar a vivir, la economía no se detiene y los mercados ofrecen oportunidades que no pueden desaprovecharse.

Hoy en día observamos tres estrategias que los empresarios mexicanos pueden implementar, tanto en el campo de las inversiones como en el de las desinversiones:

  • La posibilidad de diversificar el riesgo de manera geográfica, es decir, invirtiendo en otros países.
  • La búsqueda de inversiones oportunas a largo plazo en entornos de valuaciones más ajustadas por la volatilidad del momento.
  • La búsqueda de optimización, tanto de rentabilidad como de apalancamiento, de las distintas líneas de negocio, que puede dar lugar a desinversiones estratégicas.

1) Diversificación geográfica

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Si bien los empresarios mexicanos han internacionalizado sus negocios desde hace años, con un foco especial en Estados Unidos, el replanteamiento del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) está provocando la búsqueda de otros destinos.

El Banco de México señaló que en 2017 la inversión directa de mexicanos en el exterior alcanzó los 5,083 millones de dólares, 217% más que en 2016, cuando se registraron 1,604 millones de dólares.

Actualmente, cada vez más empresas miran hacia el sur del continente para extender sus operaciones o buscar nuevas oportunidades de negocio. Debido a la proximidad geográfica, a la estabilidad política y al crecimiento económico que han mostrado algunos de los países latinoamericanos, invertir en la región cada vez es más atractivo, principalmente en países con los que compartimos un mismo idioma. Así, Perú, Colombia, Chile y algunos países de Centro América han pasado a formar parte del alcance estratégico de las empresas mexicanas.

De acuerdo con ProMéxico, nuestro país ha invertido más de 21,000 millones de dólares en los principales destinos de América Latina y el Caribe en los últimos años.

2) Inversores a largo plazo

De acuerdo con un análisis realizado por Bloomberg, México y Turquía se posicionan con los países emergentes más atractivos para la inversión en 2018, debido a sus niveles de crecimiento, los rendimientos, la posición de cuenta corriente y las valoraciones de activos.

Algunos de los sectores más interesantes en México son real estate ─el más activo en términos de número de transacciones en los últimos años, fundamentado en las expectativas de crecimiento y rentabilidad esperada de los activos ─ infraestructura y energía ─que tendrán que revisarse en estos meses hasta conocer cuál será la posición del gobierno entrante.

Otros factores como la estabilidad macroeconómica de México, así como su dinámica poblacional ─con un importante volumen de población activa joven y creciente (la población económicamente activa en el país durante el primer trimestre de 2018 fue de casi 44%, según cifras de la Secretaría del Trabajo), y cuyo poder adquisitivo continúa incrementándose─ seguirán favoreciendo el consumo interno, y por ende los sectores directamente relacionados con Consumo, Retail y Servicios.

3) Optimización del negocio y potenciales desinversiones

En épocas de incertidumbre, principalmente en industrias con menor expectativa de crecimiento, es buen momento para hacer una parada y evaluar qué acciones tomar para incrementar el valor para el accionista.

El análisis profundo del negocio, desde una óptica de incremento de rentabilidad, puede derivar en acciones diversas, que pueden ir desde estrategias de control de costos hasta desinversión de aquellos negocios o activos menos rentables o que no son estratégicos. La venta de un negocio no solo puede ayudar a mejorar la eficiencia o rentabilidad de la empresa, sino que también puede permitir materializar activos fiscales, mitigar riesgos, y optimizar el apalancamiento financiero.

Asimismo, da la posibilidad de tener mayores recursos para invertir en innovación o en talento, lo que permite agregar mayor valor a la organización en el mediano y largo plazos.

Definitivamente existen diversas opciones estratégicas para que las empresas continúen generando valor para el accionista, será clave un certero análisis del entorno para tomar las decisiones adecuadas.

*Socio de Financial Due Diligence.

**Socio de Corporate Financial, PwC México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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