Liderazgo: el factor presencia

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La verdadera presencia requiere carisma, sinceridad y empatía. Ahí está el secreto: el factor presencia no se enfoca en ti, se enfoca en el efecto que tienes en los demás.

 

 

Todos lo hemos experimentado. Algo intangible, pero muy palpable que es difícil de describir en detalle, pero que se siente al momento que alguien entra a una sala de juntas, salón o cuarto. Comúnmente le llamamos presencia.

Decimos que alguien tiene presencia cuando tiene un toque especial y magnetismo en su manera de actuar y de dirigirse a los demás. Alguien con presencia nos inspira confianza, capacidad, competencia y seguridad. Como si fuera parte de un sexto sentido, sabemos cuándo alguien lo tiene y cuándo no. Sin embargo, como cualquier cosa que cae dentro de la categoría de sexto sentido, nos es difícil determinar específicamente qué es, cómo existe y cómo obtenerlo.

Si eres un líder o si quieres ser un líder, la presencia es indispensable.

La realidad es que esto no es una caja negra. La presencia es un arte y una ciencia dominada por muchos líderes. Mucha gente se dedica a estudiar cómo afecta, en la percepción de otras personas, la imagen personal, los ademanes y los estilos de comunicación. Pero es importante aclarar: una cosa es la imagen y otra la presencia.

En su libro El Mito del Carisma, Olivia Fox platica la historia de William Gladstone y Benjamin Disraeli, dos políticos jóvenes que disputaron el puesto de primer ministro del Reino Unido durante el verano de 1868. Curiosamente ambos, en noches separadas, habían salido a cenar con la misma mujer. Cuando la prensa se dio cuenta no perdieron tiempo en indagar sobre sus impresiones, después de haber convivido con los dos. Dijo: “Después de cenar con el Sr. Gladstone, termine sintiendo que EL era la persona más ingeniosa de toda Inglaterra. Pero cuando termine de cenar con el Sr. Disraeli, termine sintiendo que YO era la persona más ingeniosa de todo Inglaterra.”

La verdadera presencia requiere carisma, sinceridad y empatía. Ahí está el secreto: el factor presencia no se enfoca en ti, se enfoca en el efecto que tienes en los demás. Esto nos lleva a una conclusión muy sencilla y evidente (aunque comúnmente la ignoramos): la presencia requiere estar presente. Exige estar emocional y mentalmente presente. Así de fácil y así de difícil.

Fácil, porque el concepto no es nada complicado. Todos sabemos cuándo estamos con alguien y la otra persona está emocional y mentalmente presente. Lo sentimos. Nos ponen atención y están al pendiente.

Difícil, porque un sinfín de factores en nuestra vida nos crean barreras que nos impiden estar presentes. La mente tiende a irse a donde están nuestras preocupaciones y nuestros pendientes. También tiende a irse al teléfono, al correo electrónico, a Twitter y Facebook. Ya es un hábito.

La buena noticia es que como cualquier otro mal hábito se puede cambiar, y todo empieza con estar consciente del efecto de permitir que nuestra atención se desprenda de la gente con la que estamos.

Si eres un líder o si quieres ser un líder, empieza con estar presente.

(Si estás leyendo esto en tu teléfono, mejor ya ciérralo y pon atención.)

 

 

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