Ésta es una de las 30 Promesas de los Negocios que seleccionó Forbes México y podrás conocer en nuestra edición impresa de febrero, disponible a partir del día 15.

 

El nombre de la paciente no puede ser revelado por confidencialidad, pero se trata de una mujer de 27 años a quien le fueron detectados unos nódulos extraños en un seno. No fue un doctor el que los encontró, sino EVA, un wearable biomédico que reporta anormalidades en las glándulas mamarias a través de sensores térmicos y de elasticidad.

“Al ser tan joven hubiera sido muy difícil que por algo diferente a EVA se hubiera dado cuenta de lo que tenía” dice Julián Ríos Cantú, director general de Higia Technologies, la empresa mexicana que logró vender 5,000 dispositivos en preventa para salvar a mujeres a través de tecnología, datos y un wearable.

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  • Empresa: Higia Technologies
  • Año de fundación: 7 de enero de 2016
  • Emprendedor: Julián Ríos Cantú
  • Socios: Antonio Torres, Alejandra Perea
  • Facturación estimada para 2017: 5 millones de pesos
  • Empleos generados: 15

“Cuando yo tenía 15 años  mi mamá fue diagnosticada por segunda ocasión con cáncer de mama en fase tres. Esa experiencia me llevó a buscar métodos más efectivos para la detección de esta enfermedad”, recuerda Ríos Cantú sobre lo que lo orilló a investigar lo que actualmente es el primer tipo de cáncer en mujeres a nivel mundial según la Organización Mundial de la Salud.

De la mano de sus socios, lograron tan sólo en octubre del 2017 salvar alrededor de 100 vidas, en conjunto con instituciones y aseguradoras sólo con datos. El wearable opera con 2 biosensores colocados en las copas de un brassiere, los cuales recopilan la información térmica y de elasticidad de los tejidos mamarios, los envía a un teléfono o tableta a través de bluetooth y realiza un análisis de riesgos en pocos minutos.

Aunque su producto está orientado al mercado de las aseguradoras y al sector hospitalario (tanto privado como público) fue diseñado para ser portátil, asequible (cuesta 120 dólares) y, sobre todo, no invasivo. Fue también en octubre del año pasado que lograron por vez primera una preventa exclusiva de 5,000 piezas para mujeres mexicanas.

El despegue de este emprendimiento no fue sencillo: “La primera vez que hablé con un oncólogo con especialidad en cáncer de mama me dijo: alguien tan joven no va a venir a decirme como hacer mi trabajo y me colgó. En ese momento hubiera sido muy fácil desistir. A este hombre que ha estudiado toda su vida el cáncer de mamá le tomó 25 segundos concluir que el proyecto era inútil, pero no nos rendimos y afortunadamente ahora contamos con un amplio número de investigaciones que nos ayuda a comprobar la eficiencia de EVA” recuerda Cantú.

Este proyecto ha llegado a países como España, Japón y Colombia. El año pasado recibió la medalla Presidencial Sol Azteca en Tecnología e Innovación de manos del presidente Enrique Peña Nieto y ha encontrado el equilibrio entre su visión humanitaria y las finanzas a través de “la gente extraordinaria” como la llama Cantú: “gente que tenga esa visión económica y de negocios pero que también tenga una perspectiva humana, el propósito fundamental de salvar vidas.”

La visión de Ríos Cantú no termina con el cáncer de mama. El desafío para los años venideros se enfoca en la detección de cáncer testicular con ADÁN, un wearable interior parecido a EVA y Aquiles, un dispositivo auxiliar en los efectos de la diabetes en el cuerpo, sobre todo con la amputación.

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