Ya queda poco tiempo para finalmente ir a la casilla y estampar nuestro voto. Es curioso pero estas acciones implican una serie de momentos que viviremos los mexicanos, que van de lo colectivo a lo individual y de regreso a lo colectivo. Me explico, estamos inmersos en la ansiosa búsqueda de un indicio que nos pueda esclarecer quién ocupa el segundo lugar en las preferencias electorales, y los ciudadanos, así como ayer, frente al gran éxito de la Selección Mexicana ante Alemania, celebran sin importar con quien lo hacen.

En el caso de las elecciones, el primer momento se presenta cuando en lo colectivo estamos pendientes de lo que se lee en los medios de comunicación y las redes sociales durante estos últimos días. El segundo momento es cuando, también de manera colectiva, se consulta la opinión de los que saben, expertos y opinólogos, los ciudadanos esperan las últimas encuestas que seguramente serán publicadas el domingo por la noche o durante el lunes y martes, ya como acto final de las campañas políticas.

Posteriormente, el tercer momento es el periodo de reflexión, en donde el ciudadano, en lo individual, en compañía de sus más allegados y sin el ataque de las campañas o los spots, podrá tener tiempo para pensar con más calma su decisión.

El siguiente momento es cuando finalmente llega el día de la elección, lo que implica el acto de decidir si salir o no salir a votar; si finalmente se decide votar entonces se debe hacer fila en la casilla y registrarse.

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Posteriormente, nos enfrentaremos, en lo individual, al hecho de estar frente a la boleta y decidir por quién votar, depositar las boletas en las urnas y salir a esperar los resultados.

Más tarde, en la privacidad del nuestro hogar, conoceremos las tendencias de la votación y sabremos qué coalición ganó y quién será el próximo presidente de México.

Al día siguiente, y después de una borrachera política, se presenta la resaca, en donde se empieza a tener conciencia de lo que puede o no ocurrir con el futuro de nuestro país según el ganador de la elección.

A partir de ese momento regresamos a lo colectivo, a leer y saber qué se dice y el futuro que nos depara con el presidente electo.

Ahí inicia nuestro nuevo trabajo como ciudadanos: hacer valer nuestros derechos y obligaciones, y en lo colectivo presionar para que cada una de las autoridades electas cumplan todo lo que prometieron desde el primer momento que tomen posesión.

 

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